En primer plano, algunas de las vasijas encontradas en Irulegi. En segundo término, estado de la intervención arqueológica que financia Aranguren y dirige Aranzadi
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En primer plano, algunas de las vasijas encontradas en Irulegi. En segundo término, estado de la intervención arqueológica que financia Aranguren y dirige Aranzadi

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Irulegi saca a la luz restos romanos

Los trabajos en Aranguren confirman a los “primeros romanos” de la Cuenca

C.A.M. / Laura Gallardo

Publicado el 17/07/2021 a las 06:00

“Cada vez tenemos más argumentos y evidencias para confirmar que el poblado en la loma de la cima de Irulegi tuvo una fase muy importante en el siglo I a. de C, con presencia romana, más que influencia. Es importante porque son los primeros romanos de la Cuenca de Pamplona”. Mattin Ayestaran, arqueólogo de Irurita (Baztán) acumula cuatro veranos dirigiendo las intervenciones arqueológicas en el monte de Lakidain (Aranguren). Primero en el castillo medieval ya consolidado y musealizado y desde hace dos años en el poblado. El año pasado ya mostró el trabajo que la sociedad de ciencias Aranzadi lleva a cabo a instancias del Ayuntamiento de Aranguren. Fue en aquella jornada en la que se documentó el hallazgo de un bebé perinatal y la presencia de un poblado vascón preromano. Este año, tras cinco semanas de trabajo de campo, el arqueólogo valora cómo han salido a la luz restos de edificios y calles que dan una idea del urbanismo de los poblados fortificados de esta fase de la Edad del Hierro.

El de Irulegi, considerado uno de los principales poblados de la época prerromana de la cuenca de Pamplona, se conservó intacto tras un incendio y, a diferencia de otras zonas, no quedó sepultado por los asentamientos medievales. Eso ha permitido tener más datos para analizar una parte importante de la historia en la que apenas hay testimonios documentales, recordaba Jesús Sesma, arqueólogo de Príncipe de Viana.

Con el trabajo en Aranguren se han certificado algunos datos. “El gran tamaño de estos edificios que interpretamos como viviendas y sus morfologías cuadrangulares apuntan hacia un urbanismo con una marcada influencia romana en la fase final”, apuntaba ayer en una nueva visita a la excavación, que hoy llega a su fin por este año. El edificio que ya se intuye entre las piedras consolidadas contaba con 100 metros cuadrados aproximados. Y al lado se aprecia otro de similares características. Los separa una calle en la que sobresalen grandes piedras para pisar en días de lluvia y agua. Además, la calle excavada al exterior de ambos edificios tiene una anchura de cuatro metros, lo que la hace “similar a otros poblados peninsulares de la Edad del Hierro Avanzada”, constataban desde Aranzadi.

Pero no sólo han salido las construcciones tras el trabajo de campo. Un millar de restos arqueo botánicos y un millar de restos arqueológicos, restos de vasijas y otros elementos como palillos, que se llevan, una vez limpios, al depósito de Arqueología del Gobierno de Navarra en Cordovilla. Afloraron al limpiar la zona de derrumbe y del incendio, presuntamente provocado, que acabó con el asentamiento que se había iniciado 800 años antes de Cristo, todavía con construcciones con materiales más precarios. “Y aparecen también elementos bien conservados de adscripción romana republicana”, describía ayer Ayestaran. “Por ejemplo han aparecido fragmentos de vasijas cerámicas campanienses importadas desde el mediterráneo que acompañan la cerámica de la Edad del Hierro Final, además de vasijas cerámicas de cronologías anteriores en los espacios en los que se ha profundizado más”, añadía el técnico en la visita al terreno.

Antes, cuando el alcalde de Aranguren, Manuel Romero, y el concejal Javier Arguiñariz, recorrían las zonas en las que han estado trabajado estos días arqueólogos voluntarios y estudiantes en prácticas como algunos de Patrimonio e Historia de la UPNA, les explicaba que los restos de cerámica romana daban cuenta de que los militares romanos habían permanecido un tiempo, “no prolongado”, en la cima de Irulegi. “Importaron cerámica con la que bebían vino y otras donde se guardaba aceite. Antes los vascones bebían cerveza, lógico en una zona de tanto cereal. Son materiales que indican que los romanos se quedaron tras la invasión”, ahondaba en la teoría que los restos arqueológicos van consolidando.

ADOQUINADO EN EL INTERIOR

Pero la excavación va más allá. Se ha ampliado el cuadro respecto al año anterior y se trabaja en una zona más honda. “Lo más llamativo de lo que hemos encontrado ahora son los restos arquitectónicos y el urbanismo. No hay otros lugares donde se de este patrón, como un adoquinado en el interior del segundo edificio, alrededor del fuego. Pero eso también es porque en Navarra se ha estudiado sobre todo el Valle del Ebro pero tenemos más vacíos hacia el norte y esta singularidad puede ser porque no se ha profundizado en la zonas montañosas”, apuntaba el arqueólogo dando muestra del trabajo que queda por descubrir.

La parte práctica de la historia

Voluntarios de la excavación junto a Mattin Ayestaran, Manolo Romero y Juantxo Agirre-Mauleon (arriba de izquierda a derecha)
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Voluntarios de la excavación junto a Mattin Ayestaran, Manolo Romero y Juantxo Agirre-Mauleon (arriba de izquierda a derecha)J.C.Cordovilla
Voluntarios de la excavación junto a Mattin Ayestaran, Manolo Romero y Juantxo Agirre-Mauleon (arriba de izquierda a derecha)

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Si hay algo en lo que todos los voluntarios de la excavación de Irulegi están de acuerdo es en que han podido aprender lo que es la arqueología realmente, han descubierto la rama práctica de carreras muy teóricas como son Historia o Arqueología. Todos recomiendan la experiencia aquellas personas que se sientan atraídas por este mundo.

Entre los voluntarios hay desde estudiantes que acaban de terminar primero de carrera hasta expertos arqueólogos y esto se ha convertido en una sorpresa para estudiantes primerizos como Asier Gómez o Martín Jiménez, ambos han cursado primero de carrera la Universidad del País Vasco (UPV) en Vitoria. Son amigos, así que decidieron apuntarse juntos. Jiménez asegura: “Me ha gustado el hecho de que estemos juntos con gente que tiene ya años de experiencia. Yo me esperaba que aprendiéramos, pero no que fuera una experiencia tan enriquecedora”. Ambos coinciden en que las tres semanas que han pasado en la excavación les han servido para aprender más allá de los libros. Asier Gómez afirma: “Nunca habíamos visto una excavación, así que saber que estamos sacando cosas de hace 2.000 años nos parece flipante y esperamos poder volver el año que viene”.

Otros estudiantes de la UPV algo más experimentados son Xabi Hoyos y Elene Arenas. También llevan tres semanas en Irulegi. Hoyos cuenta que les llegó un correo a los alumnos de prácticas y decidieron apuntarse para descubrir qué era realmente una excavación. Elene Arenas narra cómo cuando estás en un yacimiento aprendes qué tipo de trabajo hacer en cada momento: “Hay partes en las que tienes que hacer un trabajo mucho más delicado porque aparece más material óseo, cerámico o incluso carbón; y hay otras en las que la tierra nos pide lo contrario”. Además, añade que el valor que le das al patrimonio cuando lo ves en un libro no es comparable al de verlo en directo.

Los estudiantes no solo llegan desde la UPV, también hay algunos de la Universidad Pública de Navarra, como Aitor Narro; o incluso de la Universidad de Granada (UGR), como Ainitze Cestau. Ellos añaden que la arqueología es algo vocacional y que no es un trabajo de estar sentado, Narro explica que no todo es estar con un palillo y un pincel, es cierto que eso se hace, pero va mucho más allá. A lo que Cestau añade: “Se usa más la azada y el pico que otra cosa”.

Olaia Granizo, por su parte, también estudió en la UPV de Vitoria y es licenciada desde el pasado año. “Como me gusta la arqueología, dije ‘Voy a probar ‘ y ya llevo dos años”, relata. Ella cree que la arqueología es algo que engancha. En estos dos años ha aprendido a gestionar una excavación, algo que en la universidad no le enseñaron. “Uno de los descubrimientos que más me ha llamado la atención fue el de las cerámicas que aparecieron el año pasado. Fue un poco bombazo porque estaban bastante enteras y eso no es algo común”, explica. También relata cómo, una vez bajados los materiales se lavan y se secan. Para lavarlos utilizan agua tibia luego se va limpiando bien con los dedos, o bien con un cepillo de dientes de cerdas suaves. Los más delicados se mandan a las restauradoras.

Han sido un total de cinco semanas de excavación. Las primeras dos semanas había un equipo reducido (10 personas), centrado en la excavación de la calle mayor y la vivienda. Las otras tres se han dedicado a aclarar la vivienda principal y el resto de yacimientos con un equipo más completo (15 personas) al que también se han unido personas más experimentadas. Ahora ha llegado el momento, un año más, de cubrir los yacimientos y volver el año que viene.

Los voluntarios trabajan dependiendo de la meteorología. Los días que hace buen tiempo suelen estar de 9 a 17 horas, con sus respectivas paradas. Si llueve van solo a la mañana o se quedan abajo ocupándose de la limpieza. A los estudiantes que vienen de fuera, la Sociedad de Cienias Aranzadi les ha pagado la estancia en una casa rural de Aranguren.

Una arquitecta en las excavaciones

Dibujo general de las excavaciones de las viviendas de Irulegi
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Dibujo general de las excavaciones de las viviendas de IrulegiJ.C.Cordovilla
Dibujo general de las excavaciones de las viviendas de Irulegi

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Leire Malkorra Renobales (32 años) trabaja como arquitecta en las excavaciones. Ella es de Tolosa y se licenció hace siete años en la Universidad de Arquitectura de San Sebastián.

“Desde pequeña me ha gustado la historia y, sobre todo, la arqueología”, asegura. De ahí que cuando acabó la carrera decidiera apuntarse a las excavaciones , así entró en la Sociedad de Ciencias Aranzadi. “Empecé en otra excavación, pero al año siguiente me vine a estas con Mattin Ayestaran, director de la excavación, y nos enganchamos los dos”, cuenta la arquitecta. Desde entonces lo que más ha sorprendido a la arquitecta ha sido el ambiente familiar que se crea en la misma excavación.

Ella se dedica especialmente a la logística (subir a gente, comidas, la casa...), pero cuando están en Irulegi también se encarga de excavar y del tema gráfico. “Solemos hacer por un lado dibujos técnicos que se utilizan en informes; y, por otro, un dibujo general”, explica. Estos últimos sirven para que la gente pueda hacerse a la idea.

Ejemplo de romanización del territorio vascón

Vasija romana
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Vasija romanaJ.C.Cordovilla
Vasija romana

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Mattin Ayestaran, arqueólogo de formación, hace una tesis en la UPV sobre la Edad del Hierro en colaboración con la Universidad de Burgos y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH). El ejemplo en el que se ha centrado es en el poblado de Irulegi, que por sus dimensiones y la aparente concentración de habitantes no es comparable con otros de la Penísula Ibérica o del Valle del Ebro, pero sí que es singular por su urbanismo. Espera que sirva para entender otros patrones de asentamiento en la comarca de Pamplona y en las cordilleras y valles prepirenaicos y la romanización del territorio vascón. En esa idea ahonda también el arqueólogo Jesús Sesma, al citar un momento importante de guerra y de fundación de Pamplona.

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