Olejua descubre pinturas renacentistas (s.XVI) en su iglesia románica

El autor repasa el descubrimiento en Olejua de unas pinturas renacentistas y destaca su importancia a la hora de convertirse, cuando avance su recuperación, en un atractivo turístico para la zona

Algunas de las pinturas presentes en la iglesia de Olejua
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Algunas de las pinturas presentes en la iglesia de Olejua
Algunas de las pinturas presentes en la iglesia de Olejua

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Luis Landa El Busto

Publicado el 28/12/2023 a las 05:00

El municipio de Olejua, merindad de Estella, con menos de un centenar de habitantes, tuvo su importancia económica en la Edad Moderna y por eso adornaron esta hermosa iglesia con pinturas de un prestigioso autor. Está lleno de casas señoriales, blasones y muros de sillería como casa Maeztu, Pascual, Sanz de Acedo o Eraso. Se encuentra dentro del itinerario alternativo al Camino de Santiago. Al llegar el peregrino a Villamayor de Monjardín se adentra en el sendero de Las Brujas, a las faldas del castillo, para llegar a Olejua y visitar en su parroquia al patrón Santiago apóstol, imagen del s. XIII y una talla de madera policromada de Santa Lucía. El sendero te conduce al señorío de Learza con el Marquesado de Besoya, para ascender a la Basílica de San Gregorio Ostiense.

PINTURAS RENACENTISTAS DEL XVI

La iglesia de Olejua es una mezcla de estilos románico y gótico con un retablo romanista (1600), obra de González de San Pedro y policromado por Lucas de Salazar, sin olvidar la torre del s. XVIII. Pero la joya de los olejuanos se halla en sus paredes con pinturas geométricas decorativas en tonos grises, negros y rojizos en el presbiterio, en su ábside semicircular y muros de toda la fábrica, que datan del s. XVI.

En un principio se realizó una serie de catas con escalpelo y humectación, donde se vislumbraron ya las figuras. Estas pinturas, que semejan a un retablo natural con relieves policromados son obra del guipuzcoano Diego de Cegama, que llevó su taller a Muniáin de Álava y desde allí se desplazó a Navarra, donde la “pinceladura” alcanzó su mayor esplendor en la década de 1570 a 1580 con importantes conjuntos murales como Olejua, Arellano o Mendilibarri.

Con la moda de “sacar la piedra”, a partir del siglo XX, se destruyeron decenas de pinturas en iglesias y ermitas para sacar a la luz la mampostería y piedra vista. Una gran equivocación. Por eso los pocos edificios que nos quedan debemos priorizar para descubrir y recuperar esas pinturas. Es una deuda con nuestros antepasados para defender el color en el revestimiento

Los pintores alaveses fueron adquiriendo prestigio y patronos navarros solicitaron su presencia como Pedro de Gámiz, Tomás de Oñate o Pedro de Frisa, incluso algunos de ellos trasladaron su taller a Estella, Andrés de Miñano o Juan de Otazu a Olite.

OLEJUA, UNA PINTURA SINGULAR

Para recuperar las pinturas del presbiterio y del resto del templo de Olejua se cuenta con las especialistas Marimar Navarro, Elena Huerta, Mirian López y Laida Martínez. Después de consolidar las paredes se separa el mortero que cubre todo el edificio interior y con una especie de punzón fino se va extrayendo el yeso y la cal.

Diego de Cegama, “maestro de pincelar iglesias”, fue decorando, paso a paso, bóvedas, muros, nervios y cornisas de la iglesia, como si fuera un temple a la cola. Olejua es una muestra completa de ornamentos pictóricos inspirados en la arquitectura clásica romana, de ahí su calificativo de “a la romana”.

Como dice la experta en recuperar las pinturas de Arellano, (1995-98), similares a las de Olejua, Blanca Sagasti, “la iglesia es un completo repertorio de aparejos, entablamento y retablo fingido de la época renacentista”.

En este momento se ha recuperado solo la parte izquierda del arco apuntado del entablamento. Es un proceso largo que se desarrollará en varias fases. El trabajo es costoso y lento en la realización, pero más costoso económicamente. En esta primera intervención estuvieron presentes responsables del Patrimonio Histórico, Susana Herreros, Directora del Servicio, y Alicia Sancho; del arzobispado, Alejandro Aranda y el párroco de Olejua, Germán Martínez.

Para ver realizado el sueño de contemplar la “capilla sixtina” de Navarra, por ser distinta al resto de pinturas y por su conservación con casi 500 años de existencia, se requiere la colaboración de Patrimonio Histórico, Arzobispado, ayuntamiento de Olejua y donativos de personas amantes del arte y de la cultura.

Es un momento idóneo para hacer frente a la despoblación de Tierra Estella, con una joya arquitectónica que provocaría la visita de decenas de turistas tanto del Camino de Santiago como del resto de ciudades.

Como dice el profesor Echeverría Goñi, las pinturas del siglo XVI eran un compendio de catequesis en retablos fingidos, como fue en el siglo XII la enseñanza con “la biblia en piedra”.

Luis Landa El Busto, licenciado en Historia y Ciencias Humana

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