Cómic
La tozuda realidad de un conflicto sin fin
Hace ya más de 28 años de la publicación de Palestina, en la Franja de Gaza, el cómic de Joe Sacco


Publicado el 05/12/2023 a las 17:32
Astiberri publica en euskera Palestina, de Joe Sacco, obra clave del reporterismo en el mundo del cómic y en la que el dibujante estadounidense narró en primera persona la primera intifada.
Hace ya más de 28 años de la publicación de Palestina, en la Franja de Gaza, el cómic de Joe Sacco en el que el autor nacido en Malta describía la vida en los territorios ocupados y que fue totalmente revolucionario. Sacco convivió durante 2 mese con los habitantes de los territorios ocupados y que ahora están tan de actualidad tras los acontecimientos desencadenados tras el ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre de este año.
Se trata de una obra que, desgraciadamente y a pesar del tiempo pasado, continúa siendo atemporal, por lo que todas esas imágenes y testimonios recogidos siguen manteniendo una inquietante actualidad y un enorme interés hoy día. A través de múltiples encuentros con los habitantes de la zona a los que se define como “perdedores de la historia”, Sacco explora de primera mano la realidad del territorio y nos describe las vicisitudes de los habitantes de la zona a la vez que evoca fielmente la miseria en la que están atascados desde hace décadas.
El azar ha querido que todos los acontecimientos de la actualidad coincidan con la publicación por primera vez en euskera a cargo de la editorial Astiberri de este desgarrador trabajo en el que Sacco reporta lo que fue su visita a los territorios ocupados entre 1991 y 1992 centrándose en lo que supone el horror rutinario de sus habitantes. Basándose en testimonios de primera mano, con más de 100 entrevistas con palestinos y judíos, muestra la desdicha de esas personas para la que esperanza parece estar sólo en la posibilidad de contar su vida a un periodista con la esperanza de que esos testimonios no caigan en saco roto.
El 12 de enero de este 2023, todos a una y de acuerdo dentro del equipo editorial de Astiberri, desde la editorial bilbaína decidieron sondear si estaban libres los derechos de Palestina libres para el euskera, tras constatar que así era, decidieron hacer una oferta y ponerse manos a la obra sin imaginar lo que sucedería nueve meses después. Javier Zalbidegoitia, editor de la obra, comenta que la elección fue tomada porque “nos parecía una buena continuación a otra obra fundamental del cómic internacional como era Maus de Art Spiegelman y que publicamos hace un año. Otra obra que de manera brillante levanta acta del horror y que sigue vigente con el paso del tiempo. Así que nos tiramos de cabeza a él”
En aquel momento no imaginaban que su publicación iba a coincidir con un momento en el que el conflicto entre Palestina e Israel iba a ocupar las portadas de todos los medios de comunicación, y no duda en definir la situación actual como “una total y absoluta desgracia. La comunidad internacional está mareando la perdiz durante demasiado tiempo, o si no mirando hacia otro lado ante un conflicto ante el que tampoco hay fórmulas sencillas para su solución. Pero ha faltado valentía, barriendo y acumulando el polvo debajo de la alfombra no hay salida positiva posible, y así hemos llegado a una situación de acción-reacción de muerte y destrucción. Me comentaba Julen Gabiria, el traductor del inglés del original que ha sido una maldita coincidencia, esta promoción involuntaria que va a tener el cómic…. Lo hubiéramos dado todo porque Palestina se hubiese publicado justo en el escenario contrario, en aquel en el que se estaba superando el conflicto. Pero no. La realidad es otra, es atroz”.
Precisamente, y sobre esta coincidencia, Gabiria destaca que “eso es lo triste de esta historia, que ha coincidido con esta realidad, pero creo que en cualquier momento que se hubiera publicado siempre coincidiría con algún acontecimiento relevante. Curiosamente, me lo propusieron el 15 de mayo, fecha en la que se conmemora la Nakba, el éxodo de refugiados de Palestina que fueron forzados a abandonar sus hogares tras la guerra árabe-israelí de 1948, pero cualquier otro día podría haber coincidido con otra efeméride, porque es un conflicto que, si no está candente, está latente, pero siempre muy presente. Es un conflicto difícil de solucionar, con muchos factores contrapuestos e internos dentro de cada facción, pero está claro que sirve como un documento ilustrativo que sigue en vigor”.
Tras un intenso trabajo de traducción, Julen Gabiria define Palestina como “un documental en el que la etiqueta principal es el del periodismo historietístico que llega a una de las cumbres en ese género. Yo lo leí como un documental gráfico, con todos esos elementos que te hacen ir acompañando e integrándote en la historia que te está contando. Son unas ilustraciones que pueden parecer bastas al principio, pero en la que los trazos se van aligerando un poco hasta llegar a páginas que son enmarcables y con unos rótulos que abarcan toda la página y que te pueden abrumar como lector pero que te hacen sentir como si estuvieras con él en Palestina”.
Curiosamente, una de las cosas que llama la atención es que, a diferencia de otros trabajos posteriores, queda la sensación de que Sacco no ofrece la invisibilidad del observador y describe su propia incredulidad inicial ante las denuncias de detenciones y torturas. Tampoco evita revelar sus propias ambigüedades como periodista y, sobre todo, como ciudadano occidental visitante. Es por ello que, sobre su trabajo a la hora de traducir el cómic, Gabiria comenta destaca que “lo que más difícil me resultó fue entender la actitud de Sacco cuando llega a Palestina con el propósito de hablar de su experiencia allí, poniéndose en el centro de la narración. Era su intención primera, por lo que creo que tiene una actitud un poco de protagonismo, incluso a veces un poco de un graciosillo o de un tono de estar por encima de lo que está viviendo, haciendo gracietas sobre lo que ve, pero luego eso va desarrollándose y se da cuenta de que la realidad le supera, con lo que decide aprovechar su condición de periodista. Lo que sucede es que lo que ves en viñetas y lo que pasa en Palestina ha hecho que, como traductor, me haya costado tirar para adelante, porque no son sólo palabras, tienes que traducir una actitud y ese contraste entre su forma de actuar y lo que estaba sucediendo, se me hizo complicado. Además, habla con un inglés muy juvenil con muchas referencias locales hacia el público estadounidense, para el que creo que estaba pensando cuando hizo el cómic”.
En cualquier caso, Sacco logra superar esas propias contradicciones para terminar creando un trabajo del que se podría decir que establece un punto de referencia para un género que en su día resultó novedoso e inexplorado de reportaje gráfico y que abrió una vía para trabajos posteriores de un buen número de autores de cómic. Todo ello desde una perspectiva que en su momento resultó muy diferente y novedosa con respeto a lo que era la tónica habitual a la hora de informar sobre la realidad de Palestina.