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Los Rada, guerreros e intelectuales

En un recinto amurallado entre Traibuenas, Caparroso, Mélida y Santacara creció el linaje que conformó la octava baronía del reino de Navarra, una amplia familia que tuvo guerreros aventureros, clérigos e intelectuales

La batalla de las Navas de Tolosa, en un cuadro de Francisco de Paula. Rodrigo Ximénez de Rada fue uno de los artífices de la contienda y en ella participaron varios miembros del clan
La batalla de las Navas de Tolosa, en un cuadro de Francisco de Paula. Rodrigo Ximénez de Rada fue uno de los artífices de la contienda y en ella participaron varios miembros del clan
  • Begoña Pro
Publicado el 26/11/2021 a las 06:00
La casa solar de los Rada estaba ubicada en el mismo sitio que dio nombre a su apellido. Rada se levantaba en un altozano enclavado entre los términos de Traibuenas, Caparroso, Mélida y Santacara. En su entorno se creó un recinto amurallado que llegó a tener una población abundante, pero que en 1366 contaba tan solo con treinta y ocho fuegos (familias que pagaban impuestos), reflejo del comienzo de su decaimiento.
Su situación, próxima a la frontera con Aragón y también a la de Castilla, lo convirtió en un punto estratégico para la defensa del reino. La vertiente escarpada de una de las laderas sobre las que se asentaba y la proximidad del río Aragón garantizaban su defensa natural.
En este núcleo creció el linaje de los Rada, que conformaron la octava baronía del reino. Sus armas, según recoge el Libro de Armería del Reino de Navarra, estaban formadas por un escudo de oro en cuyo centro se dibuja una cruz verde floreada, cuyos extremos tienen forma de trébol. La de los Rada es una familia extensa, conformada por guerreros, aventureros, clérigos e intelectuales que ha sobrevivido hasta nuestros días.
ORIGEN
Aunque en algunas historiografías se nombra a Velasco de Rada como uno de los hombres presentes en el alzamiento de Iñigo Arista, la de los Rada, como la mayoría de las principales casas nobles navarras, comienza a florecer durante el reinado de Pedro I y, sobre todo, de Alfonso I el Batallador. Nombrado a partir de 1102, Aznar Aznárez aparece en la documentación como señor de Rada, bajo cuya tutela se encuentran plazas como Funes, Sangüesa o San Esteban de Gormaz. Formó parte del ejército del Batallador, prestándole su apoyo en batallas clave como la toma de Zaragoza y fue el primer señor de Tudela tras su conquista. En el libro Becerro de Roncesvalles consta que en 1156, el rey Sancho el Sabio dio a un Aznar de Rada el soto de la Gordera, sito en Valtierra. Lope Aznárez fue hijo de Aznar y, probablemente, también lo fuera Pedro Tizón de Cadreita, al que Rodrigo Ximénez de Rada se refiere como “mi abuelo”.
Entre 1134 y 1198 muchos Rada aparecen nombrados como tenentes de plazas aragonesas. Miguel de Rada, Aznar de Rada, Iñigo de Rada, Marco de Rada, Bartolomé de Rada, Martín de Rada o Jimeno de Rada son algunos ejemplos. Sin embargo, una decisión de Pedro Tizón tomada en 1135 hizo que el linaje quedara vinculado definitivamente al reino de Pamplona, conformando una de las principales casas nobles de lo que luego será el reino de Navarra.
Pedro Tizón fue un personaje destacadísimo. El historiador Jerónimo Blancas dice que tomó el apodo de Tizón por algún hecho prodigioso que protagonizó en alguna batalla. Se casó con Sancha y, al morir esta, con Toda. Junto a Toda y sus hijos hizo una donación a la catedral de Pamplona (1134) y otra a Santa María de Niencebas (1141), donde se acababan de instalar los monjes cistercienses, germen del monasterio de Fitero que fundó san Raimundo.
Tizón fue tenente de Estella, Monteagudo, Monclús, Cervera de Alhama, Caparroso, Aibar, Marañón, Valtierra o Cadreita, siendo esta última plaza su principal y más importante posesión. Estuvo presente en el sitio de Bayona (1131), acompañando a Alfonso I y fue uno de los confirmantes del testamento que redactó en esos momentos el rey de Aragón y Pamplona. También participó en el asedio de Fraga, aunque no se encontraba allí cuando el Batallador fue herido de muerte. Serafín Olcoz Yanguas, en su estudio titulado Pedro Tizón, una primera aproximación al estudio de un noble caballero del Siglo XII baraja dos opciones; que se retirara a sus posesiones para descansar o, más improbable, que se rebelara contra el rey.
Hacia 1141, tras enviudar, Pedro se unió al Temple; primero como cofrade y después como monje profeso y milite (1154), llegando a ser comendador de Novillas entre 1161 y 1163. Libró su última batalla política tras la muerte de Alfonso I, defendiendo los derechos de su hermano, Ramiro el Monje, al trono aragonés frente a Pedro de Atarés. Pero enseguida cambió su fidelidad y en 1135 se le ve al lado del monarca pamplonés, García Ramírez el Restaurador. Enterrado en el monasterio de Fitero, parece que sus restos se llevaron posteriormente al monasterio de Santa María de Huerta.
ASENTAMIENTO DE LOS RADA
Pedro Tizón tuvo una hija, que se casó con Sancho Blasco, y un hijo, Jimeno Pérez, muerto el 29 de septiembre de 1215. Tanto Jimeno como Sancho fueron cofrades del Temple. Jimeno siguió la línea familiar. Se casó con una noble castellana, Eva de Finojosa, hija de Miguel Muñoz de Finojosa y Sancha Inestrillas. El matrimonio tuvo al menos diez hijos: Lope, Bartolomé (que siguió el linaje), Miguel, Pedro (muerto en Ultramar, esto es, en los territorios del extremo oriental del Mediterráneo), Urraca, doña García, María (monja en las Huelgas de Burgos), otro Bartolomé, Gimeno y el más conocido de todos: Rodrigo Ximénez de Rada; un intelectual de gran calado.
Fue este último uno de los artífices de la cruzada que terminó en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), por lo que no extraña ver a varios miembros de su familia participando en esta campaña. Julio Altadill nombra a su padre, Jimeno, y a sus hermanos Gimeno y Bartolomé, junto a Martín, Íñigo o Miguel.
Tras Jimeno Pérez de Rada, su hijo Bartolomé siguió el apellido como señor de Rada. Mantuvo este un pleito con Sancho el Fuerte sobre Castejón que fue zanjado tras prometer el de Rada vasallaje al rey por el territorio en litigio. Sus hermanos, Bartolomé Jiménez y Miguel Jiménez actuaron como testigos.
Durante el reinado de Teobaldo I, el señor de Rada fue Gil, quien en 1251 intentó enajenarse de Navarra, jurando lealtad al rey de Aragón. El monarca navarro se entrevistó personalmente con su esposa, María de Lehet, y le hizo jurar que no se desnaturalizarían del reino sin su consentimiento. El acto no pasó de un mero alarde y en 1254 se le ve junto a Teobaldo II y los ricoshombres del reino confirmando el pacto de mutua ayuda que hicieron los magnates de Navarra y Aragón. Mantuvo Gil la buena sintonía con el rey, quien en 1264 le entregó las tenencias de Falces y Sarazaz. Gracias a su tío, Rodrigo Xímenez de Rada, consiguió también la tenencia de algunas plazas que formaban parte del Adelantamiento de Carzorla. Este señorío había sido concedido por Fernando III a Ximénez de Rada como punta de lanza de futuras conquistas organizadas desde Jaén.
EL DESPOBLADO DE RADA
El señorío de los Rada permaneció en manos de la familia hasta noviembre de 1297. Por su valor estratégico, Enrique I quiso añadirlo al patrimonio real. En 1273 llegó a un acuerdo con Gil de Rada, biznieto de Jimeno y Eva e hijo del anterior Gil. Entre otras cosas en los Anales de Navarra se dice: “…Que si D. Gil muriere, sin dexar hijo varón habido de Doña Marquesa Lopiz, el Rey de Navarra aya de heredar enteramente à Rada Castillo, y Villa con todos sus derechos […] Que si D. Gil dexare hija o hijas habidas en Doña Marquesa, el Rey aya de dar à ella, o ellas de renta en cada un años seys mil sueldos de sanchetes corrientes en Navarra, y ademas de esos, setecientos y cinquenta cayzes de trigo de renta de la medida de Pamplona”. Gil de Rada tuvo un hijo, Lope Díaz de Rada, que murió de peste en 1296 en el sitio de Mayorga, adonde habían llegado las tropas navarras para apoyar las reivindicaciones al trono castellano de Alfonso de la Cerda, enfrentándose a María de Molina, regente de su hijo, Fernando IV. Lope tenía dos hijas de su matrimonio con Brunisen de Narbona: Marquesa y Sevilia. En noviembre de 1297, Juana I de Navarra y su esposo, Felipe el Hermoso de Francia, obligaron a la familia a hacer efectivo el acuerdo establecido entre Enrique I, padre de Juana, y Gil de Rada. El señorío se integró entonces en la corona, después de que la reina dotara a sus hijas con la renta estipulada.
A partir de su anexión al patrimonio real, el lugar perteneció a los Mauleón. Luis I se lo traspasó a Oger de Mauleón y la familia lo mantuvo en sus manos hasta el siglo XV; aunque con algunas excepciones. Durante el reinado de Juana II (1328) el lugar fue tomado por la corona por no querer rendir vasallaje a los reyes. En 1375 perteneció a Nicolás de Beaufort por petición expresa del papa. Y, en 1389, Carlos III se lo adjudicó a Martín de Aibar.
En 1455 Rada fue aniquilado por las tropas agramontesas de Martín de Peralta, cumpliendo órdenes de Juan II, dentro de la guerra que este mantenía contra su hijo, el Príncipe de Viana. La plaza estaba en ese momento en manos de Oger de Mauleón y Agramont, ferviente defensor de la causa del príncipe. Lo único que se salvó del terrible asalto fue la iglesia de San Nicolás de Bari. A partir de entonces, el señorío, que había comenzado siendo una torre de vigía frente a los sarracenos allí por los siglos X y XI, se convirtió en un despoblado, un desolado que posteriormente perteneció a los marqueses de Cortes y a los duques de Granada. Sus últimos dueños, Luis de Silva, duque de Miranda, y su esposa, Germaine Bouchez, lo entregaron en 1981 al Gobierno de Navarra.
A pesar de siglos de abandono, hoy se puede visitar este enclave de más de 12.500 metros cuadrados que un día fue el bastión de los Rada. Fernando Cañada y Mercedes Unzu, en su trabajo Rada: Recinto amurallado. Proyecto de Musealización, detallan que “desde 1984 se realizan periódicamente campañas de excavación sistemáticas y de consolidación cuya finalidad es la puesta en valor de las estructuras arquitectónicas conservadas, el conocimiento de la organización del interior del recinto amurallado y el estudio detallado de los materiales arqueológicos recuperados”. El despoblado de Rada se encuentra hoy dentro del término municipal de Murillo el Cuende.
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