Música
El premio, estudiar con un violín de 1769
La voluntad del violinista pamplonés Antonio Alvira cuando murió, en 1982, fue que su violín, del siglo XVIII, siguiera sonando. Un concurso este viernes con alumnado del Conservatorio Superior de Música de Navarra decidirá quién podrá tocarlo durante nueve meses.


Publicado el 16/02/2022 a las 06:00
Apenas abrirse el estuche y ver el violín, a José María Valls se le iluminan los ojos y se le nota sonreír tras la mascarilla. Siente respeto, mucho, por este instrumento que fabricó hace 250 años José Contreras, considerado el Stradivari español. Aunque no es este dato el gran motivo de su respeto. Lo son razones sentimentales: el violín perteneció al que fue su profesor y luego amigo, el violinista pamplonés Antonio Alvira Llorente. Y aquella relación forjada desde la admiración ha llevado a que esta semana vaya a cumplirse uno de los deseos de Alvira: que su violín vuelva a sonar cuarenta años después de la última vez, cuando lo tocó él antes de morir, en 1982. Y lo hará, como igualmente quiso, una alumna o alumno del Conservatorio Superior de Música de Navarra. Se decidirá quién el viernes, mediante un concurso con público. A la persona ganadora se le cederá el violín hasta el 31 de octubre.


“Tras Sarasate, Antonio ha sido el hombre más brillante como violinista”. Valls no se deja llevar por los sentimientos ahora, sino que se basa en la biografía del que fuera su maestro, que logró el Premio Sarasate con 14 años, que estudió casi una década en París, que en el Conservatorio de Madrid logró después nuevamente el Premio Sarasate con 22 años, que ya en Pamplona fue profesor en la Academia Municipal y en el Conservatorio y que, concertino de la Orquesta Santa Cecilia, fundó el Cuarteto Pablo Sarasate.


Recuerda Valls que su maestro tocaba “siempre el Contreras”, la manera de denominar al violín con el nombre de su fabricante, al que se conocía como El Granadino, que fue además restaurador de la Casa Real de Felipe V y que murió en 1782.
Valls, que fue alumno de Alvira desde los 8 años y durante toda su carrera, se remonta a aquellos años, los sesenta y setenta para rememorar “el ambiente familiar” y el papel del profesor “casi de tutor paternal”. Todavía le escucha cómo le dijo que no olvidara nunca que Sarasate atesoraba el primer premio de Armonía del Conservatorio de París. “Un músico tiene que estar estructurado, bien formado”, le aconsejó Alvira, profesor además de música de cámara. “Era el maestro al que todos intentábamos imitar”, remarca Valls, con detalles como que en verano impartía clases en su casa gratis. “Nos marcó a todos los que pasamos por su aula, de violín y de música de cámara. Nos imprimió una filosofía de la enseñanza y de la relación con el alumno que se nos quedó para toda la vida”, cuenta quien siguió sus pasos.
Alvira “murió joven, con 69 años, activo todavía en el Conservatorio”, y su viuda, María Jesús Esparza Bereza, “tal el dolor que le producía ver el violín”, lo guardó en el estuche sin intención de sacarlo. Al morir lo ha hecho la hija de la pareja, María Teresa, para cumplir la voluntad de su padre. La relación personal de la familia con Valls se ha unido a que es miembro de la Fundación Iraizoz Astiz Hermanos, una entidad privada sin ánimo de lucro que se rige por el mantenimiento, cuidado y promoción del patrimonio cultural de Navarra y a quien Mª Teresa Alvira cedió el violín.
“EL PROCESO MÁS JUSTO”
Valls se dirigió entonces al Conservatorio, el pasado mayo, tras haberle ayudado en ese primer contacto su amigo y excatedrático de violín del CSMN Abel Lumbreras. Se reunieron con el director, Julio Escauriaza, y la catedrática de violín, Garazi Echeandía. “Vimos”, sigue ella, “que había que encontrar el momento idóneo para el concurso”, el proceso de elección que consideraron “más justo y un aliciente para los alumnos: se ponía en valor la figura de Alvira y se daba al instrumento el valor que correspondía”. Precisamente por esto el evento del viernes será público (17 horas). “Es una forma de poner en valor también a los alumnos, ya que en los auditorios se escucha generalmente a los grandes. Esto les hace exigirse un alto nivel cuando, debido a la pandemia, ha habido un parón importante en su formación”.
Remarca Echeandía la oportunidad también para los alumnos “de vivir esta experiencia, un concurso interno en el que han puesto mucho esfuerzo”, en referencia a los cinco estudiantes, todos de 3º curso. No se ha permitido concursar al alumnado de 4º, el último de las enseñanzas superiores, para evitar que el instrumento salga al extranjero, lo habitual al seguir muchos su formación con másteres. “Y queremos promocionar, ayudar, a los alumnos de aquí”, sostiene Valls.
El concurso, “al que se enfrentan con mucha ilusión”, cuenta Echeandía, ha servido a los alumnos para interesarse además por otros constructores fuera de los tres conocidos (Stradivari, Guarneri y Amati) “y hacer esa conexión con el antiguo profesor de este Conservatorio, Antonio Alvira”. El jurado (Valls, Echeandía, Escauriaza y el también profesor de violín en el CSMN Cristian Ifrim) valorará la parte técnica y musical con obras de Bach y la expresividad con un primer movimiento de un concierto. Interpretarán una parte con el acompañamiento del piano y otra, como solistas.
Además de la cesión del violín, la persona ganadora realizará dos recitales hasta fin de año organizados por el CSMN con el violín Contreras.
Y en la mente de todos está que el concurso del viernes sea una primera edición, que más alumnos disfruten de esta oportunidad. “Alvira no quería exhibir el violín, sino que fuera útil para alguien que supiera valorarlo. Qué mejor que los alumnos del Conservatorio”, remarca Valls.