“Mi terapia frente a la pandemia ha sido crear”

“Mi terapia frente a la pandemia ha sido crear”
AmpliarAmpliar
“Mi terapia frente a la pandemia ha sido crear”
“Mi terapia frente a la pandemia ha sido crear”

CerrarCerrar

Santi Echeverría

Actualizado el 26/06/2021 a las 19:13

La pandemia no podía tumbar una carrera tan prolífica como la de Chuchín Ibáñez (Miranda de Arga, 1967) que desde el año 1978 ya cantaba en el Dúo Gala Junior y que realmente comenzó su carrera como Chuchín a partir de 1999. Una carrera en la que seguramente este “Charro navarro” es el músico de nuestra comunidad que más conciertos realizaba al año antes de la pandemia. Pero llegó la susodicha y Chuchín ha resistido desde marzo del pasado 2020 a esta parte apelando a la creatividad y preparando con tiempo y cariño un nuevo disco doble con 50 canciones, dividida en diferentes “txokos”. Hay uno dedicada al txoko rojillo osasunista, otro a su siempre conocida faceta ranchera, otra de “sentidos” homenajes, otra de rancheras con múltiples colaboraciones y una última a la que llama ” en la que de nuevo ha contado con innumerables amigos músicos que le ayudan a visitar otros estilos y revisar a grupos españoles de pop rock de los años 80 y 90 a los que admira. Es la faceta más íntima de un Chuchín Ibáñez que en ese registro cada vez se explaya y disfruta más. Hoy en la sala Informal se estrena en acústico, a guitarra y voz y con invitados.

Nuevo disco y “Muchas gracias”

Si, así puedo abarcar muchas cosas y un agradecimiento rotundo. En este tiempo de parón debo mucho a toda la gente que está conmigo, músicos familia, en esta dichosa pandemia que estamos ya casi combatiendo y venciendo, aunque aún queda… Estábamos a comienzos del pasado 2020 en un nivel de trabajo bastante bueno pero llegó el tsunami y nos barrió. Pasamos de cien a cero.

¿Y entonces?

Pensamos en una terapia. Hay personas que pagan psicólogos. Y mi terapia ha sido y es crear y estar ocupado. Veía que esto iba para largo, pensé en positivo aunque se quedara la promoción de mi anterior disco “20 años” a medio presentar. Y aunque no me tocaba grabar —tan malo es no estar como estar mucho—, como no puedo estar quieto puse en acción una idea que me rondaba por la cabeza desde hace tiempo. Aunque siempre he cantado rancheras en mi perfil también está el Chuchín de la “Cara B”. Cantar esas canciones también me ha abierto un circuito de trabajo en bares por todo el estado, donde voy solo, y me acerco al pop-rock de los años 80 en canciones que hibridaban con el country, el western, etc. No olvido a mi público de rancheras pero al que sigue este formato tampoco lo puedo desdeñar.

¿Le permite probar muchas cosas nuevas?

Sí. Esta vez sí que he tenido en cuenta las peticiones de muchas personas a las que les apetece escuchar esas canciones. Era un debe que les tenía y por eso en este caso se han juntado el hambre con las ganas de comer. Y he ido grabando como nunca había hecho antes. Cuando preparaba una canción, quedaba con el invitado y después de coordinarla juntos íbamos al estudio a grabar. Hemos ido grabando canción a canción durante muchos meses en el estudio El Gringo de Gussy. Así ha sido con las 50 canciones en los dos discos, con 22 canciones de esa Cara B. Amigos músicos me decían “Chuchin, en lugar de grabar el Salmón de Calamaro que también tuvo 50 canciones tú te has grabado El congrio”. Ha sido optimizar el tiempo y que cuando se vuelva a abrir la escena con más normalidad tenga algo que contar.

Y está el guiño a Osasuna en el “Txoko rojillo”...

Sí, es mi propio himno a Osasuna que ya creé pero que quería volver a grabar por motivo del centenario y con una letra nueva. Es en parte un homenaje al maestro Turrillas y a los Iruñako pero sin tener detrás a una orquesta sinfónica sino en un registro más popular como cuando cantas en los postres de una comida en la que estás a gusto, a voces acompañadas por un acordeón. Y he contado con Iñaki Zugaldia acordeonista del Mariachi Los Cazahuates.

¿Cómo ha sido la experiencia de gestionar tantas colaboraciones durante la pandemia?

Con los invitados ha sido muy fácil. A pesar de los bajonazos de ánimo, de haber pasado el covid —teniendo problemas para cantar porque me afectó a las vías respiratorias— me he recuperado muy bien. Y toda la gente me ha dicho “si” a la primera, con muchos músicos locales, aprovechando su amistad y su cercanía geográfica. Y tengo que citar a Gussy que no sólo ha trabajado como técnico sino que ha hecho de todo, cantante, músico y hasta de psicólogo. Y me he reencontrado con Jaime Gómez ex compañero del Dúo Gala Junior, él en Huesca y yo aquí.

Entonces, ¿la música le ha salvado la vida?

Claro. La música es mi vida. Yo no sé hacer otra cosa. Y es que no quiero hacer otra cosa. Por la pandemia podría haber planteado otras cosas pero no. Me siento bien. Estoy vivo y aquí, Y tengo algo que contar.

Pero la pandemia ha cambiado cosas…

Pues sí. He tenido que rearmas la banda La gente tiene que comer. Y algunos de los músicos que me acompañaban desde hace años (Andrés Latorre, Pizzi…) han tenido que tomar esa opción. Y por supuesto que lo entiendo. Pero quise conocer a gente nueva en lugar de utilizar contactos de conocidos. Y puse anuncios en escuelas de música, etc. He podido seleccionar y ahora en Los Txarros han entrado Rubén Menéndez (de Keltiar Aldea) y el mejicano Roberto Castillo que ha tocado hasta con David Bisbal pero que por circunstancias de la vida ha venido a vivir a Burlada. De cara a futuro algo se me ocurrirá respeto a mis “paranoias” de fusión y entonces seguro que puedo contar con él.

¿Y ha cambiado la pandemia al público?

Pues los conciertos son raros… todo el mundo sentado, no ves expresiones… Yo puedo tocar en casas de cultura pero vivo mucho más de la plaza del pueblo en fiestas. Y todo eso está parado y el circuito de hostelería está cerrado. Ahora no se me dan las condiciones para ir a tocar a salas. Hay que poner dinero para ir a tocar… Por eso ahora que está tan de moda el “a solas con” parto con eso. Y así voy a hacer las presentaciones, en salas pequeñas agotando entradas en Informal, Rockcollection, librería Elkar firmando discos. Cuestión de adaptase a lo que hay. Aunque está cambiando y la gente está más animada. Canta tras la mascarilla –al principio no pasaba. Y los aplausos ya tienen otro color.

¿Entonces hay esperanza?

Creo que sí. Las vacunas le están dando la vuelta. Y después de la tempestad viene la calma. No pensábamos haber vivido algo así… Hay que dejarlo pasar. Creativamente es mejor no asociarla a algo negativo, porque en un primer momento pensé en titular el disco “Combatiendo a la pandemia. Hay días que no tenía fuerza ni para ir a grabar y se me caía el mundo. Me acongojaba pensando en los proyectos tan bonitos que se había caído. Pero recapacité y creo que he acertado en mirar solo en positivo y haciendo lo que tengo que hacer que sin duda es agradecer. Porque este trabajo está enfocado hacia el futuro… Y es mejor que sea así. Tengo mi lugar, mis compañeros me llaman “el clásico” y asumo ese papel porque tengo una legión de “chuchineros”. Y la fusión de la ranchera con el pop-rock no lo hacen otros. Y ahí también tengo un hueco, aprovechando las posibilidades tan intimas que da el presentarte en guitarra y voz. Con los Txarros seguimos porque algunas cosas han salido. Aunque llegará en 2022 el momento de hacer más cosas con ellos. Y de momento esta “transición” hay que disfrutarla.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora