Tribuna cultural

10 curiosidades de la nobiliaria navarra

El autor repasa los hallazgos sobre los títulos nobiliarios navarros de su última obra: ‘Las mercedes nobiliarias del Reino de Navarra. Origen, evolución y genealogía (s. XIV-XIX)’. Gracias a ella, ingresó como académico de número en la Real Academia de Heráldica y Genealogía

10 curiosidades de la nobiliaria navarra
AmpliarAmpliar
10 curiosidades de la nobiliaria navarraARCHIVO GENERAL DE NAVARRA
10 curiosidades de la nobiliaria navarra

CerrarCerrar

Iñaki Garrido Yerobi

Actualizado el 11/05/2021 a las 06:00

La nobiliaria navarra es una cuestión que ha sido tratada de forma fragmentada en numerosas ocasiones a lo largo de los últimos doscientos años, pero pocas veces se ha abordado de forma sistemática. A raíz de la publicación de mi último estudio 'Las mercedes nobiliarias del Reino de Navarra. Origen, evolución y genealogía (s. XIV-XIX)', salen a la luz varias cuestiones interesantes sobre los títulos nobiliarios creados en el Viejo Reino (desde 1365 hasta 1841) y los creados, a partir de 1841, por la Corona española cuando, por la Ley Paccionada, Navarra dejó de ser reino y pasó a ser una provincia. Enumeramos aquí algunas de ellas.

1. UN TOTAL DE 115 TÍTULOS NOBILIARIOS EN EL VIEJO REINO

El Viejo Reino de Navarra impulsó un total de 115 títulos nobiliarios, que existieron entre los siglos XIV y XIX. Todos ellos fueron creados por reyes privativos navarros, castellanos, franceses, austriacos, pontificios, napolitanos, toscanos o por los pretendientes autracista o carlista.


2. EL MARQUESADO DE PIGNI, EL ÚNICO TÍTULO A FAVOR DE UN MILITAR FLAMENCO

Fue una de las 27 distinciones nobiliarias del primer monarca Borbón de España, Felipe V (VII de Navarra), muy prolífero en este tipo de concesiones respecto a familias o personajes vinculados al Viejo Reino durante su largo reinado. El texto del Real Decreto de 20 de marzo de 1743, por el que el rey creaba esta merced nobiliaria navarra a favor de este militar de origen flamenco, decía así: “En atención a los servicios del brigadier don Pedro Pigne, alférez de la Compañía Flamenca de Mi Guardia de Corps, y a lo distinguido de su nacimiento, he venido en concederle título de Nabarra, libre de media annata, para sí, sus herederos y succesores. Tendrase entendido en la Cámara para su cumplimiento”. Curiosamente, el marquesado de Pigni (o Pigne) fue suprimido en 1871 tras publicarse en la Gaceta de Madrid (antiguo BOE) el anuncio de su vacantía.

3. LOS AÑOS 1835 y 1841, CLAVES EN EL FIN DEL VIEJO RÉGIMEN ESAMENTAL

Dos fechas son claves para determinar hasta cuándo rigen los títulos del Reino de Navarra. La primera de ellas es la del 31 de enero de 1835, porque según el Real Decreto firmado en esa fecha, aunque se publicara en la Gaceta de Madrid días más tarde, con fecha de 8 de febrero, se produce la Confusión de Estados; es decir, se decreta la abolición de la prueba llamada de limpieza de sangre que se exigía en algunos estatutos o reglamentos vigentes a los jóvenes que deseaban dedicarse a las 40 carreras o profesiones.

La segunda fecha clave es la del 16 de agosto de 1841, cuando se aprueba la Ley Paccionada o Ley de Modificación de Fueros de la Provincia de Navarra, durante la regencia de Baldomero Espartero, que reduce el Viejo Reino de Navarra jurídicamente a una mera Provincia española. Esta ley estaba basada en el proyecto de Ley de 25 de octubre de 1839 propuesto por Ángel Sagaseta de Ilúrdoz, Síndico del Reino, que dejaba abolidos los últimos elementos del Antiguo Régimen en Navarra, instaurándose a partir de entonces un sistema limitado de autonomía económico-administrativa para la provincia ejercido por la Diputación Foral.

4. NAVARRA TUVO UN ESTAMENTO NOBILIARIO PROPIO

Hasta 1841, Navarra, como cualquier otro reino peninsular, contaba con su estamento nobiliario propio compuesto de marqueses, condes, vizcondes, barones y los poseedores de los distintos oficios hereditarios (Condestable, Canciller, Mariscal, Mayordomo Mayor, Copero del Reino y Montero Mayor), recaídos estos últimos en cabeza de los grandes linajes del reino (Beaumont, Navarra y Peralta), a los que se finalmente se sumaría el de duque de la Victoria (título carlista póstumo, reconocido como propio del reino en 1954 como de Victoria de las Améscoas).

5. UN GENEARCA COMÚN

En los casi 500 años que van desde la creación del primer título navarra, el de conde de Beaumont-le Roger (1365) hasta el de conde de Belascoáin (1839), el 73% de los títulos nobiliarios del Viejo Reino de Navarra tienen un genearca común: el infante don Luis de Navarra, duque de Durazzo y conde de Beaumont-le-Roger, muerto en 1376. Si después, ampliamos la genealogía nobiliaria navarra hasta la actualidad, con los títulos creados por la Corona de España, este porcentaje solo desciende un poco, hasta el 67%.

6. SER HIJOS O HERMANOS POR LÍNEA BASTARDA, 1ª CAUSA DE ENNOBLECIMIENTO

Aunque las causas del ennoblecimiento se daban por diferentes circunstancias, siempre confluían en una sola: el servicio a la Corona. No obstante, en Navarra, hay un primer grupo muy numeroso de mercedes otorgadas a deudos cercanos a la Casa Real, es decir, a hijos o hermanos por línea legítima o bastarda. Por ejemplo, de las diez primeras mercedes otorgadas por los reyes Carlos II y su hijo Carlos III así como por el príncipe de Viana, ocho se otorgan a hijos naturales, bastardos, tíos o sobrinos. En concreto, el infante don Luis de Navarra -hijo legítimo del rey Felipe III y Juana II de Navarra-, Lugarteniente General del Reino y capitán de la Compañía Blanca (o Compañía navarra) en la conquista de Albania es creado conde de Beaumont-le-Roger en 1365. En 1407, mosén Leonel de Navarra, hijo natural del rey Carlos III, es recompensado con el título de vizconde de Muruzábal de Andión. De 1413/4, tenemos la creación del condado de Cortes a favor de otro hijo -bastardo en este caso- del mismo monarca, Godofre de Navarra, mariscal de Navarra. En 1424, otro vástago de la Casa Real, doña Juana de Navarra, hija también bastarda de Carlos III, recibe el título de condesa de Lerín.

7. HAY TÍTULOS NOBILIARIOS QUE SE OTORGAN POR SERVICIOS MILITARES

El 2º grupo, y por ende el más importante numéricamente, lo constituyen los servicios militares, bien luchando como soldados u oficiales, bien aportando armas, dinero o personas. Así, Alonso Carrillo de Peralta, condestable y mariscal del Reino, es recompensado por el rey Fernando el Católico con el título de marqués de Falces en 1513 “por la afición y voluntad que tiene a nuestro Real estado y señorío y lo que ha servido en la guerra del dicho nuestro Reino de Navarra y sirve continuamente en él” y poco después le conferiría además la dignidad de mayordomo mayor de la Corona de Navarra, con cláusula de perpetuidad, transmisible a sus hijos y sucesores. José de Aldaz -hijo de comerciante cerero y confitero-, vizconde de la Armería (1694), es recompensado por Felipe V con el título de marqués de Monte Real por conducir, de Navarra a Madrid y de ahí a Sevilla, más de 2.000 quintales de balería para el sitio de Gibraltar.

La Guerra de Sucesión será también otro campo idóneo para la concesión de mercedes nobiliarias adscritas a Navarra que, tras el Tratado de Viena de 1725, serán reconocidas recíprocamente por España y Austria. De estas, a mero ejemplo, por el bando perdedor -austracista- proceden los títulos de marqués de Liédena (1708) a favor de don Francisco de Velasco en premio de sus grandes servicios políticos y militares, y los padecimientos que sufrió por seguir la causa austracista; y el de marqués de Colomo (1711) a favor de Ceferino Agustín Colomo, en recompensa a su conocida calidad y particulares méritos así como a la fidelidad que había mostrado a la causa del pretendiente. Y entre las concedidas a los seguidores del bando ganador -borbónico- figuran las de marqués de Vessolla (1702), marqués de Feria (1704), etc.

De otras guerras provienen los títulos de marqués del Cayro (1741) y de marqués de Huarte (1796), éste último por el mérito del agraciado de tener una compañía de 80 hombres levantada y mantenida por él. Y en las postrimerías de la destrucción de la sociedad estamental de 1835, los concedidos por el bando carlista como el citado ducado de la Victoria al guipuzcoano Tomás de Zumalacárregui; y por el bando isabelino a Juana de la Vega (viuda del militar navarro Francisco Espoz y Mina) el de Conde de Espoz y Mina (1837), con el vizcondado previo del Arado “en memoria del humilde cuanto honroso origen de vuestro esclarecido esposo”; y al teniente general Diego Antonio de León, el de conde de Belascoáin (1839).

8. LOS OFICIOS DEL GOBIERNO SON LA TERCERA CAUSA DE ENNOBLECIMIENTO EN NAVARRA

Un tercer bloque de títulos nobiliarios lo formarían los ennoblecidos por sus oficios en el gobierno y la Administración, con frecuencia ocupados por militares. Agustín de Echeverz, Gobernador y Capitán General del Nuevo Reino de León, recibió el título de marqués de San Miguel de Aguayo (1682). José de Ezpeleta, teniente general y virrey de Nueva Granada fue nombrado conde de Ezpeleta de Veire (1797). Francisco García del Rallo recibió el título de marqués de Fuente Hermosa (1761) “en atención al mérito y dilatados servicios del ministro de Consejo y Cámara, y por la distinguida casa a que pertenece”. O, a título póstumo, se entregó el de marqués de la Lealtad (1824) a favor de Juan Bernardo de Elío, “para dar una prueba del aprecio que me merecen los distinguidos servicios de mi digno Capitán general del Reino de Valencia D. Francisco Javier de Elío [su padre], y lo sensible que ha sido a mi corazón la desgraciada suerte que le ocasionó su constante lealtad a mi Persona tras ser ejecutado en Valencia tras el triunfo de la Revolución Liberal de 1822”.

9. TÍTULOS NOBILIARIOS POR SERVICIO DIRECTO AL REY

En un cuarto grupo, en menor número, se sitúan los titulados por su servicio al rey de una forma directa, como por ejemplo Antonia de Salcedo, aya del futuro Luis I, creada marquesa de Montehermoso (1708); José Manuel de Acedo, alférez de Fusileros del Regimiento de Guardias Españolas y poseedor civilísimo del título de vizconde de Riocavado, a quien le es despachado el título de conde de Echáuz (1784) tras el pago de los impuestos debidos desde principios de dicho siglo; o el diplomático Carlos Martínez de Irujo, ennoblecido con el título de marqués de Casa Irujo (1802). También están aquellos navarros que obtienen sus títulos en consideración a los servicios de sus ascendientes durante más de 200 años, como los títulos de Conde del Vado (1742), Conde de Villarrea (1689), etc. Y tampoco faltan los ricos hombres de negocios, como los Goyeneche, potente clan de los0 baztaneses en la Corte: de estos proceden los títulos de marqués de Belzunce (1731), marqués de Balbueno (1732), marqués de Ugena (1735), marqués de Ustáriz (1739), marqués de Murillo el Cuende (1739), marqués de Echeandía (1763), conde de Goyeneche (1790), conde de Cimera (1795) o conde de Montelirios (1764), éste último tras comprar en 1764 el título de conde de Villalvilla.

10. MERCEDES AÑADIDAS A OTROS TÍTULOS, UN QUINTO GRUPO DE TÍTULOS EN NAVARRA

Por último, hay un quinto y último grupo en el que hay beneficiados que reciben un título o la grandeza aneja a uno del que ya eran titulares porque su linaje ha destacado a lo largo de los años en diferentes actividades. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, Antonio Joaquín Ximénez de Tejada ”en atención a la antigüedad, nobleza y servicios de la Casa y familia de don Pedro Ximénez de Tejada”, su padre; o la Grandeza de España concedida al marquesado de San Adrián (1802): “En atención a la antigua nobleza y lustre del Marqués de San Adrián, he venido en hacerle merced de los honores y tratamiento de Grande para sí, sus hijos y sucesores en su casa, varones y hembras nacidos de legítimo matrimonio perpetuamente”, firma el rey.

Y para terminar esta lista de curiosidades, hay que tener en cuenta que, a día de hoy, casi todos estos títulos del Viejo Reino de Navarra y otros muchos creados hasta fechas bien recientes (como el de marqués de Eslava, en 1927; el de conde de Pradera, de 1949; o el de marqués de Ramón y Cajal, de 1952) siguen ostentándolos los sucesores de estos linajes ennoblecidos previo pago de sus respectivas Reales Cartas de Sucesión.


+ Iñaki Garrido Yerobi es historiador y académico de número de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía.

Imágenes de escudos de los títulos nobiliarios

elementos

Imágenes de escudos de los títulos nobiliarios

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora