La novela, una herramienta para remover conciencias sobre el maltrato
Julio Botella es autor de 'Huéspedes' (Editorial De Conatus), una novela con historias cruzadas en las que transitan abusos infantiles y acoso escolar


Publicado el 01/05/2021 a las 10:47
La novela, como espejo en el que el lector puede ver reflejada la realidad que le circunda, puede ser una herramienta más para remover conciencias y abrir los ojos a la sociedad sobre un maltrato en el ámbito familiar o la escuela que en ocasiones se normaliza.
En una conversación con Efe, el escritor Julio Botella, autor de 'Huéspedes' (Editorial De Conatus), una novela con historias cruzadas en las que transitan abusos infantiles y acoso escolar, apuesta por el poder de la novela para remover conciencias y como espejo en el que el lector se vea reflejado en situaciones que se narran y provoquen su reflexión.
La ley que se tramita ya en el Senado para proteger a los menores obligará a denunciar a cualquier persona y uno de los pilares es la sensibilización en cualquier ámbito -también desde la cultura- para actuar de manera preventiva y evitar ese maltrato que sufren uno de cada cuatro niños en España.
Pregunta.- ¿Se puede a través de la literatura influir en la sensibilización hacia unos determinados temas, como el acoso escolar o el abuso sexual infantil que aborda en su libro?
Respuesta.- Por un lado, como escritor de ficción mi acercamiento a los temas es puramente emocional, no es científico, pero es cierto que la capacidad de la literatura y esa forma de abordarlos tan íntima, solo está el texto y el lector, puede ayudar a que vea cosas en las que se siente cercano y le ayude a tomar conciencia personal en su espacio privado.
Le puede acompañar y aliviar en la medida en que él puede haber sufrido esa cadena de comportamientos que se narran, pero también es una forma de avisar y alertar para despertar al lector y ayudarle a cambiar hábitos en un espacio social.
P.- Narra en 'Huéspedes' cómo algunos personajes alojan un "parásito" de comportamientos heredados y maliciosos sobre los que muchas veces no se tiene control, ¿qué alertas pueden saltar en el lector?
R.- Pues quizá que no hay muchas veces una gran diferencia entre víctima y verdugo. El libro transita en esa tierra de nadie, en la que las personas van a pasando a ejercer ese sometimiento a los demás, cuando realmente ellos siguen siendo víctimas, a veces no puedes señalar a los malos de la película.
P.- ¿Y cómo se rompe esa cadena del maltrato generacional?
R.- La ley de infancia da un gran paso porque pone al adolescente en el centro y dota de herramientas para protegerlo. La sociedad deberá asimilarlo aunque lleve su tiempo; hoy la sociedad ya es menos permisiva que antes con la violencia de género, por ejemplo.
P.- Su libro se publica dentro de la colección '¿Qué nos contamos hoy?' que ofrece historias que remueven. Parece que nos cuesta mucho reflexionar sobre lo que nos pasa y poco sobre aspectos banales del día a día.
R.- Nos cuesta tanto reflexionar porque llevamos unas vidas en general rutinarias y estresantes que a lo largo del día saturan la capacidad emocional de las personas y lo que recibimos de ocio y escape nos entretiene y nos alivia de todo eso.
Si ha aumentado la venta de libros de autoayuda, es porque la gente está reclamando esa ayuda para encontrar las herramientas que les permitan salir de este marasmo de vida que llevamos en la sociedad contemporánea.
