Exposición
Taxio Ardanaz, el arte que resiste
El edificio de El Sario de la UPNA acoge la exposición ‘Gora’ con obra reciente y antigua del artista pamplonés


Actualizado el 23/03/2021 a las 06:00
Lleva años Taxio Ardanaz Ruiz (Pamplona, 1978) trabajando en torno a las maneras que el arte ha ido dando desde el siglo XX a la necesidad de resistir en momentos de adversidad o de conflicto, entendiendo conflicto en su sentido más amplio, desde un problema personal hasta lo que conlleva ser artista o la propia guerra. A finales de 2018 estuvo haciendo una residencia artística en Suleimaniya, en el Kurdistán iraquí, de la mano de la asociación Moving Artists. Fue sin saber muy bien qué iba a encontrar en esta zona tan golpeada por la guerra y la represión. Alli buscó la representación de esa historia dolorosa a través de monumentos y memoriales en los que se solapaban las diferentes etapas de conflicto, y escuchó que la resistencia es vida, que cuando dejas de resistir es cuando mueres. Esto, en su opinión, vale para todo, incluido el arte. “Al final sólo se trata de seguir pintando, de seguir buscando, a pesar de todo”, apunta.
Es una filosofía que cobra más sentido ahora si cabe. “En el contexto en el que estamos de pandemia todo se ha vuelto un poquito más complejo y de repente esa idea ha tomado una forma muy concreta: ahora mismo nos vemos en una necesidad de resistir porque parece que la cultura o la práctica artística, la investigación y la experimentación en este ámbito, ha pasado a segundo plano y nos hemos visto obligados a reivindicar y recordar la necesidad del arte y la cultura de muchas maneras, desde la práctica personal en el estudio hasta la necesidad de decir alto que la cultura es necesaria en una sociedad”, explica.
De ahí el título de la exposición que acaba de inaugurar en el edificio El Sario de la Universidad Pública de Navarra, Gora, con el que Ardanaz intenta insuflar ánimos, empezando por sí mismo. Contiene cuadros muy distintos en la muestra, algunos paisajes, otros figurativos, más abstractos... distintos caminos que ha emprendido en su investigación.
En realidad es la segunda parte de Gora, la primera se mostró en el campus de Tudela de la universidad de enero a marzo. A Ardanaz le gusta amoldarse al espacio expositivo. En Tudela disponía de un lugar en un pasillo más estrecho y decidió mostrar dibujos más pequeños, en formato A3, que es el que suele utilizar en general. El Sario le pedía otra cosa, mayores formatos, en los que combina obra relativamente reciente junto con otra más antigua. “El punto de partida es esa búsqueda de la presentación del conflicto, puede ser a través de monumentos, de postales de las guerras mundiales, diferentes momentos en los que se ha tenido que representar un ideal o una necesidad de supervivencia”, señala. La variedad se percibe pronto. “Hay desde una necesidad de abstracción que parte de algunos elementos simbólicos que he recogido de material de archivo en mi investigación, a caminos más figurativos, como un paisaje en blanco y negro que parte de una postal bélica de la Primera Guerra Mundial”, explica Ardanaz, afincado en Bilbao desde que se marchó allí a estudiar Bellas Artes.
Lo último que ha hecho es un memorial en Murillo el Cuende, pueblo en el que nació su abuelo y donde fusilaron a nueve personas, incluido el alcalde, en el 36. “Ha sido un proceso muy interesante de reencuentro con una tierra con la que apenas había tenido contacto y un reto a nivel artístico, tanto personal como creativo porque requería de un trabajo que tenía que implicar a diferentes personas y a un colectivo que necesitaba de ese recuerdo que no existía”, explica Ardanaz. Actualmente prepara un proyecto en torno a la memoria, a partir de El coloso de Pedralva, que le llevará el mes que viene a Guimarães, Portugal.