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Tribuna cultural

Primeras noticias en Navarra de la televisión

A propósito del Día Mundial de la Televisión, que se celebró este domingo 21 de noviembre en conmemoración de la fecha en que tuvo lugar el primer Foro Mundial de este medio, el autor recuerda las primeras noticias que llegaron a la Comunidad foral sobre aquella invención

El primer número de la revista El cine, en la que José Luis Colina pronosticaba que se producirían más películas para la televisión que para el cine.
El primer número de la revista El cine, en la que José Luis Colina pronosticaba que se producirían más películas para la televisión que para el cine.ARCHIVO
  • Alberto Cañada
Publicado el 22/11/2021 a las 08:16
Los primeros ensayos de lo que sería la televisión en España se remontan al otoño de 1934, cundo el público asistió a una demostración de televisión en la Sala Werner de Barcelona. Esta es la primera prueba oficial documentada, aunque pasó inadvertida en la prensa de entonces.
Tras la Guerra Civil, la siguiente prueba fue en junio de 1948, durante una exposición de tecnología en la Feria Internacional de Muestras celebrada en el Palacio de Montjuic de Barcelona, donde la casa Philips Ibérica instaló una cámara unida por cable a un monitor situado a treinta metros. Posteriormente, en agosto de 1948, la RCA efectuó sus pruebas de retransmisión con una corrida de toros desde el Círculo de Bellas Artes que, sin embargo, fueron un fiasco debido a la pésima calidad de imagen y sonido.
El periodo de pruebas de TVE
En 1949 se hicieron nuevos ensayos y en 1951 se crea el primer equipo técnico y de programación, con José Luis Colina cono director de programas, y Laura Valenzuela como locutora, a la que pronto acompañarían David Cubedo y Jesús Álvarez. Los pocos espectadores que podían recibir estas pruebas contribuyeron con sus comentarios y enviando datos sobre la recepción de las emisiones. Este período experimental concluyó el 28 de octubre de 1956, con la primera emisión pública de Radio Televisión Española (RTVE).
Tempranas reseñas en 1908
Los lectores de prensa en Navarra tuvieron ya en 1908 noticia de la existencia de la American Televue Company, empresa de California (EEUU) que “pretende haber solucionado el problema de ver por vía eléctrica las personas y cosas a formidable distancia, de modo que el instrumento llamado televue vendría a ser para la vista lo que es el teléfono para el oído” (Diario de Navarra, 20 de agosto de 1908). A finales de los años veinte se hicieron las primeras pruebas experimentales, con cierto éxito, de transmisión de imágenes en directo.
A pesar de algunas voces escépticas y fracasos experimentales, los que habían empeñado su tiempo en dar con la clave de este invento no sólo no se desanimaron, sino que lograron en poco tiempo considerables progresos. Resultó además curiosa la dirección de su avance, porque los primeros ensayos fueron encaminados a intentar un sistema de transmisión de imágenes a distancia para ser proyectadas en una pantalla de cine.
El ingeniero británico John Logie Baird, pionero de la televisión, pronosticaba en el artículo Las aplicaciones de la televisión, publicado en La Voz de Navarra el 14 de junio de 1931 lo siguiente: “Tarde o temprano la pantalla del cine cederá su sitio a la televisión, y ello llegará tras un proceso lento gracias a conseguir la introducción de la televisión como un complemento en los programas ordinarios de cine (...) Mientras se desenvuelven las Tele Talkies (denominación de este sistema de proyección a distancia) podría implantarse la emisión y transmisión de películas cinematográficas desde estudios centrales -como por ejemplo Nueva York, Londres, Paris- sustituyendo a las de celuloides que hoy se distribuyen dentro de sus cajas metálicas”. Es increíble esta pre-visión de las posibilidades de la tecnología, ahora que estamos conociendo la sustitución del soporte tradicional analógico por la tecnología digital que permite la emisión de las películas (y otros productos audiovisuales) a distancia, justo lo que proponía Baird hace noventa años.
Pero este ingeniero no se quedó en la teoría ni en las propuestas y su empeño tuvo al fin sus frutos. El 8 de febrero de 1935, de nuevo los lectores del periódico local La Voz de Navarra tienen la primicia. En primera página, con una fotografía del pionero británico junto a un receptor de televisión, se publicó el artículo titulado “La televisión resuelta”. En esta columna se explicaban los detalles del acuerdo para comercializar el invento una vez que habían resultado positivos todos los ensayos. Pero ya no se trataba de la proyección remota en un cine, sino de la recogida de imágenes en un aparato portátil y de uso doméstico: “...dentro de unos meses, por muy poco precio, podremos disfrutar de aparatos que capten y reproduzcan la visión de cuantas escenas, espectáculos y películas cinematográficas transmitan las estaciones emisoras que van a ser instaladas inmediatamente en las principales ciudades del globo”. Estos receptores tendrían unas medidas de 8 por 6 pulgadas los pequeños y 12 por 9 los mayores, estimando un precio de 50 y 80 dólares respectivamente. El artículo concluía explicando que no solo se retransmitirían películas “aunque sea éste, por ahora el principal contenido de los programas”, sino que se emitirán “escenas y espectáculos transmitidos por visión directa, es decir, sin el uso de la película intermedia, y por lo tanto, podrán ofrecerse a los radiovisores la contemplación de los hechos al mismo tiempo que se producen”.
El interés por este asunto sin embargo no fue exclusivo de técnicos extranjeros. Al menos en el plano teórico. En Estella (Navarra), el 28 de abril de 1934 se celebró en el Casino Militar una interesante conferencia bajo el título Cine sonoro y televisión, impartida por el teniente de Ingenieros Eduardo Comas, militar destinado en la guarnición de esa población navarra. No tenemos noticias del contenido de su charla, pero “a priori” se constataba un inusitado interés por las nuevas tecnologías en el terreno audiovisual.
También el cine auguraba un espacio para la televisión en el futuro. El 9 de junio de 1932, se estrenaba en el Teatro Gayarre un largometraje de actualidades compuesto por varios episodios dedicados a imaginar la vida en el lejano año...1980. El título del filme era precisamente el del año al que se dedicaba la cinta. En el programa se anunciaba como una “fantasía del porvenir” y en él se incluían los siguientes capítulos: “Un viaje imaginario a Marte. La televisión a la orden del día. Alimentación comprimida...”. De los temas que se planteaban sin duda el referido a la televisión fue el más visionario pues, ciertamente, en 1980, pocos hogares quedaron sin un receptor de televisión, un invento nacido en aquellos años treinta. También en junio de 1935 se exhibía en el Teatro Gayarre un complemento titulado Pichi y la televisión, con el que iba familiarizándose entre el público el dichoso aparato. De todos modos, a pesar de estas atractivas noticias, en Pamplona no se pudo disfrutar de la programación televisiva de un modo general hasta los años sesenta.
“Más películas en tv que en los cines”
Los visionarios han sido poco escuchados y sus palabras sepultadas en las hemerotecas o bibliotecas. Rescatamos aquí el titular de un artículo publicado en el número 1 de la revista El Cine, editado en abril de 1958: Llegará un momento en que se producirán más películas para televisión que para ser proyectadas en los cines. Se trataba de un comentario que manifestaba José Luis Colina, jefe de programas de TVE, en una entrevista. La pequeña pantalla apenas tenía un año y medio de vida, sin embargo, este periodista y guionista de cine, ya barruntaba las posibilidades del medio que dirigía. La redactora que le hacía la entrevista escribía a continuación de estas palabras “Nos damos cuenta de que algo está tomando un tono profético en sus palabras”. J. L. Colina comentaba después que “las salas de cine retransmitirán emisiones de TV y así la televisión que empezó recibiendo al cine en sus pantallas, devolverá la visita”
En esos momentos había en España tan solo 10.000 receptores de TV concentrados en Madrid y alrededores.
Vídeo e internet, profetizados en 1932
Como colofón a esta leve semblanza, se reproducen a continuación unas impresionantes predicciones publicadas en la revista pamplonesa La Avalancha, en su edición del 8 de enero de 1932. Cuando ni siquiera se conocía la televisión, el autor de estas líneas (Pierre L’Ermite) ya se imaginaba una videoteca casera: “El cine asegura e inmortaliza el éxito para siempre (...) Hasta desaparecerá el libro; sobre todo el libro popular. Dentro de veinte años habrá bibliotecas de películas como hay ahora bibliotecas de libros. Cada familia tendrá su aparato y verá en escena a sus parientes y allegados”. Y hasta parece adivinar las posibilidades de internet: “También el periódico sufrirá transformación. Con el cine, la radio y la fotografía a distancias se obtendrá ese periódico; pero entonces enteramente realista, a cada hora, en una pantalla, en casa”. ¿Tendría ese periodista una bola de cristal en la que ver el futuro?.
+ Alberto Cañada Zarranz es historiador cinematográfico   
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