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Ciudadela

Una exposición antológica recorre la poesía visual de Joan Brossa

Instalada en el Pabellón de Mixtos, la muestra recoge carteles, poemas visuales, audiovisuales, objetos y una instalación

Glòria Bordons, comisaria de la exposición, junto a una fotografía de Joan Brossa.
Glòria Bordons, comisaria de la exposición, junto a una fotografía de Joan Brossa.
Fotos de la exposición de Joan Brossa en Pamplona 21 Fotos
Fotos de la exposición de Joan Brossa en Pamplona
Muestra de la Fundación Joan Brossa en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela con el legado del artista catalán.
J.A. GOÑI
Actualizada 14/05/2021 a las 22:21

El artista catalán Joan Brossa (1919-1998) se definió a sí mismo como un poeta que si no hubiera podido escribir, hubiera sido guerrillero en los momentos de euforia y prestidigitador en los de pasividad. Esta frase que pronunció en 1968 sigue igual de viva cincuenta y tres años después gracias a sus escritos, poemas visuales, obras de teatro, objetos, fotografías e instalaciones, un legado que custodia la Fundación Joan Brossa y que llega a Pamplona a través de una exposición retrospectiva sobre el artista catalán inaugurada en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela. Dicha fundación ha cedido las obras para la exposición tras una colaboración con el Ayuntamiento de Pamplona, que también aporta dos poemas visuales de Brossa propiedad del consistorio tras la donación del legado de Pi Fernandino.

La muestra presenta dos propuestas artísticas que dialogan entre sí y que son capaces de mostrar el lado más personal de Joan Brossa, pero también recorrer su andadura artística que comenzó en 1941 cuando realizó sus primeros poemas visuales, continuó en los años 50 con la creación de objetos y un giro hacia el compromiso social y que se afianzó en los años 60 con la experimentación de poesía visual y objetos, terreno que ya no abandonó en su trayectoria. Dichas creaciones son las que llenan de contenido Escuchad este silencio y A escena. Personajes brossianos, las dos exposiciones que se fusionan en la retrospectiva Desde el silencio a la acción.

TRES PERFILES DEL ARTISTA

La obra de Joan Brossa, considerado uno de los poetas vanguardistas más reconocidos del siglo XX, ha convertido el Pabellón de Mixtos en un espacio multidisciplinar ya que utilizó distintos soportes para su creación artística. Los poemas que dejó escritos se presentan a través de cartones reciclados a ras de suelo, que comparten espacios con sus fotografías, libros, carteles, una instalación u objetos de diferentes tamaños y materiales. Pero el arte de Brossa va más allá de lo físico y presenta también fragmentos de audiovisuales que se proyectan constantemente en diferentes soportes. Por ejemplo, el espectador puede asistir a los pequeños shows que el artista y su entorno grababan para entretenerse o visualizar una pieza de cine escrita por él, pero que no fue rodada hasta después de su muerte.

'Escuchad este silencio', que así se titula la primera parte de la exposición, sigue la estela de la definición que el propio Brossa hizo de sí mismo, pues esas tres facetas del artista son el hilo conductor de las obras instaladas en el Pabellón de Mixtos. El recorrido muestra al Brossa poeta, pero también al guerrillero, a esa persona luchadora que no escondió sus denuncias contra el franquismo y la Iglesia Católica al lado del poder, ni tampoco sus críticas hacia la clase política, protestas todas ellas que plasmó en numerosos carteles reivindicativos, como el que puede verse en la exposición sobre Nicaragua, en muchos de sus poemas visuales y en las obras destinadas a exponerlas en plena calle elaboradas por el propio Brossa. Así lo explica Glòria Bordons, comisaria de la muestra, para quien el artista era capaz de visibilizar una protesta a partir de una imagen o una letra. “La protesta la llevó a todos los terrenos y él tenía una máxima en los tiempos que vivió: toquemos los pies en el suelo, todo lo que digan los políticos, los eclesiásticos o los militares no vale para nada. Fue un luchador constante”.

Las obras también presentan la cara más lúdica y divertida de Brossa, que le permitió recurrir a la ironía artística para mostrar sus inquietudes, como ocurre con una pieza en la que aparece la cabeza de una persona sobre una alfombra realizada con un rollo de papel higiénico, así como otra obra en la que el símbolo de la marca automovilística Mercedes, con un simple trazo de tres líneas, Brossa convierte en la estrella del portal de Belén para simbolizar la mercantilización de la Navidad. “Podía hacer el payaso en grado extremo. Existe un Brossa divertido que es un personaje en sí mismo. Hacía toda una transformación, a través de juegos o trucos, esto es la magia, para ofrecer después unos poemas muy reflexivos. Por ejemplo, sobre el discurrir de la raza humana o sobre la vida y la muerte”.

LETRAS Y PERSONAJES

Joan Brossa fue un artista inquieto y comprometido, que, además de la poesía, entró en contacto con las artes plásticas y el teatro. Realizó colaboraciones con artistas como Joan Miro o Antoni Tàpies, que también amplió a artistas de otras generaciones, mientras que sus obras plásticas salieron a la calle mediante los denominados “poemas corpóreos”, como el Poema Visual transitable instalado en el velódromo de Barcelona en 1984.

Sin alterar su creación poética, también se adentró en el mundo escénico, como lo muestra la segunda parte de la exposición que, bajo el título 'A escena. Personas brossianos', da visibilidad a la parte teatral de Brossa ya que comenzó a escribir obras de teatro en 1944 hasta alcanzar las 300 obras que editó en los años 60. Ese espíritu teatral queda reflejado en la exposición a través de tres piezas audiovisuales concebidas para grabar con títeres, pero representadas por personas en un escenario tan excéntrico como lo es una fábrica de juguetes. “Jugaba con la capacidad de transformación, la simplicidad y ver personajes por todas partes”, indica la comisaria.

La exposición también acerca al público a los denominados “poemas objetos”, que consisten en jugar con objetos, formas y disposiciones para crear la ilusión de que lo que se muestra es una figura humana. Por ejemplo, un corredor de una marcha popular lo simbolizó con una R abierta con un punto arriba, mientras que un farero lo creó con una botella y un ojo de cristal colocado encima. “Tenía la capacidad de decir cosas más allá de las metáforas. Toda su obra es una metáfora”.

‘Desde el silencio a la acción’

Joan Brossa Pabellón de Mixtos de la Ciudadela. Hasta el 27 de junio. Horario: martes a sábado, 11.30 a 13.30 y 18 a 20.30 horas. Domingos, 11.30 a 13.30 horas.
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