Música
Vanessa Garde: "Me gustaría que fuera una inspiración que una mujer dirija a La Pamplonesa"
Se ha criado sin etiquetas y que este sábado se convierta en la primera mujer en dirigir en concierto a La Pamplonesa le parece “un cartelón”. Cree la compositora de Villafranca que es el momento de las mujeres músicas de hacerse respetar


Publicado el 30/04/2022 a las 06:00
Primera mujer en dirigir a La Pamplonesa en 103 años de vida de la banda. Vanessa Garde Luque no es cien por cien consciente de este título que sabe “muy potente” y por el que espera que ver a una mujer sobre un podio dirigiendo a músicos se normalice. Compositora de bandas sonoras, estas protagonizan el repertorio de este sábado 30 de abril en el Teatro Gayarre (20 horas, 10 euros). Un programa “muy amable, fácil de escuchar, para todas las generaciones y muy variado tanto por las décadas en las que se escribieron como por los diferentes géneros de las películas a las que acompañan”. “Pienso que la música de cine es la nueva música clásica y necesitamos acercar al público no tan asiduo, llevando al contexto de un concierto las sensaciones por los recuerdos que provoca este tipo de repertorio”, expone la compositora navarra en esta entrevista. Tuvo lugar el miércoles.
Va a ser la primera mujer en dirigir a La Pamplonesa en sus 103 años de vida y quería...
[se echa a reír].
¿Se ríe?
Me río porque es una de las preguntas que más está surgiendo en las entrevistas estos días y es un título que impacta muchísimo pero a la vez no soy cien por cien consciente de lo que supone. En mi día a día me centro en hacer música, y de repente escuchar un titular así me suena muy grande. Aunque es como poner una etiqueta -más bien un cartelón- cuando me he criado sin ellas, es verdad que una de las cosas por las que me alegro de este concierto es precisamente para que el público más joven, chicas o niñas que puedan venir, no les suponga una rareza ver a una mujer sobre el podio, que se pueda normalizar. Mi mayor ilusión sería que el público más joven también quisiera estar en esa posición, que verme ahí fuera una inspiración.
¿Quién buscó a quién?
Me llamaron desde La Pamplonesa porque habían visto mi colaboración el año pasado con la Orquesta Sinfónica de Navarra [en el concierto homenaje a Ennio Morricone]. Pero además de que he seguido muy de cerca a la banda, tengo vínculos muy grandes a nivel personal, con varios amigos en La Pamplonesa que ya me habían dicho que les ilusionaba que en algún momento cogiera la batuta y les dirigiera, y yo quería, así que estoy muy feliz.
¿Supone que se estrena como directora de una banda de música?
Sí. He compuesto varias obras para banda pero nunca me había tocado estar al frente de la dirección. Es cierto que la partitura cambia un poquito el orden de los instrumentos y la dinámica de trabajo con ellos, pero vengo del mundo de las grabaciones de bandas sonoras con diferentes agrupaciones y al final te amoldas a quien tienes delante. Como el objetivo es hacer música, la parte de la interpretación es relativamente fácil de cambiar de un ensemble a otro, sobre todo conociendo muy bien el instrumento en sí. De niña toqué muchísimo en banda, en La Villafranquesa, en el pueblo. Tocaba percusión y creo que ese bagaje de los ensayos te forma memoria y que, si has tocado en ese tipo de formación, a la hora de dirigir significa un par de ajustes mentales por dónde están posicionados los instrumentos, ya que el resto es relativamente fácil de adaptar.
Se coloca a las bandas de música en un escalón por debajo de orquestas y grupos sinfónicos cuando se habla de calidad musical, pero esa no es la realidad.
Para nada. Varía la combinación de instrumentos usada y el repertorio, ya que al ser instrumentos ‘más modernos’ es diferente -la tradición de lo que conocemos como música clásica está más atada a grupos en los que hay cuerda en lugar de, por ejemplo, saxofones-. Pero para nada es una formación de menos, sino que creo además que aporta muchísimo color. Y es sorprendente dentro del mundo de la banda sonora lo bien que este tipo de ensemble lo traduce luego. Después del ensayo de ayer [por el martes] estoy muy contenta viendo la cantidad de matices y colores muy ricos que se pueden explorar con la formación de banda.
Hace unos años comentaba que la composición en el audiovisual era un mundo muy de hombres. Parece que el de la dirección de las bandas de música también.
Es un rol muy poco extendido. Creo que tiene que ver con la figura del jefe, con quién está sobre el podio. Me da la sensación de que tener un hombre ahí genera mucho más respeto de entrada, sin decir nada. Pero si hacemos música, ¿por qué tiene que imponer mucho más la figura de un hombre? Y por otra parte, hablando con diferentes compositoras, veo que las mujeres tenemos siempre un pánico: ¿voy a ser capaz?, ¿estaré a la altura?, ¿qué dirán? Tenemos en la cabeza muchas cosas que no juegan a nuestro favor y que son ideas que debemos ir quitándonos y confiar que hacerlo y que la propia profesión hagan músculo. Es momento de hacerse respetar, simplemente.
En una charla el martes en Pamplona con la cineasta Ángeles González-Sinde se habló de cómo se perdonan menos los errores de las mujeres, que a veces las que hacen cosas tienen mayor nivel de éxito porque se lo han pensado mucho, que sobrevuela el síndrome de la impostora...
Una siempre empieza pidiendo disculpas. Creo que pasa muchísimo tiempo hasta que nosotras sentimos la misma confianza que genera la figura masculina de un director. El listón está muy arriba siempre, y también nosotras nos lo ponemos muy arriba: pensamos ‘si fallo, el estrépito puede ser tan grande que no quiero pasar por esa situación’. La presión que nos ponemos al colocarnos sobre un podio es muy grande.


Usted trabaja fundamentalmente en un estudio de grabación. ¿Qué le aporta la dirección?
Una vez tenemos partitura, a la hora de grabar debemos intentar sacar el máximo partido posible a los músicos que tienes delante para que entiendan la idea que has escrito y la lleven al siguiente nivel. Transmito mi intención y luego les dejo volar para que la interpretación nos transporte. Es una de las partes creativas más enriquecedoras dentro del proceso de la grabación o de la interpretación en un concierto. Y eso tiene mucho que ver con que la persona que está sobre el podio sea muy empática y haga que el propio ensemble se sienta bien, que entienda su papel dentro de la obra y pueda aportar lo máximo posible a ella. Yo tengo en la cabeza una idea, pero ahí está también mi papel flexible de ver cómo trabajar en los ensayos para que sea todavía mejor.
¿Cómo se prepara un concierto en tres ensayos con músicos a los que no se ha visto nunca?
Con muchas ganas y con mucho cariño [ríe], con muy buena disposición e intentado maximizar muchísimo el tiempo, porque tres ensayos es muy poquito. Ayer [por el martes] hubo muchas primeras veces. Me dijeron los músicos que era la primera vez que retomaban ensayos sin las separaciones plásticas, teniendo entre ellos la distancia normal, pudiendo hacer un descanso... la dinámica anterior a la pandemia. Se sintieron muy a gusto. “Nos podemos escuchar bien entre nosotros”, me decían.


Viendo las fotografías de ese primer ensayo, qué expresiva es dirigiendo. Creo que hasta canta.
[ríe] Me senté en la banqueta porque estaba cansadísima. Me levanté a las cuatro y media de la mañana [en Madrid] para poder componer al principio del día porque luego tenía el viaje. En el podio, más importante que mover las manos es cómo intentas expresar lo que tienes en la partitura y que los músicos lo entiendan. Hay veces que sí que canto parte de las melodías, y menos mal que no me ponen micro porque me vengo arriba... [ríe]. Hablo de expresión visual y corporal que los músicos ven y sienten. Me gustaría que me acompañaran en el viaje por el que voy de forma mental a través de la batuta.
DNI
Vanessa Garde Luque (Villafranca, 24 de febrero de 1984, 38 años) reside entre Madrid, Los Ángeles (EE UU) y Navarra. Compositora de bandas sonoras ('El asesino de los caprichos', 'Un mundo normal', 'La boda de Rosa', 'Mamá no enRedes'...), ha terminado o está trabajando en varios proyectos de los que no puede dar nombres, excepto de 'Alguien que cuide de mí', la película que Elvira Lindo y Daniela Fejerman ruedan ahora en Pamplona. Está de excedencia de sus clases en el Berklee College of Music de Valencia porque ha querido enfocarse más en la parte profesional de componer y dirigir. Pero las imparte de forma esporádica en varios centros. “Son colaboraciones para quitarme el gusanillo de la parte educativa e incentivar a la nueva generación. Creo que es importante que vean también referentes femeninos, que una mujer joven puede estar haciendo estas cosas”.