"Todo sigue y seguirá mientras pueda componer"
La compositora e intérprete lisboeta, afincada en Pamplona desde hace 16 años, presenta este viernes en la Escuela Navarra de Teatro (19.30 h, 5 €) su nuevo álbum, 'Sem fronteiras'


Publicado el 16/12/2021 a las 20:21
En su trayectoria musical Madalena d’Oliveira sigue presentándose como M.O.M., a la postre un proyecto musical que nace de las canciones que escribe y compone y que cuenta, desde sus comienzos, con la colaboración del pamplonés Jokin Zabalza. Además de hacer los arreglos de las canciones, Jokin contribuye decisivamente en los ambientes musicales y personales que se recrean en el escenario. El conocido baterista y percusionista navarro Juanma Urriza “Boli” también se unió al proyecto en 2017, enriqueciéndolo con su sensibilidad musical y sus detalles.
M.O.M. (abreviatura del concepto Musicians on Mars) salió a la luz en 2017 años con Madalena (letras, música, voz y guitarra) y los veteranos Jokin Zabalza y Patxi Ugarte en las guitarras, acompañados por el percusionista Jesús Mañeru. Presentaron su primer trabajo con una colección de canciones plenas de fortaleza acústica con composiciones que nacieron también de la mano de la propia Madalena, que se mueve con elegancia entre múltiples terrenos musicales. Más adelante se unió Juanma Urriza en la batería. En 2019 contó con algunos nuevos compañeros de viaje como Alberto Arteta en el saxo y Txuma Huarte en el bajo, con una música en formato acústico de canciones que nacieron desde una sabia y equilibrada mezcla de melancolía y alegría, pura sensibilidad que empasta perfectamente desde una voz muy personal que va apoyándose en la instrumentación preciosista de sus compañeros. Sem fronteiras además ha contado con los coros de Ana Maria Baztán.
Un nuevo disco, Sem fronteiras, grabado en directo, en el último acto que se hizo en El Bardo Escaldao…
Quisimos hacerlo así porque teníamos ganas de acercarnos a las personas, teniendo en cuanta que habíamos salido de la reclusión en la pandemia. Había canciones nuevas que mostrar y compartir. Como la mayoría de las canciones tienen letras en portugués era muy importante para nosotros que yo pudiera explicar las canciones para poder crear la empatía necesaria entre público y músicos. Aunque el directo siempre es un riesgo, por los posibles fallos, pero tuvimos mucha suerte. Ya no sólo es que puedan suceder incidencias técnicas sino que también puedes tener un mal día. Lo que se escucha en el disco es lo que sucedió, sin trampa ni cartón. Y la parte humana compensó todos los problemas y nerviosismos.
De nuevo se ha apoyado en Jokin Zabalza para redondear las canciones…
Jokin es la persona que ayuda a configurar el proyecto y a darme el valor de asumir mis canciones. Me aporta una confianza tremenda, el valor y la humildad para defender mis canciones. Gracias al mucho trabajo bien hecho podemos conectar nuestra parte humana. No se trata de estar atento a las canciones para no fallar, sino de que haya una empatía y una comunicación de sentimientos que hacen de cada interpretación en directo algo especial. Y Juanma aporta muchísimo porque es un gran “detallista”, que aporta color a los sonidos. Es nuestra manera de darnos a la música y a las personas.
El disco se titula Sem fronteiras. ¿Expresa una aspiración?
Tiene ese título por muchos motivos. Ninguno de nosotros se dedica 100% a este proyecto. Todos tenemos que superar las fronteras del tiempo personal, familiar y laboral. Luego está la cuestión de que es un proyecto que financiamos nosotros. Además en la época que estábamos estaba la frontera del contacto y tuvimos que superarlo. Y la frontera de la lengua, que es preciosa y que en el escenario de diluye. Muchos motivos que me hacen pensar que sí, que hay fronteras, pero están muy bien los espacios en los que conseguimos superarlas que son esos lugares comunes independientes a la lengua, el país, etc.
¿Es un disco que transmite esperanza pero también melancolía, amor y desamor?
Es así, pero la realidad es también así. No existen las unas sin las otras. Ni existe el bien sin el mal… son las dos caras de la misma moneda. Las experiencias vitales para que así lo sean deben de tener una profundidad. Y el camino hacia esa profundidad conlleva momentos de oscuridad y también de luz. Por eso las canciones tienen un tono luminoso, sin olvidar que no se ve sin más sino que para verlo hay que luchar y afrontar los obstáculos que tenemos todos. Las vivencias humanas siempre pasan por el claroscuro. Ya lo decía María Zambrano.
¿En ese sentido una de las canciones más significativas es Aprender a reír?
Habla de la contradicción del ser humano. De lo intensos que nos sentimos desde la experiencia subjetiva y de lo importante que es soltarse, dejarse estar, aprender tanto de los errores como de las cosas buenas sabiendo valorar lo que nos queda. Eso se va transformando con nosotros y queda en el camino.
Hay algunas canciones con letras en castellano…
Si, por ejemplo Urgencia de vivir la escribí después de leer un libro de Bauman traducido al castellano. Por eso me dio por escribirla así. La verdad es que ahora estoy constantemente hablando en castellano aunque el portugués sea mi lengua materna. Y Cantar sin fronteras es una las canciones más íntimas y personales que he escrito, y la letra es en castellano por la relectura de un libro que se titula Mi planta de naranja-lima y que me interpela mucho a nivel personal.
¿Su creatividad se ha reafirmado durante la pandemia?
Mi brazo derecho en el proyecto es Jokin. La pandemia nos ha permitido compartir, telemáticamente primero y en persona cuando se podía, un ejercicio de amistad y de música. Fue más una continuidad que una oportunidad, y una manera de crecer en una situación distinta. Se refleja mucho en lo musical. No es que no nos haya pasado cierta factura la pandemia, pero hemos crecido con ella.
¿Qué espera de la presentación del disco en la ENT?
Supone mucho. Es dar a luz y mostrar todo el esfuerzo, el trabajo… Y nos encantaría que las personas que vengan se sientan conectadas con nosotros. En estos momentos venir a un concierto y que abran un espacio de sus vidas ya me parece una cosa maravillosa. Y me encantaría que se recreara un momento musical honesto. Y para mí es una etapa personal muy intensa porque hace tres meses que falleció mi padre. Ahora mantengo un dolor muy grande pero la vida sigue y me siento agradecida por la oportunidad de poder hacer este concierto en la ENT, que me parece un sitio muy especial. Venimos de un duelo de salas porque El Bardo Escaldao cerró y nos apetece “sentir” otros lugares.
¿Siente incertidumbre para lo que pueda suceder en los próximos meses?
Creo que en nuestro formato de trío tenemos más posibilidades de hacer conciertos que con otro tipo de producciones. Los espacios pequeños –las salas culturales, los pequeños teatros- nos vienen bien porque en ellos se puede mantener distancia entre las personas por los protocolos. Aunque ciertamente la disponibilidad de los agentes culturales es la que es, para dar salida a todo el mundo.
¿Hay más canciones nuevas?
Si, al margen de las del disco ya hay otras y algunas las vamos a mostrar en la ENT. Creo que todo sigue y seguirá mientras yo pueda componer. Y a lo largo del proyecto todo el mundo ha sido decisivo para que to esté hoy, aquí y ahora. La generosidad de los músicos es asombrosa. Viven circunstancias penosas -en términos de condiciones económicas- pero están por convicción y por creer. Proyectos como este se alimentan no sólo del talento sino de la generosidad de las personas. Y por ello me siento afortunada.
Madalena d’Oliveira-Martins (Lisboa, 1986) es doctora en Filosofía que estudió en Barcelona. Es profesora de inglés e imparte también filosofía a personas jubiladas. Empezó sus andanzas musicales cantando versiones en pequeños bares de la capital portuguesa. Su música, aunque cabría dentro de las etiquetas de canción de autor o indie-pop, no está encerrada en un género musical concreto y se deja empapar de variados estilos. Madalena canta en inglés, español y portugués, aunque es su idioma materno el que prefiere y el que más utiliza en sus canciones.