Fotografía

Carlos Cánovas lleva el pulso entre naturaleza y orden humano a Zizur

El fotógrama exhibe en ‘Naturaleza y Control’ quince grandes imágenes realizadas en los últimos años

Carlos Cánovas con algunas de las fotografías que muestra en la exposición Naturaleza y Control, en la Casa de Cultura de Zizur Mayor
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Carlos Cánovas con algunas de las fotografías que muestra en la exposición Naturaleza y Control, en la Casa de Cultura de Zizur Mayor
Carlos Cánovas con algunas de las fotografías que muestra en la exposición Naturaleza y Control, en la Casa de Cultura de Zizur Mayor

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Ion Stegmeier

Publicado el 27/12/2021 a las 06:00

Tiene alguna duda, Carlos Cánovas, sobre si el título de su nueva exposición es demasiado explícito o no. 'Naturaleza y Control', le puso provisionalmente a esta serie de fotografías, y así se quedó. Y ciertamente ésa es la reflexión que propone al espectador que se acerque estas Navidades a la Casa de Cultura de Zizur Mayor. Es una de las direcciones en las que viene trabajando desde casi el principio, sobre la difícil convivencia entre el ser humano y la naturaleza por un mismo territorio que están obligados a compartir; cómo el primero intenta encauzar a la segunda por el sitio y forma que le interesa, pero también cómo ésta se resiste, o busca alguna rendija para brotar de un modo silvestre. Sin recurrir, en ningún caso, a imágenes como las que se han podido ver recientemente de las riadas que devastaban lo que encontraban a su paso, sin tragedias ecológicas o sucesos extraordinarios. Son fotos del día a día, centradas en lo cotidiano y lo que él llama “lo banal”.

“La naturaleza tiende de por sí a la expansión, a la entropía, al desorden, hay algunas plantas que crecen geométricamente pero son casos puntuales, lo normal es que la naturaleza sea por sí sola expansiva, y el hombre de alguna manera la civiliza, o la domestica, o lo intenta, imponiéndole sus normas, que casi siempre tienen que ver con una geometría”, explica el fotógrafo.

Las quince imágenes de la exposición son reflexiones poéticas sobre ese intento de imponer un orden, generalmente geométrico, al desorden natural. Son reflexiones de caminante, la mayoría hechas en los alrededores de su casa, en Zizur Mayor, aunque también hay alguna hecha en Barcelona o Peñíscola. “Yo no soy fotógrafo viajero, a mí me gusta la cámara para utilizarla todos los días; voy siempre con mi cámara por donde paseo, porque es donde encuentro mis temas”, explica.

Hay tres fotografías (las que se pueden ver a su espalda en esta página) en las que la imagen llega a rozar la abstracción. Se trata de un nocturno con una especie de rejilla, que parece una transparencia pero que en realidad son azulejos o una foto en la que deja entrever unas frondosas hojas a través de una tela arpillera de color verde. La tercera es aún más enigmática, una puerta de fibra de vidrio que en su parte de atrás convive con unos arbustos. Éstos, con ayuda del aire, van arañándola continuamente hasta formar esta especie de caligrafía, un amago de escritura jeroglífica que le interesa especialmente porque ahí observa también la presencia del tiempo. Podría considerarse un cuadro pintado por los árboles.

En el resto, Cánovas documenta ese intento de poner puertas al campo, en algún caso literalmente, y en otras dispone imágenes en las que enfatiza el uso del color (con un césped de color azul que se instaló en Cizur Menor, por ejemplo). Hay enredaderas de Sarriguren que siguen trepando por el techo cuando se les acaba el muro; un jardín con un muro vegetal que se desmadra y bajo el que se distingue una pequeña puerta de acceso, o gestos curiosos, como la tela que alguien colocó para proteger unos árboles. “A veces a esa naturaleza la cuidamos, le ponemos un velo para que no se nos estropee el arbolito, en esta tela vi un gesto de delicadeza, un poco amoroso hacia la planta”, apunta el autor.

Casi todas las imágenes rodean a lo urbano, en la periferia de la ciudad, en los barrios nuevos en los que el ser humano vuelve a intentar imponer a la naturaleza sus diseños sobre un plano. Todas las fotografías tienen un tratamiento parecido desde el punto de vista técnico. Son formatos grandes que le permiten la ampliación con un gran nivel de detalle. Las fotografías están hechas en los últimos dos, tres años, excepto alguna que ha rescatado de su archivo. No pone cartelas con fechas, ni con localizaciones porque eso le parece lo de menos. Puede ser en cualquier parte. Ésa es la idea.

Cierra así Cánovas la deuda que sentía con Zizur y con su Casa de Cultura. “He trabajado aquí muchos años, dando talleres, etcétera, y esto es como un epílogo”, apunta. Además, al hacerlo en casa también le confiere un significado especial. Es, en cualquier caso, un trabajo que considera en fase de realización, esta serie no la considero acabada, y por eso le confiere un carácter “exploratorio”. Además, prepara una exposición en el Museo Patio Herreriano de Valladolid en febrero, Plantas y circunstancias, que recogerá cinco series en torno al mismo tema de Zizur.

+ Naturaleza y control. Carlos Cánovas. Casa de Cultura de Zizur Mayor. Hasta el 16 de enero. De lunes a sábado, de 19 a 21 h. Dom. y festivos, de 12 a 14

El libro que editará con el Príncipe de Viana, en enero

El pasado jueves a las 13 horas terminaba Carlos Cánovas en Gráficas Castuera la impresión del libro que publicará como resultado de haber ganado el Premio Príncipe de Viana de la Cultura de 2020. Hasta ese año, la dotación económica del galardón se destinaba a proyectos de difusión de la obra del premiado. Él pensó primero en hacer una exposición, pero las monta con cierta frecuencia, de modo que finalmente le pareció más interesante publicar un libro. Será un registro de trabajos suyos desde 1978 hasta ahora. Se titulará 'Estratos. Fotografía y palabra', y versará sobre la relación entre lo visual y lo verbal. Serán más de cien imágenes dispuestas en unidades de doble página, bien puede ser una combinación de una imagen y un texto, dos imágenes o una grande, pero serán unidades en sí mismas cada una doble página en la que hará un recorrido más o menos cronológico de su trayectoria. “Soy un fotógrafo que tiene todas sus series abiertas”, recuerda él. El libro, publicado por el Gobierno de Navarra, debía haberse publicado a finales de año pero no se ha podido llegar por poco, cree Cánovas que en enero estará.

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