Varias personas contemplan la instalación 'Estructuras tubulares' que el artista Isidoro Valcárcel Medina montó en el Paseo Sarasate.
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Varias personas contemplan la instalación 'Estructuras tubulares' que el artista Isidoro Valcárcel Medina montó en el Paseo Sarasate.

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Encuentros del 72: Así fue la "fiesta experimental" que revolucionó Pamplona

Se cumplen 50 años del festival que durante ocho días convirtió a la capital navarra en el epicentro de la vanguardia artística

Nerea Alejos

Actualizado el 26/06/2022 a las 10:10

Lo que nació como una iniciativa para fomentar la creación de música contemporánea acabó convirtiéndose en uno de los mayores hitos del arte de vanguardia de los años 70. Celebrados entre el 26 de junio y el 3 de julio, los Encuentros de Pamplona de 1972 fueron una auténtica fiesta del arte experimental que congregó a 350 artistas de vanguardia, entre ellos los músicos John Cage, David Tudor, Steve Reich, Luc Ferrari o artistas como el argentino Carlos Ginzburg, quien se paseó por Pamplona con el cartel “Yo estoy señalizando una ciudad”.

Todo ello en una atmósfera de mestizaje que también trajo a Pamplona manifestaciones artísticas venidas desde Oriente, como el Ballet del Kathakali de Kerala o la música persa, junto a conciertos de txalaparta y flamenco.

En la víspera de que comenzara aquella cita, el periódico 'El Pensamiento Navarro' añadía aún más intriga al asegurar que las obras de arte “iban a nacer ante los propios ojos del espectador”. Era la manera de referirse al arte efímero.

Durante ocho días, el surrealismo tomó las calles de Pamplona: había corredores de maratón que recorrían Pamplona con flores en la mano, en el Paseo Sarasate se podían escuchar sonidos y conversaciones a través de los teléfonos ‘aleatorios’, se colocaron muñecos que emulaban a la policía secreta de Franco, se programaban conciertos de música experimental...

EL MECENAZGO DE LOS HUARTE

Y todo ello bajo la dictadura franquista, en una ciudad de provincias que estaba totalmente aislada de las corrientes de vanguardia. Organizados por el Grupo Alea, dedicado a la música experimental, y coordinados por los artistas Luis de Pablo y José Luis Alexanco (ambos fallecidos el año pasado), los Encuentros contaron con el mecenazgo de la familia Huarte, que aportó diez millones de las antiguas pesetas.

La sombra de la censura pululaba constantemente, ETA irrumpió con dos atentados y la polémica sobre los Encuentros era constante, tanto a nivel político como ciudadano. “Los Encuentros se celebraron porque el gobernador civil de Pamplona (Federico Gerona de la Figuera) soportó bien la presión”, reconocía Jesús Huarte —promotor de los Encuentros junto a su hermano Juan—, en una entrevista que concedió a este periódico en 2010.

Jesús Huarte asumió las gestiones con las autoridades, que dieron el visto bueno, aunque el gobernador civil le advirtió de que los Encuentros iban a atraer a Pamplona a mucha gente fichada por la policía. “A pesar de las dificultades, el programa se celebró tal como estaba previsto”, recordaba Huarte en su última entrevista con Diario de Navarra.

Aunque el programa logró salir adelante, los Encuentros se acabaron un día antes de lo previsto, precisamente a petición del gobernador civil. “Por lo visto ya no se podía mantener aquello. Luis de Pablo también estaba de acuerdo y se acabaron”, contó Huarte. El empresario y mecenas falleció en 2018.

BOMBAS E INCIDENTES

En la madrugada anterior al inicio de los Encuentros, ETA hizo explotar una bomba en el monumento al General Sanjurjo, situado en Navas de Tolosa, a pocos metros del hotel donde se alojaba la mayoría de los participantes.

Dos días más tarde, el 28 de junio, volvía a estallar otro artefacto frente al Gobierno civil. “ETA acusaba a la familia Huarte de financiar los Encuentros con el dinero robado a los trabajadores”, recuerda Igor Contreras, investigador de la Universidad Complutense de Madrid y autor del artículo 'Arte de vanguardia y franquismo: a propósito de la politización de los Encuentros 72 de Pamplona'. “Fue una época de gran conflictividad social. En Navarra hubo grandes huelgas que también se produjeron en las fábricas de Juan Huarte, como la de Imenasa”, recuerda Contreras.

EXTRAÑEZA Y DESCONCIERTO 

En Pamplona, esta cita con la vanguardia se vivió con extrañeza y desconcierto. Así lo recordaba José Luis Alexanco durante una visita que realizó a Pamplona en 2010 con motivo de la exposición 'Encuentros del 72': “En Pamplona la gente estuvo muy calladita, con una sensación de desconcierto. Se encontraron con muchas cosas inesperadas, pero en esas fechas ya tenían un cuerpo de juerga, precisamente porque los Encuentros estaban en la antesala de los Sanfermines”.

El 1 de julio, desde las páginas de Diario de Navarra, Ollarra firmaba un 'Desd’el Gallo de San Cernin' dedicado a los Encuentros. Valoraba así la reacción generalizada ante aquel “ambiente inusitado”: “Y el pamplonés que ha viajado poco y tampoco ha leído demasiado, se encuentra de pronto, en su propia casa, un panorama insólito y vanguardista, que le aturde, le indigna o le encandila”.

Decenas de personas haciendo cola para entrar a las Cúpulas Neumáticas que el arquitecto José Miguel De Prada Poole levantó en el actual solar de Baluarte
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Decenas de personas haciendo cola para entrar a las Cúpulas Neumáticas que el arquitecto José Miguel De Prada Poole levantó en el actual solar de BaluartePío Guerendiain
Decenas de personas haciendo cola para entrar a las Cúpulas Neumáticas que el arquitecto José Miguel De Prada Poole levantó en el actual solar de Baluarte

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El experto en arte Francisco Javier Zubiaur, que en aquella época era un universitario de 22 años, resume así sus recuerdos de aquellos días: “La calle nos llamaba con su fuerza característica y en ella había mucho que ver, quizás no entendible del todo porque en lo tocante al arte en la facultad no habíamos pasado del arte pop”.

El ex director del Museo de Navarra recuerda también los Encuentros como una resquicio de libertad: “Aquellas manifestaciones artísticas que se nos mostraban lo hacían en una especie de isla de libertad, aunque vigilada. Había hambre por conocer las novedades del momento más allá de nuestras fronteras”.

“Pregunten a la organización, porque nosotros somos una obra de arte”

La celebración de los Encuentros estuvo salpicada de anécdotas. Según contó José Luis Alexanco durante una conferencia en el Museo Universidad de Navarra en 2017, las películas que se iban a proyectar durante los Encuentros fueron visionadas previamente por un censor: “La primera que le pusimos al censor fue la de José Antonio Sistiaga, que es una película pintada a mano. Cuando llevaba cinco minutos, aquel hombre preguntó: ¿Es todo así?”. A continuación visionó 'La celosía' de Isidoro Valcárcel Medina, “una película para leer”. Desconcertado, el censor finalmente optó por autorizar todas las películas. “Claro, no le pusimos 'La edad de oro' de Buñuel, que estaba prohibida en España”. Las autoridades vigilaban muy de cerca el desarrollo de los Encuentros: “En general, la policía estaba desconcertada”, señaló Alexanco. Así, cuando se encontraron con los 'Corredores' de Robert Llimós en el Paseo Sarasate, les preguntaron qué hacían. “Pregunten a la organización, porque nosotros somos una obra de arte”, contestaron los corredores a la policía. Alexanco señaló que las autoridades confiaban en la familia Huarte y eso contribuyó a que los “grises” no interviniesen.

"Fue un festival muy accidentado"
​IGOR CONTRERAS

La relación entre el arte y la política es uno de los aspectos que ha desarrollado el musicólogo pamplonés Igor Contreras en sus investigaciones. Según resalta, los Encuentros del 72 se desarrollaron bajo una “constante tensión”, provocada por el contexto político de la dictadura “Fue un festival muy accidentado: hubo polémicas, controversias, incidentes... Estos incidentes ilustran la ambigüedad de un arte que se quería transgresor y emancipador, pero que tuvo que desarrollarse bajo un contexto tan autoritario y desprovisto de libertades como la dictadura franquista”, analiza. Aquella atmósfera enrarecida también afectó al desarrollo de los Encuentros. 

Además de los episodios de censura que tuvieron lugar en la muestra Arte Vasco Actual, Contreras recuerda el siguiente suceso: “Surgió un coloquio espontáneo en una de las Cúpulas Neumáticas y Juan Huarte la disolvió poniendo música electroacústica a gran volumen. Él decía que ese coloquio no estaba autorizado. El compositor de aquella obra, Josep Maria Mestres Quadreny, se disgustó muchísimo porque su música se había utilizado para disolver un coloquio que él creía que estaba acorde con el espíritu de los Encuentros”.

"Los Encuentros supieron tomarle el pulso a su tiempo"
​SILVIA SÁDABA

Autora de la tesis 'Los Encuentros de Pamplona. Un festival clave en la línea patrocinadora de los Huarte' (2013), Silvia Sádaba considera que la “calidad artística y programática” de los Encuentros “estuvo a la altura de los principales festivales europeos”. Además, dejaron su impronta en quienes tuvieron la oportunidad de asistir: “Les sirvió para actualizarse y conocer lo que se hacía fuera. Otros descubrieron cuáles eran sus verdaderos intereses, incluso algunos creadores cambiaron su trayectoria influidos por los Encuentros”. Sádaba también cree que dejaron huella en la cultura navarra: “Constantemente se ha hecho alusión a ellos como fuente de inspiración”. Además, considera que los Encuentros aportaron un planteamiento que sería interesante recuperar: “Uno de los aspectos que más valoro de los Encuentros es su rigurosa actualidad y fidelidad a su momento artístico. Supieron tomarle el pulso a su tiempo, y es algo que puede poner en valor cualquier nueva iniciativa que se plantee. El hecho de que el arte acudiera al encuentro del público a través de eventos de poesía pública, por ejemplo, puede resultar interesante a la hora de acercar el arte actual a aquellos más reticentes”.

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