Los Baztán: linaje de hijosdalgo (II)
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Los Baztán: linaje de hijosdalgo (II)

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Los Baztán: linaje de hijosdalgo (II)

Tras la Guerra de la Independencia, algunos de la familia de los Baztán se quedaron en Navarra y mantuvieron su prestigio. Además, la presencia años después en el reino de hijos de los exiliados indica que no sufrieron las penas de sus padres

DIARIO DE NAVARRA

Actualizado el 30/04/2021 a las 06:00

La guerra de la Navarrería de 1276 marcó el destino de una rama muy importante de la familia Baztán, que se instaló de manera definitiva en Castilla. Pero su pérdida de prestigio no salpicó a aquellos que se quedaron en Navarra, quienes mantuvieron su relevancia. Los Baztán eran una familia extensa, con grandes alianzas. El peso en el reino de quienes habían sido señores de San Martín de Unx, San Juan de Pie de Puerto, Erga, La Guardia, Funes, Dicastillo, Monreal, San Vicente, Ferrera, Los Arcos o Punicastro prevaleció.

Además, la presencia en el reino en años posteriores de los hijos de los exiliados, hace pensar que las penas de los padres no repercutieron en el status de su prole. El 26 de diciembre de 1280 consta un requerimiento escrito en Moissac del rey Felipe III de Francia a su gobernador para que restituya a Teresa, hija del banido Gonzalo Ibáñez, los bienes confiscados tras los sucesos de 1276: “Pro filia Gondisalvi Iohannis milites quondam. Ph(ilippus), Dei gratia Francie rex gubernatorial regni Nauarre, salutem. Ex parte Tharesie filli quondam Gondisalvi Iohannis militia intelleximus quod vos ipisus bona indebite detinetis capta et sine rationabili causa. Quare vivos mandamus quid, si sit ita, ad statum debitum rieducati quid contra tandem debite attemptastis”. (“A favor de la hija del difunto guerrero Gonzalo Ibáñez. Philippe, por la gracia de Dios rey de Francia, saluda al gobernador de Navarra. A requerimiento de Teresa, hija del fallecido guerrero Gonzalo Ibáñez, entendemos que vos retenéis sus bienes arrebatados indebidamente y sin causa razonable. Por todo ello, os ordenamos que, si esto es así, le devolváis todo lo que contra ella injustificadamente le habéis retenido”).

De igual forma, aparece también nombrado Pedro Cornel, hermano de Teresa e hijo de Gonzalo, quien, recordemos, había adoptado el apellido de su madre, Aldonza Cornel. El 14 de noviembre de 1291, datado en Sangüesa, aparece Pedro con su hijo Semén Cornel reconociendo a Carlos de Anjou (hermano de Felipe I de Navarra), como rey de Aragón. El gobernador, Simon de Meleún, le tomó el correspondiente vasallaje en nombre del monarca. Unos meses después (14 de enero de 1292) se les ve a ambos en París donde renovaron su compromiso y ofrecieron sus servicios al rey y a Carlos, obligándose a socorrerlos con cien caballos y cien infantes durante tres meses.

LOS PIEDROLA

Los Piedrola constituyeron una de las casas nobles menores del reino que cobró importancia durante el reinado de Sancho VI el Sabio de la mano de Sancho Remírez de Piedrola, tenente de Ocón.

Con esta familia establecieron vínculos los Baztán en el siglo XIII de una manera curiosa. Pedro Fortúnez (en algunas documentaciones aparece como Hortuna) de Baztán, se casó con Urraca Ibáñez. Ambos fueron los padres de Juan Pérez de Baztán uno de los caballeros destacados en la campaña de las Navas de Tolosa. Al quedar viuda, Urraca se desposó con Ramiro de Piedrola. De este nuevo matrimonio nació Pedro Remírez de Piedrola, que fue hermanastro de Juan, y que ocupó la sede episcopal de Osma durante seis años y después la de Pamplona entre 1230 y 1238.

José Goñi Gaztambide, en 'Los obispos de Pamplona en el siglo XIII', dice: “En su promoción al obispado pamplonés desempeñó indudablemente un papel decisivo Sancho el Fuerte”. Fue este obispo el que encabezó la embajada que se dirigió a Provins para ofrecer la corona navarra a Teobaldo. Sin embargo, poco después, tuvo sus primeras desavenencias con el nuevo rey, ya que este autorizó el traslado de su tío a Roncesvalles, y el obispo no dudó en dictar de excomunión contra todo aquel que había participado en esta decisión. El asunto llegó a Roma y Pedro tuvo que rectificar su dictamen. Congraciado de nuevo con el monarca, le facilitó todos los trámites cuando decidió tomar la cruz y marchar a Tierra Santa. Pedro murió el 5 de octubre de 1238.

ELOGIOS

El 22 de mayo de 1397, el rey Carlos III otorgó un gran privilegio a los baztaneses, declarándolos hijosdalgo: “Según drecho, fuero, probança judicial, declaramos ser los dichos Vezinos, Moradores de la dicha tierra de Baztan, aasi Clerigos, como Legos, Hijosdalgo, francos, indemnes de toda pecha, servitud, bien assi mis dichos Montes, Termos de Baztan, ser de la misma condicion”, reproduce Goyeneche. Este hecho es un claro ejemplo de la notoriedad de un apellido que ha destacado en Navarra por su valentía y entrega. Un apellido que ha sobrevivido a los avatares de los siglos y que hoy todavía se puede ver en la Comunidad Foral.

Los elogios a la sangre baztanesa quedaron rubicados por la pluma de Lope de Vega en su 'Epopeya trágica de la Jerusalén conquistada'. En el libro 'Cuarto de esta obra', el poeta narra la determinación y coraje de un grupo de baztaneses participantes en la conquista de Tierra Santa en el siglo XIII, encabezados por un tal Enrique de Bazán. Aunque los historiadores y estudiosos de su obra no le dan valor histórico, ya que, entre otros puntos estudiados, no se ha constatado la existencia de ningún Baztán con ese nombre en esa época, sí es cierto que en ese siglo Teobaldo I participó en la llamada Cruzada de los Barones de 1239. Al rey le acompañaron muchos de sus súbditos champañeses y navarros.

Los versos dicen así: Feroz negro bribón, de vivos ojos, / que con moscas de espuma el pecho argenta / y del dorado hierro a los enojos / en vez de resistir, galán se alienta, / como pisando ya turcos despojos / la máquina ensanchando corpulenta, / gobierna Enrique de Bazán bizarro,/ godlandio en sangre y en valor navarro. Era de los Bastanes generosos / que poblaron a Baza, y la Montaña /defendieron hechos gloriosos / en la llorosa perdición de España, / y del que a los franceses victoriosos / quitó su preso rey, por cuya hazaña / en que fue tan valiente como franco / le dieron el tablero negro y blanco. / Cien soldados navarros le seguían / del Valle de Bastán hidalgos todos, / que por derecha linea descendían / de la primera sangre de los Godos: / y aunque con armas de diversos modos, / mostraban los escaques de los sayos / que del sol de Bazán se llaman rayos.

Los Baztán: linaje de hijosdalgo (II)

De Baztán a Bazán
 


No es de extrañar que parte del linaje Baztán se enclavara en Castilla tras ser desterrados de Navarra en 1276. Esta familia contaba allí con vínculos familiares muy estrechos ya que los Baztán, que provienen de Jimeno Ochoa, comparten un tronco común con los señores de Cameros (que descienden de Fortún Ochoa, hermano de Jimeno), los señores de Vizcaya (provenientes de un sobrino de Jimeno, Iñigo López) y los Almoravid, emparentados con los señores de Cameros.

Los Baztán no tuvieron problema alguno para establecerse entre la élite nobiliaria castellana y abrirse un hueco en la política al más alto nivel. Juan González de Baztán se quedó a vivir en tierras castellanas, sucediéndole su hijo, García, quien cambió su apellido a Bazán. Se desconoce la razón de este cambio que bien pudo deberse al simple hecho de facilitar su pronunciación o bien por desvincularse de los Baztán exiliados de Navarra. García casó con Aldonza García de Villamayor. Juntos fundaron la capilla de Santa María del convento de San Francisco de Astorga, que convirtieron en panteón familiar. Allí fue enterrado García tras morir en 1329. Desde el siglo XIX, el convento pertenece a los Redentoristas.

El linaje continuó a través de su primogénito, que tomó el nombre de su abuelo. Este segundo Juan González de Bazán fue un fiel aliado de Enrique II en las disputas que mantuvo con su hermanastro Pedro I por la corona castellana. Tras ser coronado por fin en 1366, Enrique recompensó el apoyo de su súbdito nombrándolo camarero real y otorgando a la familia Bazán las tierras del infantazgo de Valduerna, que comprendía, entre otras, las localidades de Valdescorriel, Ceinos o La Bañeza y cuyo núcleo central se encontraba en la localidad de Palacios. Allí se estableció la familia a partir de entonces y allí se pueden contemplar hoy los restos del castillo de Baztán. En 1980 el poeta Felipe Pérez Pollán rehabilitó el torreón que actualmente usa como vivienda. Juan casó con Aldonza Quixada. Su biznieto, Pedro de Bazán, siguió la línea sucesoria, convirtiéndose en el primer vizconde de Valduerna (1456) durante el reinado de Enrique IV.

ÁLVARO DE BAZÁN

De él desciende uno de los Bazán más notorios que ha dado la historia: Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz. Nacido en Granada en 1526, donde servía su padre, Álvaro se convirtió en uno de los almirantes más destacados de su época.

Franciso Piferrer en Nobiliario de los reinos y señoríos de España, hace esta semblanza de él: “Séanos sin embargo permitido dar una idea general de sus triunfos y victorias diciendo que conquistó muchas islas, ciudades, villas y fortalezas; que venció á muchos almirantes y generales; que derrotó muchas tropas inglesas, francesas, portuguesas, turcas y africanas; que apresó muchas galeras reales, galeotes, galeones, cárbasos, caramucelas y naos de alto bordo; que se apoderó de mas de 1500 piezas de artillería, y finalmente, que fué uno de los principales héroes de la batalla de Lepanto”. El escudo de Álvaro de Bazán muestra el jaquelado propio de los Baztán y la bordura de gules con ocho aspas de oro, en recuerdo de Gonzalo Ibáñez, ese antepasado suyo que estuvo en la batalla de Baeza de 1227.

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