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Artefactum

Álvaro Garrido: “La música medieval es muy atractiva por ser desconocida”

El público del año pasado de la Semana de Música Antigua de Estella (SMADE) pidió que el ensemble sevillano Artefactum volviera al festival y lo hace, hoy, con un homenaje “divertido y riguroso” al rey Alfonso X El Sabio

Desde la izquierda, José Manuel Vaquero, César Carazo, Alberto Barea, Álvaro Garrido e Ignacio Gil
Desde la izquierda, José Manuel Vaquero, César Carazo, Alberto Barea, Álvaro Garrido e Ignacio GilCedida
Actualizado el 04/09/2021 a las 21:46
El ensemble Artefactum, decano de la música medieval en España, fue uno de los éxitos de la pasada edición de la Semana de Música Antigua de Estella y por eso regresa al festival. Y en esta ocasión y con motivo de la celebración del VIII centenario del nacimiento de Alfonso X, presenta Músicas para un rey, “un homenaje divertido y riguroso al Rey Sabio, una figura tan carismática como fundamental para comprender la historia y la cultura de la España medieval”. Las cantigas, poesías cantadas, componen el corpus del programa para hablar de hechos cotidianos, de la naturaleza, del amor... “El programa”, indica uno de sus miembros, Álvaro Garrido, “es en galaicoportugués, el idioma oficial de la corte, pero hay momentos en que cantamos en occitano, en latín, y queremos que la gente sepa lo que se está diciendo: da un valor añadido a la música que interpretamos y permite darte cuenta de cómo vivía la gente en aquella época”.
Regresan por aclamación popular: tras su actuación el año pasado la gente insistió en que Artefactum tenía que volver.
¿En serio? ¡Qué bonito! Es el máximo honor en nuestra condición de artistas que ofrecemos un producto musical. Y eso justifica todo lo que hacemos. Para nosotros es fundamentalísimo que el público conecte con nuestras propuestas. Además, esto que me cuentas honra al público porque demuestra que no es pasivo sino muy activo. También te digo que, aunque no hubiéramos repetido, para nosotros la experiencia del año pasado fue como haber tocado en casa.
La directora del festival ha comentado además que la música que interpretan, la medieval, no tiene mucha presencia en los festivales de música antigua.
No. De hecho, en Francia, donde analizan todo, hace unos años un estudio señalaba que solo el 6% de los festivales de música antigua recogían música medieval, un veintitantos por ciento del Renacimiento y después un 60 o 70% del Barroco. Parece que en la enseñanza en los conservatorios españoles no hay nada más allá del Barroco...
¿Y entonces qué vieron ustedes en esta música que les atrapó?
Dio la casualidad de que hace 27 años los astros unieron a cuatro personas que teníamos una pasión por la música popular en general y por la música antigua, en particular por el medievo. Hemos apostado descaradamente por él porque es una música muy atractiva ser desconocida, por la dificultad de llegar a fuentes concretas, por no haber pautas rítmicas, instrumentación... Pongamos como ejemplo las cantigas: una cantiga interpretada por dos grupos de música medieval son mundos diferentes.
¿Cómo es el suyo?
En Artefactum siempre intentamos contextualizar, llegar más allá. Colaboramos con profesores de historia medieval e intentamos, hasta cierto punto, saber qué pasaba en aquella época y no limitarnos a coger una partitura, leerla y tocar. Además, nuestra mentalidad es del sur, y una cosa es una cantiga a la castellana y otra, a la sureña, por decirlo de alguna manera, y el ‘descaro’ que presentaba Artefactum en sus orígenes nos causó al principio quebraderos de cabeza porque salíamos de la pauta: tocábamos, cantábamos, escenificábamos, hablábamos... Luego la gente se dio cuenta de que lo hacemos desde la honestidad más recalcitrante. Hemos tocado en muchas partes del globo terráqueo, en Japón, Australia, Marruecos... -ahora vamos a ir a Dubai- y todo el mundo ha conectado con el grupo: la gente capta ese sustrato que va mucho más allá de tocar la pieza musical.
¿Qué supone la música medieval en el global de la música?
La música medieval es la música datada a la que podemos llegar con ciertas connotaciones para poder estudiarla. Hablamos de los siglos X, XI, XII, XIII, XIV... cuando empiezan a existir personas que escriben música y dejan textos. Toda la base de la música actual viene de ahí. Parte de lo popular y es casi narrativa. Porque es la época de los trovadores, en la que las historias se contaba así, tradición absolutamente oral, hasta que llega el Renacimiento y todo se complica. Nosotros damos tanto valor a una pieza monódica del Medievo como a una polifónica del Barroco, pero ejecutar veintiocho notas en un compás parece mucho más excelente que ejecutar dos...
En su web escriben que casi más importante que su trayectoria musical es su “dilatada trayectoria vital, fundamental para saber de qué va lo que se está interpretando”.
Ese texto lo redactó un gran amigo, un experto en música medieval que nos conoce muy bien. Sé que parto del típico tópico, pero después de 27 años somos amigos y esto es muy importante porque en el contexto de la música profesional donde nos movemos hay mucho de funcionario: vas, preparas un programa, eres buen ejecutante, tocas el concierto, cobras y te vas. Nosotros tenemos una relación personal muy intensa y cuando nos vemos, disfrutamos, lo pasamos bien. Y eso se refleja en el escenario. A ese nivel, Artefactum es un lujo.
Me hablaba antes de que tocan, cantan, hablan entre ustedes, con el público, le hacen reír...
En el fondo, somos un espectáculo. Si vas a un concierto que te exige sentarte una hora en una silla, qué menos que sacar del concierto una experiencia que te haga recordar. De alguna manera, ofrecemos la oportunidad de tener un contacto con toda una cultura. Nosotros llegamos, miramos a la cara a la gente, contamos y cantamos, y si hay que hacer un chascarrillo, lo hacemos. Regalamos nuestro trabajo al público y cuando nos sentimos regalados por el público, que es la inmensa mayoría de las veces, es el nirvana.
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