Baluarte
Iñaki Fresán: “Es emocionante volver a cantar aquí el ‘Miserere’ de Eslava después de 40 años”
Enmarcado en el Festival de Música Sacra, Baluarte acoge este domingo, a las 20 horas, el ‘Gran Miserere’ de Hilarión Eslava, una de las obras más representativas de la Semana Santa navarra. Precisamente, este veterano solista lo interpretó por primera vez hace ahora 43 años


Publicado el 09/04/2022 a las 06:00
Es todo un ‘clásico’ en el panorama musical nacional y un referente para varias generaciones de cantantes. Coetáneo de María Bayo, el barítono Iñaki Fresán Zaratiegui (Beire,7-12-1956) lleva a sus espaldas una larga y prolífica carrera que comenzó muy joven, tras recibir varios premios internacionales y una intensa formación musical, primero en Pamplona; y después, durante 13 años, como único alumno de la célebre soprano Victoria de los Ángeles y también en el extranjero. Este domingo, a las 20 horas en Baluarte, el veterano intérprete será parte del elenco de artistas navarros que interpretará el Gran Miserere de Hilarión Eslava. Precisamente, este 2022, se cumplen 43 años desde que lo cantó por primera vez en Pamplona.
¿Que supone para usted volver a entonar el ‘Gran Miserere’ de Eslava después de cuatro décadas?
Sobre todo, una gran emoción. Significa un reencuentro con el público en la Semana Santa pamplonesa y con profesionales a los que conozco desde el Conservatorio.
¿Qué destacaría del ‘Miserere’?
Es una obra típica de la época, muy cercana a la música italiana, que era la que marcaba la moda a mediados del s.XIX en Centroeuropa.
¿Cómo ha cambiado su voz en estos 43 años?
¡No ha cambiado tanto! [ríe] Tiene el poso de la madurez... Curiosamente, escuchamos la grabación de ese primer Miserere de 1979 hace unos días, porque Jesús Echeverría -que dirigirá en esta ocasión a la Joven Orquesta de Pamplona- quería ver los tiempos que marcó en su momento Javier Bello Portu con la Orquesta Santa Cecilia, y la oímos muy bien...
Le acompañan como solistas Cristina Sevillano, soprano; Lucía Gómez, en la voz alta, y José Luis Sola, en la de tenor. ¿Cómo se reparten el protagonismo?
Como voz baja, interpreto dos números, un aria y un dúo; pero una curiosidad de la representación de este domingo es que el tenor canta cuatro veces y la soprano solo una, porque hay dos números que son de soprano pero que las canta el tenor. Según la leyenda, el tenor Julián Gayarre, alumno y pupilo de Eslava, que era entonces maestro de capilla en la catedral de Sevilla, quiso hacerlo así. Y por eso quedó como tradición. Sin embargo, hay una descompensación desde el punto de vista musical y creemos que habría que recuperar la partitura original en un futuro.
¿Cuántas veces ha interpretado el ‘Miserere’ a lo largo de su carrera?
En Navarra, con la de 1979 y este domingo, cinco. En Sevilla, varias veces, como otros navarros, además de Julián Gayarre: Ricardo Visus, Carlos Gorricho o José Luis Sola.


¿Cómo le ha tratado la música todos estos años?
No me quejo. Hasta ahora he podido vivir de la canción sin olvidar mis otras dos pasiones: el teatro (clave también en la interpretación musical) y el periodismo, que estudié durante un par de años .
La interpretación es más evidente, pero el periodismo...
Cuando estudié en Italia me decían: ‘¡Eres el único músico informado!’ [ríe] Siempre me ha gustado estar al día de todo lo que se mueve alrededor de la profesión y también más lejos.
¿Cómo ha cambiado la profesión de cantante en estas décadas?
Totalmente. Para mi generación no fue fácil, pero al menos tuvimos la suerte de que estaba todo por hacer: los teatros, las orquestas... Aunque hay una frase célebre de LópezCobos que decía: ‘Ser músico en España es como intentar ser torero en Filandia’. Ya ves...
¿No recomendaría entonces a los jóvenes dedicarse profesionalmente a la música?
No, para nada. No me gusta quitarle la ilusión a nadie y nunca le he dicho a un alumno que no haga lo que le guste y con lo que se vaya a sentir realizado... Después, la vida saldrá al encuentro, como dice Martín Vigil...
¿Por qué los barítonos son menos populares que los tenores?
El barítono hace normalmente de padre o de malo; y el tenor es el que tiene que conquistar a la soprano. El tenor gana siempre, porque es el galán. [ríe]
¿Así que le toca el trabajo sucio?
No, no, para nada... Muchos tenores envidiarían los papeles de barítono en Rigoletto, Don Carlo o La Traviata.
En su carrera ha cultivado todos los géneros: ópera, zarzuela, lied alemán, melodie francesa, canción española… ¿Con qué género se siente ahora más cómodo?
He disfrutado mucho con todo, y la ópera me encanta por la interpretación, pero los últimos años me he encontrado cómodo en el recital. Eso no quita para que volviera a la ópera si surgiera un papel...
¿Cómo ha conseguido preservar su voz después de 40 años?
Es un misterio, porque cada persona puede tener una evolución distinta; pero sí puedo confesar que me he cuidado bastante. No me gustan las juergas ni el ruido... {ríe] Además, saber elegir el repertorio adecuado a tu voz es clave para conservarla.


¿Y su secreto para conservar el público?
Hay cantantes que tienen una voz bonita, pero no dicen nada. Tienes que emocionar. Si sientes lo que haces, llegas al público. No hay otra fórmula.
¿Qué fue del ciclo ‘Historia de la canción’ que coordinó durante 6 años (2013-18) en Pamplona con una buena respuesta del público?
Me hubiera gustado que continuara aunque, por razones que desconozco, no fue así... Creo que era una buena forma de dar cabida a las nuevas generaciones que salían del conservatorio...
¿Y para cuándo un concierto con la Orquesta Sinfónica de Navarra?
Eso no depende de mí...
¿Le gustaría?
Sí, pero insisto, no depende de mí.
¿Empezamos a ver la luz después de la pandemia?
La crisis de 2008 ya afectó mucho a la profesión y cuando podíamos estar saliendo de aquella, viene la de la covid. Veo un rayito...[risas]
¿Qué es el 'Gran Miserere'?
Constituye una de las obras cumbre del compositor y musicólogo navarro del s.XIX Hilarión Eslava. Creada en 1837, consta de 12 números o movimientos.
HILARIÓN ESLAVA: (Burlada, 1807-Madrid, 1878) es un sacerdote, compositor y musicólogo navarro, gran defensor de la ópera española. Fue maestro de capilla en la Catedral de Sevilla (1832-44), primero; y luego de la Capilla Real de Madrid, hasta su muerte. Le gustó actuar como mentor de sus discípulos entre los que destacó el tenor navarro Julián Gayarre, al que le unió una relación casi paternal.
1837: Es el año en que Hilaríón Eslava compuso el ‘Gran Miserere’, la obra más conocida, por no decir casi la única superviviente de su catálogo. Aunque pueda parecer que la composición se impuso por su calidad, su permanencia se debió más bien a la repetición anual y a los gustos de la época.
¿POR QUÉ HA LLEGADO HASTA NUESTROS DÍAS?: Según el periodista, historiador y crítico musical de ‘Diario de Navarra’ Fernando Pérez Ollo, ya fallecido, la supervivencia del ‘Gran Miserere’ de Eslava es un “efecto colateral” de la desamortización de Mendizábal.
LO QUE NADIE CONTÓ ENTONCES: Si la catedral hispalense hubiera dispuesto en 1837 de los bienes que tenía en 1835, Eslava, maestro de capilla desde 1832, habría escrito el ‘miserere’ de aquel año, su compromiso bienal remunerado. Recortados los fondos, el cabildo liberó de tal obligación al músico, que compuso tres números nuevos del ‘miserere’ y repitió la partitura de 1835.
- ¿Quién fue Juan Álvarez Mendizábal? Fue un breve presidente del Consejo de Ministros y autor de la extinción de las órdenes religiosas (salvo las dedicadas a educación de pobres y asistencia de enfermos) y de la incautación de sus tierras y bienes, entre 1836 y 1837.
- ¿Por qué afectó la desamortización al ‘Gran Miserere’? Porque al no disponer de fondos la catedral de Sevilla para pagar a Eslava por la desamortización, el ‘miserere’ sevillano fue el mismo de 1837 año tras año.
- ¿Por qué se hizo popular? La repetición lo hizo popular. “Todo lo popular que puede ser - según Pérez Ollo- un ‘miserere’, en Sevilla o en Göteborg (Suecia). Luego llegó la moda de contratar a destacados tenores de ópera, capaces de redondear el do de pecho en la nota final del ‘Benigne fac’, que Eslava escribió una octava más baja. De la capital andaluza la fama lo trajo a Navarra, en partitura autorizada por el compositor burladés, en su infancia infantico de la catedral iruñense”.
Iñaki Fresán Zaratiegui (Beire, 1956) alterna su actividad sinfónica y de recital con la ópera. Tiene en su haber los premios Viñas de Barcelona, Toti Dal Monte de Treviso y el del Fomento del Canto de la Sommerakademie del Mozarteum (Salzburgo).Ha actuado en las salas de conciertos más importantes del mundo y es habitual en los auditorios y orquestas del país. Ahora reside en Pamplona.