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Libros

La infancia luminosa y de primeras veces en Menorca

La zaragozana María Agúndez hablará en Pamplona de ‘Piscinas que no cubren’, la historia de una niña que se instala en Menorca y la descubre. Como le ocurrió a ella

María Agúndez Fernández vivió ocho años en Menorca
María Agúndez Fernández vivió ocho años en MenorcaCEDIDA
Publicado el 04/11/2021 a las 08:57
Nada le había generado satisfacción a María Agúndez durante tanto tiempo como ahora. “Me parece increíble haberlo podido experimentar”, acierta a explicarse. En su mente, Piscinas que no cubren (Editorial Dieci6), su primera novela, publicada hace seis meses -esa satisfacción durante tanto tiempo- y con la que ha regresado a su infancia en Menorca de la mano de María, una niña que llega con sus padres a esta isla que explorará al tiempo que crece y conoce a gentes con vidas extrañas. Agúndez la presentará en Pamplona el 9 de noviembre (19 horas, Katakrak), junto a Amaia Tirapu, cantante del grupo pamplonés Kokoshca.
María Agúndez Fernández nació en Zaragoza el 31 de diciembre de 1990 (30 años) y la historia que ha plasmado en esta novela es el recorrido que hizo con sus padres, después de que la familia se trasladara a Borja y llegara a Menorca cuando ella tenía 3 años y donde vivió hasta los 11. Ha querido hablar de la infancia porque le pareció divertida e igualmente dolorosa, por haber mucha soledad, aunque no comparable a la adolescencia -“para mí es lo más oscuro que puede haber”-.
“Me encanta escribir sobre violencia, sobre rabia, sobre temas duros... pero elegí la infancia porque quería empezar por algo luminoso y gustoso, tanto para escribir, y no abandonar la escritura después, como para leerlo”. Y verdaderamente Piscinas que no cubren resulta una novela luminosa. “Supongo que la gente escribe en función de lo que le gustaría leer, y a mí, simplemente, me gusta entregarme al disfrute, cosas que también me hagan pasar un buen rato”.
La María de su novela tiene una cuidadora monja, dos novios y un amigo camarero de un puticlub; hará expediciones a hoteles con guiris, comilonas, excursiones en barco, fiestas de cumpleaños multitudinarias, visitas al dentista y tendrá accidentes. Y en todas las situaciones parecerá tomar de la mano a los lectores, para que sean testigos de sus descubrimientos en la vida. Porque Piscinas que no cubren es una novela sobre la infancia y sobre todas esas primeras veces que vivimos cualquiera, más acentuado si cabe en los primeros años de vida. “Las primeras veces se van sucediendo a lo largo de la vida, pero las de la infancia son tan vírgenes y puras al no tener la percepción de los límites que por eso son también muy fuertes y estamos entregados a ellas, antes de que lleguen miedos e historias que bloquean primeras veces que vendrán después”, plantea Agúndez, que tras la estancia de ocho años en Menorca se instaló con la familia en Barcelona y después en Madrid, donde estudió publicidad y guion de cine y lleva viviendo quince años, si bien siempre queriendo escapar, confiesa.
Piscinas que no cubren -“este título simbolizaba muy bien ese momento de cuando eres niño y debes estar a salvo, en un lugar que no cubre”- es un paseo a lo largo de varios años que permite conocer Menorca desde todas las perspectivas y estaciones. “El invierno en Menorca”, se lee en la novela, “es como recoger después de una fiesta de cumpleaños: cuando ya no queda nadie”. Y puede ser llamativo para quien no conoce la isla en las épocas no estivales, tan antagónicas a las vacacionales. Lo vivió Agúndez este mismo septiembre cuando acudió a Menorca para presentar el libro: a las ocho de la mañana el aparcamiento de la playa en la que quería ir a nadar ya estaba completo. “Veías a la gente desayunando a esas horas muerta de frío para coger sitio en la playa”, describe. Por eso consideró “interesante” mostrar en las páginas de su primera novela que “esa manada de gente, ese tornado, esa situación tan intensa, luego desaparece” y puede tenerse la sensación de estar “más sola que la una”. “Es desolador y al mismo tiempo tengo amigas para las que el invierno es su estación favorita, sin duda”.
Empezó a escribir por puro divertimento, sin intención de indagar en nada especial, ni en la relación con sus padres ni en otras cuestiones. Y se remonta a su infancia, a una época en la que también había turismo que recuerda “muy paradisíaco y excéntrico”, a una isla que junto a menorquines acogía -y acoge- a extranjeros y gente de la península a quien atrajo en su momento y se quedó. Se remonta a su infancia autónoma en Menorca, la que homenajea.
‘Piscinas que no cubren’
Autora: María Agúndez Fernández.
Editorial: Dieci6.
Páginas: 278.
Precio: 15,99 euros.
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