Sacan a la luz 6 partituras inéditas de la Casa de Navascués de Cintruénigo

Son 3 sonatas y 3 tríos para flauta, violín y bajo del compositor español Luis Misón, que se darán a conocer este jueves (19h) en el Festival de Música Barroca de la Ribera Alta (FestRibAlt), en el Centro de Artes Avenida de la villa navarra

El genealogista Faustino Menéndez-Pidal de Navascués, premio Príncipe de Viana de la Cultura 2011,  en el Archivo de la Casa de Navascués
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El genealogista Faustino Menéndez-Pidal de Navascués, premio Príncipe de Viana de la Cultura 2011, en el Archivo de la Casa de Navascués
El genealogista Faustino Menéndez-Pidal de Navascués, premio Príncipe de Viana de la Cultura 2011,  en el Archivo de la Casa de Navascués

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Eva Fernández

Actualizado el 27/09/2023 a las 00:21

Las musicólogas María Álvarez-Villamil y María Díez-Canedo, junto con el Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU), han rescatado del olvido seis piezas musicales inéditas del compositor español del siglo XVIII Luis Misón (Mataró, 1727-Madrid, 1766) que se encontraban en la biblioteca musical de la Casa de Navascués de Cintruénigo. Las obras, tres sonatas (para flauta travesera y bajo) y tres tríos (para flauta travesera, violín y bajo), se han recogido en un disco-CD publicado por el sello Lindoro, acompañado de una edición crítica, que serán presentados este jueves en el evento inaugural del VIII FestRibAlt, a las 19 horas, en el Centro de Artes Avenida de la villa navarra. Antes de la presentación, el grupo de música antigua La Fontegara México y el violinista Manfredo Kraemer interpretará los tres tríos y una de las sonatas de Misón, recogidas en el disco.

El fondo musical de la Casa de Navascués, con más de mil partituras adquiridas por la familia a lo largo de dos siglos y que atesora obras de compositores como Misón, Boccherini, Ferandiere o Haydn, es uno de estos casos singulares en los que una colección destinada al uso y disfrute de los miembros de la familia, intérpretes aficionados, se ha conservado hasta nuestros días.

Patio interior de la Casa Navascués de Cintruénigo
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Patio interior de la Casa Navascués de CintruénigoCEDIDA
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El compromiso de la familia con el patrimonio histórico ha hecho posible recuperar parte del repertorio inédito de importantes compositores nacidos o activos en España, así como conocer el repertorio internacional que circuló y se interpretó en nuestro país.

Por otro lado, la Casa Palacio de Navascués es quizás el único vestigio material conservado que guarda la memoria histórica del linaje Navascués Matticolargo. A finales del siglo XVII, sus descendientes fundaron el mayorazgo que evolucionó a la Casa Palacio, tal y como puede verse en la actualidad en la villa de Cintruénigo .

Desde esa época se atestiguan indicios de una práctica musical muy notable que se materializó en la colección y repertorio del fondo de partituras. El primer inventario de este fondo fue iniciativa en 2007 de Faustino Menéndez-Pidal de Navascués (1924-2019).

Y fueron los primeros resultados de este inventario los que inspiraron el trabajo de investigación de Álvarez-Villamil, que descubrió aspectos desconocidos (las partituras inéditas, el origen de la biblioteca, la vinculación de las fuentes con determinados miembros de la familia, las relaciones personales a través de la música y los contextos de interpretación). Así se abrió un proyecto estable de investigación y divulgación entre la Casa de Navascués y el Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU).

Desde la otra perspectiva, la celebración del Festival de Música Barroca de la Ribera Alta, el FestRibAlt, que se desarrollará desde mañana hasta el 8 de octubre en distintas localidades de la Ribera navarra, ha permitido dar a conocer estas obras inéditas.

María Álvarez-Villamil: "Son obras musicales muy amables y que llegan a todo el mundo"

María Álvarez-Villamil
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María Álvarez-VillamilDN
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María Álvarez-Villamil Bárcena (Bilbao, 1969) está “muy contenta”, porque, después de muchos años de trabajo, sus investigaciones han dado fruto. Esta musicóloga e investigadora del Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU) recuerda que empezó a trabajar con el fondo privado de la Casa de Navascués “por casualidad”. El propietario, Ignacio Menéndez-Pidal de Navascués, estaba buscando a una persona que catalogara todas las obras contenidas en él, ya que disponían solo de un inventario realizado por su padre, Faustino. Y a través de la universidad, finalmente contactaron con ella. Lo que en principio iba a ser solo una catalogación del fondo resultó en un descubrimiento espectacular de un repertorio musical inédito, de finales del siglo XVIII y principios del XIX, que abría un campo enorme de estudio para otros investigadores. “Un fondo tan grande, con un repertorio tan variado, no lo puede asumir un investigador solo, salvo que tenga toda la vida para estudiarlo”, explica.

¿Por qué es tan importante el descubrimiento de las 6 obras de Luis Misón?

Principalmente por dos motivos. El primero, porque Luis Misón fue uno de los principales intérpretes y compositores del siglo XVIII español del que solo se conoce un reducido número de su repertorio instrumental de cámara: dos obras localizadas en archivos mexicanos y algunos movimientos sueltos en colecciones americanas, aunque recientemente se han encontrado 5 sonatas para flauta travesera y bajo en Sevilla, que han sido editadas por Juan Miguel Illán. El segundo gran motivo, es porque con ello podemos contribuir al conocimiento y la difusión del repertorio español de flauta de la 2ª mitad del s.XVIII. Podríamos añadir un tercer motivo, que tiene que ver con el hecho de que se encuentran en un archivo particular, lo que nos lleva a conocer cómo eran las prácticas musicales domésticas a finales del s.XVIII.

¿Qué son las prácticas musicales domésticas?

Las casas de la alta nobleza, como la Casa de Alba o las Casas de Osuna y Benavente, ejercían el mecenazgo y tenían sus propios músicos que componían para ellas. Sin embargo, había otras casas que, aún teniendo muy buena posición, no eran mecenas, por lo que compraban obras en el mercado para disponer de un repertorio doméstico que interpretar en privado en su propia casa. Se anunciaban en los periódicos de la época y se compraban copias manuscritas de obras, que tenían un nivel artístico bastante alto. Así es como se fue configurando la biblioteca musical de la Casa de Navascués.

¿Quién era Luis Misón?

Fue un músico español nacido en Mataró (1727) y fallecido en Madrid en 1766. Era hijo único del oboísta francés Henri Michon, músico militar, al igual que su propio padre; y su madre, Manuela Ferreira, posiblemente portuguesa, pertenecía a una familia de comediantes. En julio 1748 entró por oposición a la Real Capilla de Fernando VI como músico de oboe y flauta. Perteneció a las academias musicales de Madrid y tuvo una estrecha relación con la Casa de Alba, donde pudo coincidir con Gaetano Brunetti (1744-98). Veinte años después de su muerte, aún se le recordaba, como prueba la interpretación por parte de los hermanos Julián de un concierto suyo para dos flautas y orquesta en el Teatro de los Caños del Peral.

¿Cuándo descubrió sus obras?

En realidad yo no las descubrí. Estaban ahí, dentro del fondo Navascués, en el inventario hecho por la familia. Lo único yo que hice fue dar a conocer su valía. Esto era el año 2012.

¿Cómo las describiría?

Son obras muy amables, que llegan muy bien a todo el mundo. No hace falta ser especialista en música antigua para disfrutarlas.

¿Cuál ha sido el proceso de recuperación de las obras?

Poner una obra antigua a funcionar es un trabajo de muchísima gente. Primero tienes que encontrar la obra, después estudiarla, luego transcribirla para que los músicos puedan tocarla, además hay que encontrar a los músicos que quieran tocarla y, por último, un lugar donde quieran que se interprete. Es un camino largo. Este jueves, por fin, se darán a conocer.

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