Exposición
La mirada de Pablo Ochoa de Olza sobre la vida en las ciudades
Quince pinturas de distinto formato y varias láminas conforman la exposición ‘Figuración’ en la galería Artea2


Actualizado el 30/03/2021 a las 06:00
El arte urbano ha sido su medio de expresión desde que comenzó con sus primeros grafitis en los años 90. Mientras pintaba murales en las calles de Nueva York, Alemania y España, Pablo Ochoa de Olza también creaba otras pinturas que no enseñaba, que quedaban en el ámbito privado, hasta que hace dos años decidió dar un giro a su proceso creativo para centrarse en una pintura sobre lienzo, tabla u otros soportes, además de sustituir los espacios callejeros por las salas de exposiciones. Un cambio que le ha llevado a realizar obras de mayor formato, pero siempre guiado por la filosofía del arte urbano para representar la vida, con esa mirada personal a las ciudades como punto de encuentro de las personas y por esos trazos que evocan a los sprays y chorrotones de tinta de los grafitis y que generan una estética diferente en sus obras.
La exposición Figuración instalada en la galería Artea2 de Zizur Mayor es un reflejo de los principios, inquietudes y retos que guían a Pablo Ochoa de Olza en su proceso creativo. A lo largo de 15 lienzos de distintos formatos (el más alto mide 1,80 metros) y varias láminas, el artista multidisciplinar muestra paisajes urbanos en los que convierte a las ciudades en protagonistas, con unas calles que muestran las luces y sombras del ser humano. “Las ciudades son ese crisol donde se unen todos los problemas de nuestra sociedad y también las cosas buenas. Es una mezcla curiosa. Igual tienes un museo y enfrente del edificio se encuentra un señor que está pidiendo y viviendo en la calle, pero la gente pasa por ahí y ni le miramos ni nos fijamos en él. Todo esto está ahí, en las ciudades, y quizá no enfocamos nuestra mirada ni nuestro pensamiento”, explica Ochoa de Olza, cuyas obras de la exposición tratan, entre otros temas, sobre la soledad, la desigualdad, la contaminación, la violencia o la pobreza.
TAMAÑO Y PRECIOS
Pablo Ochoa de Olza es un viajero del mundo y así lo refleja en su pintura. Tras vivir un año en Barcelona, donde estudió Turismo, se marchó a Nueva York y posteriormente a Alemania, donde vivió cuatro años. “La juventud, la inmadurez o la locura me hicieron viajar por el mundo y estuve pintando. En Alemania aproveché para adquirir una formación que me permitiera aprender a usar las manos, más allá de lo que yo hacía que era dibujar sin parar. A partir de aquí, quizá tenía que haber aprovechado el tirón para hacer algo de arte, pero la realidad es que volví”. Desde su regreso a Pamplona, lleva veinte años dedicado a la robótica de pintura, profesión a la que tiene previsto renunciar en los próximos dos años para dedicarse por completo a la pintura.
La decisión de profesionalizar su actividad artística ha implicado un cambio en su pintura, tanto por los formatos en los que ahora trabaja como en los materiales que utiliza para dar forma y color al contenido de cada obra, mientras que las temáticas se mantienen acordes con lo vivido y experimentado en cada momento de sus 35 años de andadura pictórica. También por el estilo, con un sello personal que se caracteriza por la utilización de materiales propios del arte urbano en sus lienzos, así como en los fondos de la mayor parte de sus obras que están repletos de palabras escritas. “Esta decisión ha supuesto un cambio absoluto, sobre todo por el tamaño. Cuando pintas para ti, puedes hacer algo pequeñito con un montón de significados para uno mismo. Pero cuando lo haces profesionalmente, ese cuadro no tiene recorrido. Pintar la misma imagen en distintos tamaños es una manera de comprobar que cobran otra dimensión según el tamaño”.
Las obras de mayor formato que presenta en la exposición reflejan estampas urbanas de Pamplona, Madrid, Barcelona, Nueva York y el municipio mexicano de Ecatepec, mientras que la obra de mayor dimensión (1,80 metros) hace referencia a la calle 42 de Nueva York y el conflicto social que allí se vivía en los años 90. Dicha pieza es una lámina de papel pegada en dibond (material de láminas de aluminio) que representa a una prostituta y que forma parte de la serie Papaya rosa que se puede ver completa en la muestra. “Yo vivía allí, en esa calle de Nueva York en la que pasaba de todo, por algo la llaman la cocina del infierno. Es una zona muy fea, había prostitución, tráfico de sustancias y el mal ambiente era palpable. Y esta obra tan grande la realicé para el 8 M, con la intención de que representara, en parte, los problemas de abusos hacia la mujer. De acuerdo con la galería, si la obra se vende, todo el dinero irá destinado a algún proyecto de reinserción de mujeres prostitutas ”.
TEMAS SOCIALES
El título de dicha serie no es una cuestión de azar, sino un reflejo de sus experiencias, inquietudes, preocupaciones o reflexiones que lleva a la pintura a través de unas escenas que transitan entre la realidad y lo imaginado. “Papaya es el local donde íbamos a comer y rosa porque es un color agradable, muy apacible y tranquilizador, un color llevadero. Pero detrás de ese rosa hay un montón de significados y mensajes. Y aquí es donde el espectador tiene que decidir. Puede quedarse en una simple mirada al cuadro como objeto estético, puede entrar y ver su contenido, puedes leer, indagar, preguntarte cosas. Hacer lo que te de la gana ante un cuadro es la opción de cada persona, igual que ocurre en la vida real”.
Inmerso en un proceso de exploración de nuevos soportes, como la chapa de metal o el dibond, el artista se mantiene fiel a las tintas, pinturas, marcadores, rotuladores o sprays que se utilizan en el arte urbano. “No utilizo materiales típicos de Bellas Artes y ello se nota en el resultado final. Por ejemplo, una pintura muy líquida pasa por un aplicador que, al tocar la esponja de la punta, si lo haces en vertical, chorrea hacia abajo. Ese efecto del chorreado, de caer goterones está presente en mis obras”. Otra de las peculiaridades son los textos que cubren los fondos de sus obras y que, en ocasiones, pasan desapercibidos. “Cuando te acercas al cuadro, te das cuenta que hay palabras escritas. Igual que un chaval podía garabatear en un banco o en una farola, con los mismos materiales he garabateado esas palabras que tienen que ver con el contenido del cuadro”.
Ajeno a corrientes, modas y tendencias artísticas, su pintura tiene una importante carga social, aunque Pablo Ochoa de Olza no quiere que se le etiquete por sus temáticas. “Carga social tiene que tener, pero no quiero que esos pensamientos se vean a priori. El contenido está ahí y cada uno llegará hasta donde quiera llegar. Hablo de experiencias mías, de situaciones, lugares que he visitado, que conozco bien o que he vivido. Por eso, el resultado de mi obra no puede ser similar al de otros artistas y procuro no seguir corrientes”.
Ochoa de Olza considera que su pintura debe ir más allá de un objeto decorativo. “ No quiero ser filosófico ni conceptual, pero si no estás transmitiendo algo con tu pintura, estás vendiendo algo bello, pero sin contenido. Esa no es mi idea. Muestro mis inquietudes, preocupaciones o reflexiones, de lo contrario estaría haciéndome un flaco favor, estaría siendo muy poco honesto. El arte no se pueden quedar al margen de lo que ocurre en la sociedad, es nuestra lucha permanente. Cuesta mucho expresar de una forma sensata y coherente con uno mismo lo que tienes, lo que ves, lo que te duele o te preocupa. Pero hay que hacerlo”.
+ ‘Figuración’. Pablo Ochoa de Olza Galería Artea2 (c/Idoia, 9). Zizur Mayor. Hasta el 17 de abril. Horario: de martes a sábado, 10 a 13.30 horas. Lunes a viernes, 17 a 20 horas.
Pablo Ochoa de Olza Seguín nace en Pamplona en 1968 y es el mayor de cuatro hermanos: Iñaki (fallecido), Guillermo y Daniel. Comenzó a pintar muy joven y realizó los estudios de Turismo en Barcelona. De formación autodidacta, en 1990 obtuvo el Premio Nacional de Grafiti BMG Ariola y ha vivido en Barcelona, Madrid, Nueva York, Alemania o Sudamérica. A su regreso a Pamplona se formó en robótica industrial y tiene una empresa de robótica de pintura desde hace 20 años.