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OPINIÓN

Conversaciones con Elisabeth Bishop, George Monteiro

Avatar del undefinedIgnacio Lloret22/09/2019
Y si la semana pasada, en mi última entrada, escribía sobre una forma singular de autobiografía, sobre una variante de la misma, ahora me interesa ramificar el asunto. Tratar una modalidad parecida. Me refiero a un tipo peculiar de biografía. A la aproximación colectiva, a través de un libro, a un personaje público, a un autor célebre ya fallecido.
Es una manera diferente de conocerle. Es un modo alternativo de abordar su vida y su obra. No hay más remedio que ampliar el espectro. Hay cierto agotamiento en la fórmula convencional. En esos tomos de cientos de páginas donde el biógrafo traza un recorrido lleno de fechas, de lugares, de nombres y de hitos. A mí ya no me convence algo así. No me entretiene ni me satisface en el ámbito intelectual.
Aquí, en Conversations with Elisabeth Bishop, ni siquiera hay un biógrafo en el sentido clásico. George Monteiro hace más bien las veces de editor. De recopilador de textos ajenos. Recoge una serie de artículos, crónicas, reseñas y entrevistas que giran alrededor de ella, cuyo denominador común es la poeta estadounidense. Son escritos publicados a lo largo de varias décadas, entre 1950 y 1986, en periódicos y revistas de distintos países.
Ya hay una primera intención en el orden. En el hecho de que se mantenga el criterio cronológico a la hora de editar este trabajo. Sí, porque al leerlo también de esa forma, del principio al final, uno tiene la sensación de haber acompañado a la escritora durante parte de su vida. La "conoce" en 1950 en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, donde ocupaba entonces la Chair of Poetry, la "encuentra" de nuevo en Brasil, donde vivió más de quince años, y vuelve a "verla" en varias ocasiones en su país natal, donde enseñó escritura creativa en la Universidad.
Claro, se trata de encuentros virtuales. De momentos con Elisabeth Bishop que se hacen posibles gracias a esos reportes sobre ella. Esas citas en la distancia tienen lugar cada vez que consultamos las páginas que la prensa dedicó en su día a la autora de North & South con motivo de premios, nombramientos, cursos o visitas. Y la circunstancia de que haya saltos en el tiempo, periodos sin cubrir, y de que también se incluyan textos publicados después de su muerte, añade un matiz al conjunto, supone otro elemento eficaz en la creación de esa impresión panorámica que se lleva el lector.
También es acertada la mezcla. Me refiero a los distintos registros empleados en la recopilación. En definitiva, a las diferentes formas de recoger las palabras o las ideas de Bishop. Unas veces, el medio de comunicación recurrió al diálogo con ella y lo reprodujo de ese modo. Otras, hubo una conversación previa a partir de la cual se redactó una transcripción entrecomillada en la que se eliminaron las preguntas o los comentarios del periodista. En otras ocasiones, no se trata de declaraciones directas de la autora, sino de un reportaje sobre ella o del recuerdo escrito de algunas personas que la conocieron.
Sí, todas esas variantes enriquecen el libro. Y el hecho de que en ellas haya cierta repetición de anécdotas y de reflexiones, de evocaciones y de conclusiones sobre el universo de la poesía es una prueba de la honestidad del editor y de la veracidad de su obra. Aunque el personaje Bishop sea tratado desde distintos ángulos, entrevistado en momentos diferentes, esos acercamientos se topan una y otra vez con las mismas imágenes y obsesiones, con las mismas referencias. En definitiva, con la misma mujer real.
Ah, y no podía faltar un dato oculto. Como en esas nouvelles de Onetti que analiza Piglia en Teoría de la prosa, aquí, en las Conversaciones, también hay un espacio vacío. Un punto ciego. Tanto la autora norteamericana como sus interlocutores mencionan su larga estancia en Brasil, su regreso repentino a Estados Unidos, pero omiten la verdadera causa. Algunos pasajes de los diálogos y las reseñas giran alrededor de algo importante sin llegar a nombrarlo. Y está bien que sea así. Que quede entre líneas. Más allá de los versos, las estrofas y los poemas. En un margen delicado. En ese lugar perdido entre la literatura y la vida.
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