Exposición
Mar Mateo y José Ignacio Agorreta cruzan sus memorias
La Fábrica de Gomas muestra conjuntamente la obra de la fotógrafa y el pintor que remiten a una Pamplona cada vez más difícil de encontrar


Publicado el 25/09/2022 a las 11:15
La Fábrica de Gomas ha reunido en una misma exposición a dos artistas que a pesar de utilizar lenguajes artísticos diferentes y valerse de métodos distintos conectan entre sí al abordar la memoria personal. El pintor José Ignacio Agorreta se encontró un día con la fotógrafa Mar Mateo y se declararon su admiración, se confesaron mutuamente que encontraban inspiración en el trabajo del otro. Hacía poco que desde La Fábrica de Gomas le habían propuesto a Agorreta algún proyecto conjunto con más artistas y se le ocurrió entonces que su obra casaba a la perfección con la de Mar Mateo. “Juntos hacíamos un trabajo que de alguna manera, no sé dónde, se cruza”, expone ella.
La diferencia, aparte del formato, es la carga biográfica de cada uno. Las fotos que expone Mar Mateo provienen de una necesidad personal. Su madre, Consuelo Sainz, regentaba una agencia de transporte en la avenida de Zaragoza de Pamplona. “Era la primera mujera española con un trabajo de hombres de esa índole”, explica Mateo. “Ella se ponía la bata y cargaba y descargaba camiones, ayudaba, pesaba... Además tuvo diez hijos y era ama de casa”, añade. Su padre era frutero. Un día la madre les anunció que vendía la bajera y algo se movió dentro de ellos. “Para nosotros era algo más que un recuerdo”, asegura la fotógrafa, a la que le asaltan recuerdos como cuando tenía que comprar zapatos y su madre le decía que fuera a la bajera, que ya irían más tarde porque justo había llegado un transportista desde Valcarlos, o cuando les decía que fueran a la tienda a pedir que no cerraran aún porque su madre estaba trabajando. Le viene a la cabeza el olor a gasolina, los ruidos, cuando pasaron los kilikis y se escondió debajo del escritorio de su madre hasta que un camionero la delató -“¡Aquí hay una escondida!”- e, inevitablemente, también irrumpen los fantasmas de los personajes con los que convivió allí. “La bajera era algo positivo y al mismo tiempo una atadura que nos unía a mi madre de una manera muy estricta”, señala Mateo. Cuando su madre anunció que vendía el local lo tuvo claro: había que hacer fotos.
Mar Mateo vino ex profeso de Inglaterra, donde se estaba formando académicamente y donde empezó su andadura profesional. Tomó las fotografías en analógico, con la hasselblad, de formato medio. Fueron tres rollos, no tenía mucho más dinero, en una sola mañana. Y captó así la atmósfera en la que pasó buena parte de su infancia. En una de las imágenes se ve un calendario, y en él, marcado, el último día de trabajo de su madre.
También se incluyen las fotografías que hizo del piso de su madre cuando vivía y después, en otra emergencia personal, cuanlo pusieron a la venta un viernes y el sábado ya estaba liquidado. A todo correr marchó a disparar con su cámara. Las fotos más pequeñas, hechas con su madre en vida, esos cajones de hilos y otros detalles, son analógicas y se las imprimió Carlos Cánovas. Las más grandes las ha revelado ella.
Las pinturas de José Ignacio Agorreta no son estrictamente autobiográficas, pero también lo son en cierto modo. El pintor pamplonés se vale de objetos en desuso, lugares abandonados y arquitecturas obsoletas que encuentra por ahí pero que también encierran una carga personal porque son objetos que a él le remiten a su pasado, “No es casualidad que yo elija esos objetos cuando los veo, que son esos mismos objetos que fotografía Mar”, apunta Agorreta.
Las pinturas que muestra en la Fábrica de Gomas son posteriores a la exposición que montó en la Ciudadela en 2017. “Me dejo seducir por las imágenes que se encuentra de una manera aleatoria, la mayoría de interiores y que me han remitido durante todos estos años a mi propia infancia”, explica el pintor. Nunca sabe exactamente a qué responderá esa vuelta siempre a los mismos temas. “Son obsesiones que al final tienes ahí y que no sabes a qué responden”, señala él. Sabe, eso lo tiene claro, que no es una mirada nostálgica. “A veces es pararte y mirar para atrás y ver de dónde vienes y cómo ha sido tu vida; creo que tiene que ver con eso, eres lo que eres por lo que has vivido anteriormente”, señala, aclarando que son reflexiones que surgen siempre a posteriori, nunca trabaja con un guion previo. Agorreta retrata objetos y lugares que le impactan visual y emocionalmente, y los necesita pintar.
Entre los dos artistas muestran una Pamplona muy especial para la gente de cierta edad, que sigue extinguiéndose aceleradamente. La bajera que fotografió Mar Mateo, por ejemplo, es hoy una peluquería a la que recientemente entró en busca de alguna reminiscencia del pasado que no apareció.
La propia Fábrica de Gomas, un local industrial rehabilitado como contenedor cultural polivalente en el Soto de Lezkairu, remite también a la estética de la bajera de la infancia de Mateo y a tantos escenarios de los cuadros de Agorreta. “La exposición habría quedado bien en otro lugar, pero este sitio tiene un sabor... encaja perfectamente la obra”, apunta el pintor pamplonés.
+ Dos miradas sobre la memoria. José Ignacio Agorreta y Mar Mateo. La Fábrica de Gomas (c/ Fuente de la Teja, 12). Horario: martes a viernes de 12 a 13.30 y de 18.30 a 20 horas; sábados y domingos, de 12 a 14 horas.