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Literatura

Isabel Lizarraga, escritora: “Julia Álvarez fue una mujer hecha a sí misma y extraordinaria para su época”

La autora tudelana acaba de publicar ‘Por lema, la revolución. Textos de Julia Álvarez Resano’, una recopilación de artículos escritos por la maestra

Ampliar La escritora tudelana Isabel Lizarraga es autora de ‘Por lema, la revolución’ (2021), su segunda obra sobre la socialista Julia Álvarez, que sigue a  ‘¡Que venga la Julia!’ (2020)
La escritora tudelana Isabel Lizarraga es autora de ‘Por lema, la revolución’ (2021), su segunda obra sobre la socialista Julia Álvarez, que sigue a ‘¡Que venga la Julia!’ (2020)cedida
Publicado el 31/01/2022 a las 06:00
Desde 2018, la sala de reuniones del Parlamento de Navarra lleva su nombre y, un par de años antes su localidad natal, Villafranca, le dedicó su casa de cultura. Sin embargo, Julia Álvarez Resano (1903-1948) es casi una desconocida para la mayor parte de los navarros. Maestra, abogada, asesora de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, diputada socialista en el Frente Popular y gobernadora civil de Ciudad Real, ha sido, hasta hasta hace poco y pese a sus méritos, una figura olvidada. Para que, “al menos, se la conociera en su tierra”, la investigadora tudelana Isabel Lizarraga Vizcarra noveló su historia en ¡Que venga ‘La Julia’! Julia Álvarez Resano, la navarra que enardeció multitudes (Eunate, 2020) y hace unas semanas, con la misma editorial, acaba de lanzar Por lema, la revolución. Textos de Julia Álvarez Resano (noviembre 2021), una colección de artículos escritos por esta feminista navarra, la mayoría de ellos en la revista ¡¡Trabajadores!! Órgano de la UGT en Navarra.
Si tuviera que resumir la importancia del legado de Julia Álvarez, ¿qué destacaría?
Para mí lo más importante es que, igual que otras muchas en la Segunda República, fue una mujer hecha a sí misma, pero en su caso a partir de una clase social muy humilde. Era hija de un trabajador de una presa y de un ama de casa y que llegara a estudiar magisterio; después, derecho, y que luego se lanzara a ejercerlo -muchas estudiaban derecho, pero pocas ejercían- es extraordinario para su época.
¿Cómo la descubrió y por qué se interesó por su figura?
Durante muchos años , estudié a algunas de las mujeres más destacadas de la Segunda República, como María Lejárraga, Isabel Oyarzábal o Clara Campoamor. Me parecía que era una cuestión de justicia estudiarla a ella también, siendo ella y yo navarras. Fue una de las pocas mujeres que ocuparon cargos políticos en esa época, ya que solo 9 tuvieron escaño en las tres legislaturas republicanas y solo 7, entre dos mil hombres, fueron abogadas en la Audiencia Provincial de Madrid.
Este es su segundo libro sobre Julia Álvarez, ¿qué aporta al conocimiento del personaje?
El primero fue una novela que alcanza gran parte de su vida y estaba basada en textos suyos; este segundo recoge sus propios escritos, lo que da al lector un conocimiento más directo de cómo era ella, su personalidad, sus preocupaciones... Fue la editorial la que me animó a incluirlos, puesto que ya los tenía recopilados para la novela.
Siendo tan desconocida, habrá poca bibliografía sobre ella...
Hay otra obra escrita por el periodista Fermín Pérez Nievas, Julia Álvarez Resano, memorias de una socialista navarra y referencias a su figura en el Diccionario Biográfico del Socialismo Histórico Navarro y Socialismo en los pueblos de Navarra (5 de abril de 1931-18 de julio de 1936), de Víctor Manuel Arbeloa y Jesús Mª Fuente. Todos están citados en el libro.
Los 53 textos de Álvarez Resano, en su mayoría, tratan la vida cotidiana de los vecinos de Villafranca: los abusos que padecen, sus trabajos y preocupaciones… ¿Fue éste un municipio especial o su situación sería parecida a la de otros municipios navarros?
La falta de escuelas, el analfabetismo, las diferencias entre clases sociales, los abusos a los trabajadores o el alto coste de los arrendamientos era algo común en todos los ayuntamientos. De hecho, los mítines de Julia se daban en otros muchos pueblos: Cadreita, Puente la Reina...
Destaca el estilo didáctico y muy irónico de la socialista...
Y yo diría también el humor desgarrado. Julia vio la parte más oscura de la sociedad. Sufre y se duele al ver las necesidades ajenas y la lentitud de las reformas...
Cuenta que cuando ella marcha a Madrid su pesimismo político se intensifica y su lenguaje se radicaliza. ¿A qué se debe este recrudecimiento de su carácter?
Julia se impacienta porque los deseados cambios no llegan y también por la deriva que va tomando la República...
¿Fue Álvarez Resano, y en general la izquierda, ingenua con los cambios que eran posibles?
Más que ingenua, idealista en el sentido más ingenuo de la palabra. Esperaba demasiadas cosas y demasiado rápido. Y las reformas que se requerían necesitaban mucho tiempo. Durante la República pudo hacerse la Constitución, la ley del divorcio y poco más... De ahí su desesperación. Ahora bien, es fácil juzgar desde nuestra época, porque ahora sabemos mucho más de política que entonces...
En el libro hay también textos sobre ella escritos por otros autores. ¿Cómo la veían los demás?
Sus compañeros de la UGT tenían una opinión extraordinaria de Julia y la consideraban un ejemplo para el socialismo, un nuevo prototipo femenino, ya que teniendo un origen humilde, había conseguido llegar muy lejos. Es verdad que también fue una figura conflictiva y bastante radical, incluso para los propios socialistas, que pensaban que se inclinaba más hacia los comunistas. Era republicana, pero veía la república como un paso necesario para llegar a la revolución socialista.
Destaca usted su profunda humanidad, defensa de la justicia social, amor y fidelidad a su tierra, su feminismo… Pero si la república era para ella solo un paso necesario para alcanzar la revolución, ¿se le puede considerar una auténtica demócrata?
Así lo reconoció el Parlamento de Navarra, que destacó su defensa del sistema democrático, basado en el lema ‘una persona un voto’.
¿Y cómo la ve usted?
La faceta que más me gusta de ella es su carácter humilde y cómo de la nada llegó a ser parlamentaria. Ahora se habla mucho de ‘las sin sombrero’, que se codeaban con la generación del 27, pero su origen no tiene nada que ver.
¿Qué artículo de ella prefiere?
Uno de mis preferidos es el dedicado al Día de la República el 14 de abril de 1934. En él se queja de que la fiesta suena muy bien, pero los niños siguen pasando hambre...
¿No le parece que algunos de los problemas que ella señaló entonces siguen estando de actualidad, salvando por supuesto su dimensión? Me refiero, por ejemplo, a los decretos de entonces relacionados con la subida de los arrendamientos y a la regulación actual del alquiler que se plantea ahora en la nueva ley de vivienda.
Opino que los textos de Julia son reflejo de una sociedad que ya no existe. Lo que sí me parece muy actual es su figura: Julia no necesitó de nadie para llegar a donde quería llegar y para hacer lo que quería hacer. Eso es lo que sigue vigente para mí.
En su afán por asignar responsabilidades, a Julia le gustaba mucho señalar a los amigos y a los enemigos. Y usted opina que ese señalamiento pudo salirle muy caro a los perdedores una vez comenzado el alzamiento... ¿Tiene constancia de ello?
No, es una mera suposición. Pero, en ese sentido, creo que se le podría tildar de imprudente.
Tuvo algunos encontronazos con ‘Diario de Navarra’. Uno en 1933, cuando este diario se posicionó a favor de subvencionar las escuelas del Ave María en lugar de construcciones escolares públicas; y otro en 1934, cuando el director Garcilaso criticó su gestión como directora del colegio grupo Rosario de Acuña por un caso puntual de abuso a una niña por parte de un profesor. ¿Cómo lo valora?
No le doy importancia, más allá de su curiosidad histórica.
¿Tiene pensado escribir más en el futuro sobre Julia Resano?
Personalmente, no; pero sí considero que hay muchos aspectos de su vida sobre los que sería interesante arrojar luz. Por ejemplo, cómo salió de España, su participación en la Resistencia francesa o su exilio en México; pero eso lo dejo en mano de los historiadores.

JULIA ÁLVAREZ (1903-1948)

El primer Día Internacional de la Mujer que se celebró en España fue el 8 de marzo de 1936 y más de 60.000 personas escucharon en Madrid, en la plaza de toros de Las Ventas, a tres oradoras: Catalina Salmerón, hija de Nicolás Salmerón (presidente durante mes y medio de la I República); Dolores Ibárruri, Pasionaria, por el Partido Comunista, y la navarra Julia Álvarez Resano, por el Partido Socialista.
Julia álvarez, en el primer día internacional de la mujer en españa (8-3-1936)
Julia álvarez, en el primer día internacional de la mujer en españa (8-3-1936)archivo

SU LUCHA

Nacida el 10 de agosto de 1903 en Villafranca, Julia Álvarez Resano fue una mujer “entusiasta, combativa, generosa, valiente y de fortísima personalidad”. Quería sacar del hambre a los trabajadores de la tierra, que las tierras comunales revirtieran al pueblo y que los alquileres de las casas no fueran abusivos.
Una mujer que suscitó “pasiones y controversias”
Entre las derechas y en su propio partido socialista, del que la expulsaron. Su ideología se acercaba a los comunistas, decían. No solo fue perdedora de la guerra: sus compañeros la aislaron, rechazaron y no fue readmitida hasta hace pocos años.
Matrimonio con Amancio Muñoz de Zafra (1935-1938)
En diciembre de 1935 se casó por lo civil con Amancio Muñoz de Zafra, también abogado y diputado socialista en las listas del Frente Popular (fue el primer matrimonio entre miembros del Congreso). Muñoz murió en octubre de 1938, tras haber enfermado en el frente.
¿Qué partes de su biografía están por esclarecer?
No se sabe seguro ni cómo salió de Alicante para exiliarse, si trabajó para la Resistencia francesa y tampoco se conoce bien su exilio en México.
Exilio y muerte en México (19-5-1948)
En México dirigió la revista Rimas y tuvo un despacho de abogados “desde el que ayudó en la medida de sus posibilidades a los exiliados que llegaban”. En aquel despacho apareció muerta el 19 de mayo de 1948. Había sufrido un derrame cerebral. Tenía 44 años.

Mujeres y República:

Solo 9 diputadas

1ª Legislatura (1931-33)

Victoria Kent

Clara Campoamor

Margarita Nelken

2ª Legislatura (1933-36)

Margarita Nelken

Francisca Bohigas

Veneralda García-Blanco

Matilde de la Torre

María Mtnez Sierra -Lejárraga

3ª Legislatura (1936-39)

Margarita Nelken

Matilde de la Torre

Victoria Kent

Julia Álvarez Resano

Dolores Ibárruri

Solo 7 abogadas (1935)

Victoria Kent

Clara Campoamor

Matilde Huici

Concha Peña

Mª Eugenia Hdez. Iribarren

Eloína Ruiz Malasechevarría

Julia Álvarez Resano

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