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Conciertos

Bob Dylan: una leyenda en el Navarra Arena

Bob Dylan llega esta noche a Pamplona con su ‘Never Ending Tour’

Las imágenes más llamativas de la semana

Bob Dylan, en su actuación en Pamplona en 2008 en el Anaitasuna.

Cordovilla
Actualizada 25/04/2019 a las 07:37
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No habrá peloteos al público, no alabará lo bella que es Pamplona, ni dirá que ama a los navarros, o ese tipo de frases recurrentes sobre el escenario. Probablemente no diga nada. El repertorio no sorprenderá, con toda seguridad tocará las mismas canciones que en los últimos conciertos, y en el mismo orden. El espectáculo visual será más bien austero, sin espectaculares juegos de luces ni pirotecnias. Pero será Bob Dylan, un mito vivo, quien esta noche se suba al escenario en el Navarra Arena. Bob Dylan Live, in person, como anuncia el cartel. Y los admiradores que se animen a asistir y abonar las entradas que cuestan entre 60,5 y 132 euros lo seguirán contando dentro de muchos años -“Yo vi a Dylan en el Arena”- como quien presenció en primera línea alguno de los hitos del siglo XX.


El ejercicio de situar la importancia de esta cita se puede hacer desde el otro lado, el de Dylan, o Robert Allen Zimmerman, antes de adaptar su nombre artístico en honor al poeta Dylan Thomas. Métanse en la piel de este hombre de 77 años, 78 dentro de un mes, con 2.295 conciertos a su espaldas desde 1957-actualmente ofrece alrededor de cien al año-, con 36 álbumes de estudio, 10 en directo y 14 recopilatorios y unos cien millones de discos vendidos. Imagínense siendo autores de algunos himnos mundiales como Blowing in the Wind o Like a Rolling Stone (mejor canción de todos los tiempos según la revista Rolling Stone), como un artista que cambió la historia de la música y lo sabe, y que influyó decisivamente en músicos posteriores. Conviértanse por un momento en un poeta y músico que ha ganado todos los premios imaginables, el Nobel de Literatura desde luego, pero también el Pulitzer, el Oscar, el Príncipe de Asturias o más de diez Grammys. Y ahora: ¿por qué si no acude a Estocolmo a recibir su Nobel, probablemente el mayor halago que se puede dar al ego en vida, sí toca esta noche en una pequeña ciudad que más allá de sus fiestas es irrelevante en la escena mundial?


Dylan llega con la Never Endig Tour, la gira que nunca se acaba, que arrancó en 1988 y que recala esta noche a las 21 horas en el Navarra Arena. Pamplona será, además, la primera parada de su gira española,que continuará después por Bilbao, Gijón, Santiago, Sevilla, Fuengirola, Murcia y Valencia. En Sevilla, Santiago y Gijón se ha colgado el cartel de “no hay entradas” y se han tenido que aumentar los aforos.


La referencia más próxima es el concierto que ofreció en el pabellón Anaitasuna hace once años. Cinco mil personas acudieron entonces al concierto que duró dos horas. Por aquel entonces Dylan, que no salió durante su estancia en Pamplona del autobús que tenía acondicionado como vivienda, solía decidir sobre la marcha, a lo largo del propio concierto, el repertorio que tocaría cada noche con su banda.


Ahora, no. El bardo de Minnesota toca prácticamente las mismas canciones y en el mismo orden. Así lo ha hecho en los últimos meses, con levísimas alteraciones como cuando cambió el orden de las dos canciones que suele ofrecer como bises, Blowin’ in the Wind, por un lado, y It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry, por otro.


Sin fotos


En los últimos conciertos, en Augsburg, Innsbruck, Viena, París, Praga... el orden está calcado. Curiosamente arranca con Things Have Changed (Las cosas han cambiado) que tocó por primera vez en el año 2000, y sigue con It Ain’t Me, Babe (1964), Highway 61 Revisited (1965), Simple Twist of Fate (1975) y Cry a While (2001). Le seguirán When I Paint My Masterpiece (1971), Honest With Me (2001), Tryin’ to Get to Heaven (1997), Scarlet Town (2012), Make You Feel My Love (1997) y Pay in Blood (2012). Con Like a Rolling Stone (1965) el concierto irá encarando su recta final, seguido de Early Roman Kings (2012), Don’t Think Twice, It’s All Right (1963), Love Sick (1997), Thunder on the Mountain (2006), Soon After Midnight (2012) y Gotta Serve Somebody (1979). Como bises, Blowin’ in the Wind (1963) y It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry (1965).

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La banda está integrada por los guitarristas Stu Kimball y Charlie Sexton , el bajista Tony Garnier, el multiinstrumentista Donnie Herron y el batería George Receli, que son los mismos que tocaron en Pamplona en 2008 excepto Sexton, cuyo lugar lo ocupó Denny Freeman. Dylan tocará el piano y la armónica.


Con todo, la segunda noche navarra de Dylan quedará hoy para casi diez mil personas como un recuerdo, en la memoria, ya que está prohibido sacar fotos, hasta para la prensa. El pasado día 16 en Viena, después de trastabillarse y casi caerse en el concierto, Dylan habló por primera vez en años al público, pero para abroncarlo porque alguien sacaba fotos: “¿Tocamos o posamos?”.

 

Los discos de un poeta de voz imposible


SANTI ECHEVERRÍA


Este mito en vida que nació como Robert Allen Zimmerman se ha ocultado tras seudónimos como Lestón Gunn, Jack Frost, Lucky Wilbury, Blind Boy Grunt, por citar… Y finalmente su nombre artístico llegó de su objetivo de ser músico y el propio reconocimiento de que para darse a conocer su nombre no servía. Por eso su primera idea fue llamarse Dillon, como un cowboy de la televisión. Pero estando en la universidad de Minnesota, vio un libro de un poeta galés que no había leído y que se llamaba Dylan Thomas. Fue entonces cuando Bob Dillon pasaría a ser Bob Dylan.


Este compositor, cantante y poeta estadounidense está considerado como una de las figuras más influyentes en la música popular del siglo XX. Dylan vive por y para la carretera, desde que comenzara con poco mas de dieciocho años y ha publicado hasta la fecha 46 discos oficiales. Los piratas que circulan por el mundo y por la red son incontables. Dylan ha tenido muchas etapas artísticas y en lo que es este siglo XXI mantiene una buena estabilidad.


Aunque ciertamente este poeta de voz imposible que ha marcado impronta y ha influido en músicos de tantas generaciones y estilos siempre ha vuelto a los orígenes, a re inspirarse en lo que podríamos denominar como memoria musical norteamericana con una clara tendencia afro americana. Dylan antes fue del blues, del folk, del country, del gospel, del tex-mex, y hasta del swing que del rock, al que también ha dado frutos propios con el valor de sus textos. Y en los últimos tiempos ha confesado que lo que mas le interesa es el Great American Songbook (el gran cancionero norteamericano) o los american standards que tiene sus cimientos en el jazz y el rhythm and blues clásico.


De cualquier manera ahí están los trabajos seminales, buena parte de los cuales son de su primera etapa que comenzó con un enfoque de canción protesta cercana al folk y temas como Blowin’ in the Wind y A Hard Rain’s a-Gonna Fall. Dylan siempre ha sido un personaje inconformista, con o contra el mundo y contra sí mismo. En diferentes etapas sus canciones han sido protagonizadas por bromistas, viajeros impenitentes, predicadores, vagabundos y hasta profetas y que según algunos autores no eran también sino máscaras de sí mismo.
Posiblemente el punto mas importante de inflexión en su carrera fue la publicación de Highway 61 Revisited (1965) en el que logró que confluyeran el rock con composiciones de inspiración muy literaria influidas por el surrealismo y por imágenes que eran puras metáforas y viceversa. Su primer single fue Like a Rolling Stone, para muchos una de las cinco mejores canciones de la historia.


Después de acercó al blues con álbumes como Blonde on Blonde (1966) y también al country rock con Nashville Skyline (1969) y Self Portrait (1970). El éxito comercial le llegó con discos como Planet Waves (1974) y Blood on the Tracks (1975). Después comenzó otra nueva etapa con la abrió una nueva etapa musical con la publicación del álbum Slow Train Coming (1979), cargado de reflexiones religiosas. De todos es sabido que siendo de origen judio se hizo cristiano y después también dejó esta religión. En uno de sus innumerables conciertos espetó al público “Jesús me dio unos golpes en el hombro; me dijo: “Bob ¿por que te resistes a mi?”. Yo dije: “No me estoy resistiendo”. Entonces me dijo; “¿Vas a seguirme?”. Yo dije; “Bueno, no lo había pensado”…

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