Obituario
Amando de Miguel Rodríguez, sociólogo


Publicado el 05/09/2023 a las 18:44
El pasado domingo 3 de septiembre falleció a los 86 años en la localidad de Collado Villalva de Madrid el conocido sociólogo Amando de Miguel Rodríguez. Desde aquí transmito a su esposa e hijos la condolencia de un viejo discípulo y siempre admirador de la obra de un hombre “libre, provocador e intenso”, según su hijo Iñaki, conocido como “el sociólogo de España”, como anunció dirían los titulares tópicos de su óbito.
Nació en 20 de enero de 1937 en la localidad zamorana de Pereruela, “el pueblo de los cacharros” (de barro), como él la llamaba y de la que siempre formó parte. Se licenció y doctoró en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense con premio extraordinario por su tesis “La metodología y primeros resultados de la Encuesta sobre el empresario español” (1960-61). Buscando la sociología empírica, realizó un posgrado en la Universidad Columbia de Nueva York, como discípulo el prestigioso sociólogo español Juan Linz, que le abrió el nuevo horizonte de los hechos sociales y los métodos para conocerlos y valorarlos. También el mundo universitario norteamericano siendo profesor invitado en las universidades de Yale y Florida.
Le conocí en el Centro de Estudios Sociales del Valle de los Caídos que dirigía el catedrático D. Luis Sánchez Agesta. Para los jóvenes universitarios becarios del centro fue estimulante conocer a los nuevos sociólogos, escuchar sus conferencias y debates, participar en los seminarios y tertulias y convivir con todos ellos. Eran aire nuevo e ideas transformadoras para construir una sociedad moderna en un país dominado por un régimen autoritario anquilosado. De entre todos destacaban Amando y su compañera de estudios y reciente primera esposa. Posteriormente coincidí con él ocasionalmente y seguí muy interesado su obra, reconociendo su magisterio.
En 1965-66 dirigió el primer estudio integral de la sociedad española durante el franquismo, conocido como 'Informe FOESSA'. Supuso un hito al superar los estudios parciales y permitir un conocimiento global que sigue siendo importantísimo para valorar el proceso de cambio social de España y su transformación en una sociedad industrial moderna.
Siendo catedrático en la Universidad de Barcelona fue condenado en 1971 a seis meses de arresto domiciliario por un Consejo de Guerra por criticar la homilía de un sacerdote castrense. Ya en democracia se vio obligado en 1981 a abandonar la ciudad tras ser promotor y firmante del 'Manifiesto por la igualdad de los derechos lingüísticos en Cataluña' contra la política lingüística de la Generalitat, incorporándose a la Universidad Complutense.
Además de estudiar la realidad socio-política española, dedicó al régimen la 'Sociología del franquismo' (1974), 'La herencia del franquismo' (1976) y 'Cuarenta millones de españoles, cuarenta años después' (1976). En 1988 publicó 'La ambición del César', redactado con José Luis Gutiérrez, en la que expuso y criticó el cesarismo de Felipe González.
Por su aportación al conocimiento del país en 'España oculta, la economía sumergida' recibió el premio Espasa Mañana de Ensayo de 1988. Por otras obras le otorgaron los premios Jovellanos en 2001 y Miguel Espinosa en 2003.
La importancia de su obra intelectual la acredita sus más de ciento veinte publicaciones, numerosos artículos y entrevistas. Su independencia intelectual y rectitud de juicio le llevaron a renunciar en 1995 a una consejería en RTVE por su falta de “independencia, pluralismo y neutralidad”. Fue conocido por su habitual presencia en los medios de comunicación, ejerciendo de persona intelectualmente libre, honesta y congruente, incluso cuando hablaba de sus problemas económicos de los últimos años, desde su “Camelot”, que era una “posesión millonaria” para una “vida indigente”. Se autoconsideró un “cascarrabias” por su incontrolado y poco complaciente espíritu crítico.
En 2016 por influencia de su última esposa y del amigo y párroco Enrique recuperó la práctica religiosa, abandonó su actitud deísta e inició el estudio del tratamiento de Dios y la religión por ensayistas españoles en 'Dios de tejas abajo' (2018), identificándose con la religiosidad popular y manteniendo la crítica a los “rangos más elevados de la clerecía”, que le llevaron a distanciarse de la Iglesia-institución. Desde esta actitud, en mayo de este año en un artículo en La Gaceta rechazó la “ideología progresista como una especie de religión de tejas abajo”, con dogmas como la emergencia climática, el feminismo radical y el “bobo animalismo”, invocando a Chesterton: “Cuando uno deja de creer en Dios, se halla dispuesto a creer en cualquier cosa. Recuérdese el mito del becerro de oro de Moisés”. Fue un sabio sociólogo y un hombre libre que no se arrodilló ni ante el poder, ni ante los jerarcas dominantes, ni ante los “tópicos modernos”.
Como cantó Blas de Otero, Amando de Miguel ha vivido con la enfermedad: “Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte, / al borde del abismo, estoy clamando / a Dios. Y su silencio, retumbando, / ahoga mi voz en el vacío inerte. […] Esto es ser hombre: horror a manos llenas. / Ser -y no ser- eternos, fugitivos, / ¡Ángel con grandes alas de cadenas!” (Ángel fieramente humano. Redoble de conciencia).