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Exposiciones

Una guerra civil navarra digna de serie

Navarra apenas conoce el conflicto interno que hubo en su territorio entre 1450 y 1522, el historiador Iñigo Mugueta capitanea una muestra en el Archivo de Navarra que explica la disputa entre agramonteses y beaumonteses

Ampliar La exposición aporta mapas, ilustraciones y textos explicativos. Además, el Archivo ha habilitado una audioguía en castellano y euskera descargable a través de un código QR
La exposición aporta mapas, ilustraciones y textos explicativos. Además, el Archivo ha habilitado una audioguía en castellano y euskera descargable a través de un código QREduardo Buxens
Publicado el 31/10/2022 a las 06:00
Hace quinientos años tuvo lugar en el mismo suelo que pisan hoy los navarros un enfrentamiento que dividió al reino. Unos, los agramonteses, se alinearon con el rey Juan II y otros, los beaumonteses, apoyaron al Príncipe de Viana, hijo del monarca. Es decir, un reino partido en dos por la disputa entre un padre y un hijo. Los ingredientes necesarios para que una superproductora audiovisual llegue a Navarra y lo apueste todo por una historia real que la mayor parte de los nativos desconocen. A algunos les suena beaumonteses, a otros agramonteses, pero poco más. Otros recordarán unos soldados navarros armados hasta las trancas con barba descuidada y nariz larga dibujados por César Oroz, humorista gráfico. Toda referencia que se haga sobre esta disputa bélica es positiva. “Es conocido, pero solo de oídas, pocos serán capaces de nombrar algunos combatientes”, explica el historiador de la UPNA Iñigo Mugueta.
De este desconocimiento ha surgido una necesidad. “Incluso se han leído textos negacionistas del conflicto”, lamenta Mugueta. Por esto mismo y por una petición del Archivo Real y General de Navarra hace dos años, el experto ha preparado la exposición 'Agramonteses y Beaumonteses. La lucha de bandos que dividió el reino'. Se inauguró el pasado miércoles y estará presente en el Archivo hasta el próximo 26 de febrero. “Es nuestra historia y debemos cuidar la transmisión de ese conocimiento”, manifestó ante la mirada de Rebeca Esnaola, consejera de Cultura, y de Félix Segura, director del centro.
La puesta en escena diseñada por Muraria evoca al pasado con la colocación de una decena de banderas correspondientes a la simbología de cada bando y la exposición de documentos nunca antes llevados a una muestra son el atractivo material. El trabajo dividido en cuatro partes tiene como uno de los objetivos “presentar una visión de la violencia medieval sin estereotipos”. “Muchas veces consideramos que la violencia en la Edad Media era lo normal , pero no era así”, comenta Mugueta. “Si consideramos que la violencia era algo normal en esa época, nos olvidaremos de lo importante que es conocer quién agitó la espada y quién recibió los golpes”, añade diciendo que eso es justo lo que debe preguntarse un historiador. En este caso la guerra fue dirigida por nobles que se comportaron de forma “muy violenta con sus enemigos, pero también con las villas que señorearon”. Mugueta les denomina como “malhechores feudales”, expresión acuñado por Salustiano Moreta. De hecho, en los escritos expuestos en las dieciséis vitrinas se pueden leer asesinatos, descuartizamientos o torturas, aunque también textos de “repudio a la guerra”.
La caligrafía dificulta la comprensión de los textos redactados hace cinco siglos. Ese ha sido otro de los objetivos. “El gran público suele percibir estos documentos y objetos misteriosos inasequibles, casi jeroglíficos”, apunta. “El Archivo y la UPNA llevamos tiempo trabajando en acortar la distancia entre los documentos históricos y el público”, dice reconociendo que se está trabajando en crear instrumentos para transmitir el conocimiento científico. En este proceso también influye la estructura de la muestra: presentación, desarrollo, consecuencias y reflexión.
El conflicto navarro pretende llegar a todos los públicos. En las visitas, los textos estarán disponibles en audio y los niños podrán elegir pertenecer a uno de los bandos a través de un juego diseñado para la ocasión. También han preparado una “unidad didáctica” para ESO y Bachiller. Objetivo: conocer lo “nuestro”.

Claves

63 documentos. Datan entre los siglos XII y XIX. Muchos son inéditos. Hay títulos nobiliarios, claves cifradas, acuerdos de pacificación o memoriales de agravios. Destaca el testamento de la reina Blanca de Navarra de 1439.
Colaboradores. Han prestado documentos el Archivo General de Simancas, el Archives Départementales des Pyrénées-Atlantiques, el Archivo de los Duques de Alba, el Archivo Municipal de Tudela, el Archivo Municipal de Pamplona y el de Olite.
Visitas. En la cripta protogótica del Archivo todos los días de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00. Los sábados, guiadas con previa reserva en 848 42 46 67.

POR BLOQUES

​1 ¿Quiénes fueron?
La necesidad de conocer las partes. Los paneles informativos identifican a los protagonistas del conflicto. Este bloque sirve para explicar la forma en la que el reino de Navarra fue dando pasos hacia un entorno cortesano. El visitante descubrirá que en 1450 fue el señor de Luxa el primero en alzarse en favor del Príncipe de Viana, entre otras. Además, las vitrinas dan cobijo a las concesiones del Vizcondado de Muruzabal o una “investigación judicial sobre las muertes y disturbios ocurridos entre los señores de palacios y solares baztaneses de los linajes Vergara y Lizarazu” durante una fiesta. Destaca el testamento de Doña Blanca de Navarra y el listado de delitos del vizconde de Lerín.

2 Hechos de la guerra. “Trata de contar los hechos de la guerra civil en cada una de sus fases más importantes”, define el profesor de la UPNA sobre el bloque denominado ‘La guerra dinástica y la división del reino’. Hablan sobre las tensión entre el rey Juan II y su hijo el Príncipe de Viana. También citan el tratado entre este último y Castilla, que perjudica al rey navarro. La muestra aporta mapas y textos fáciles de comprender.

3 Consecuencias. “Mostrar quién sufrió las consecuencias de la guerra y quién se benefició. Obviamente la sufrieron las clases más modestas y las instituciones tradicionales del reino. Se beneficiaron los nobles”, comenta Mugueta diciendo que pudieron construir señoríos grandes. El bloque expone información sobre patrimonio destruido y el legado que ha quedado.

4 Reflexión. La muestra finaliza con una conclusión que señala que ambos bandos “condicionaron la vida social, política y económica en Navarra hasta bien entrado el siglo XVII”.

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