Manos de esperanza para niños filipinos, en la 'X Semana Solidaria' Juan Bonal

Niños y adolescentes con Síndrome de Down, parálisis cerebral, hidrocefalia... a los que no pueden atender sus familias. Hasta 625 menores viven en el centro ‘Elsie Gaches’ de Manila (Filipinas). La Fundación Juan Bonal recauda ahora fondos para ellos

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Sonsoles Echavarren

Actualizado el 20/10/2018 a las 06:00

Roger Buenaventura, Eddie Boy, Lai-Lai, Shiena May, Karen Vera, Jericho Manuel... y así hasta 625 nombres y apellidos. Son los niños y adolescentes que completan una lista muy especial: la de los menores que han vuelto a la vida en Manila (Filipinas), aunque su futuro pintaba en color incierto. Algunos nacieron con Síndrome de Down; otros, con hidrocefalia (líquido en el cerebro) o sufrieron una parálisis cerebral como consecuencia del parto. Y sus familias no podían (o no querían) mantenerlos. “La discapacidad en los países del Tercer Mundo es muy complicada. Los padres no pueden soportar los gastos que suponen esos hijos y, a veces, los abandonan”. Así lo explica el responsable de la Fundación Juan Bonal en Navarra (Hermanas de la Caridad de Santa Ana), Fernando Hernández Genís. Con el objetivo de recaudar fondos para el centro en el que viven estos menores discapacitados en Manila (Elsie Gaches), han impulsado la ‘X Semana Solidaria’, que comenzó el jueves por la tarde y terminará el próximo sábado, 27 de octubre, en Pamplona. Todo el dinero obtenido se destinará al mantenimiento del centro (comida, personal...) y, en especial, a cambiar los tejados de cemento (que contienen amianto, un mineral muy tóxico y que puede provocar cáncer de pulmón) por otros de planchas metálicas.

Elsie Gaches es un centro para discapacitados desde los 3 años y hasta adultos, que se extiende en un terreno donado por un matrimonio estadounidense al Gobierno de Filipinas. Con el nombre de la esposa, la enfermera Elsie Gaches, en 1994 el centro pasó a ser gestionado por las Hermanas de la Caridad de Santa Ana. “Cuando llegamos, los niños estaban muy mal atendidos. En barracones y atados con cadenas”, relata la hermana Milagros Zulaica Acha, nacida en Zarautz (Guipúzcoa) hace 81 años y que vivió en Filipinas durante seis. Y entonces, continúa la historia, ellas crearon un “pequeño pueblo”: con catorce “casitas” unidas por caminos y en espacios verdes y en las que los niños están distribuidos según su situación, su sexo, su edad... “Ahora están muy bien cuidados, alimentados y se les ofrecen tratamientos de fisioterapia o de otros tipos”, añade esta religiosa, que, tras pasar por Filipinas y Australia, ahora vive en la comunidad de Pamplona.

1.000 € AL DÍA EN COMIDA

Siete monjas, dirigidas por la india Savita Parmar, son las que impulsan el centro, en el que trabajan 180 personas (limpieza, fisioterapia...) Un lugar, incide Fernando Hernández, en el que se precisan 1.000 euros al día ‘solo’ para comida. “A diario, se cocinan diez sacos de arroz, 150 kilos de carne, 200 kilos de pan y otros 200 de verduras”. Muchos de los internos viven ahí “para siempre” y otros, los más afortunados, regresan en un momento con sus familias. “Si las terapias funcionan y se recuperan, pueden volver a vivir con sus padres”.

Los residentes asisten a una escuela, dentro de ese “pueblo” y cuentan con un pequeño hospital o centro de salud. Además, sigue explicando Milagros Zulaica, hacen muchas actividades y tienen un equipo de baloncesto, de fútbol, un taller de manualidades o un centro agrícola... Y un piano que les regaló el cantante y compositor navarro Serafín Zubiri, cuando visitó el centro.

De los 625 internos, unos 300 están apadrinados por la Fundación Juan Bonal, dentro del programa ‘Padrinos por la discapacidad’, que cuentan con 15.000 menores apadrinados en varios países del Tercer Mundo (Venezuela, India, Colombia, Bolivia...).

Para impulsar este proyecto, dos navarros viajaron hasta Elsie Gaches en 2009. El fotógrafo Enrique Pimoulier y el artista Carlos Ciriza se desplazaron hasta allí y, fruto de ese viaje, surgió la exposición El Dios de los inocentes, con veinte fotografías y siete cuadros. La muestra se expone desde el pasado jueves y hasta el sábado 27 en la antigua estación de autobuses de Pamplona (Geltoki, en la zona de las taquillas). Las personas que pasen por allí, podrán ver los rostros de Roger Buenaventura, Eddi Boy o Karen Vera. Y también, las manos que les dan la vida y les ofrecen esperanza. En ese lugar de Manila.

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