cultura
Fallece a los 93 años Juan Huarte, mecenas de la cultura navarra
Patrocinó a Jorge Oteiza y otros artistas y propició los Encuentros del 72


Publicado el 10/09/2018 a las 20:00
Juan Huarte Beaumont, una figura clave de la cultura navarra, mecenas de artistas como Jorge Oteiza e impulsor de iniciativas como los Encuentros de Pamplona de 1974, falleció ayer en Madrid a los 93 años de edad. Hoy será enterrado en el panteón familiar en el Señorío de Sarriá.
En realidad, Juan Huarte trascendió los límites de Navarra. A lo largo de toda una vida de interés por el arte y la cultura, respaldó a creadores como el grupo Gaur , los pintores José Antonio Sistiaga y Pablo Palazuelo o el arquitecto pamplonés Francisco Javier Sáinz de Oiza. También impulsó la iniciativa X Films, para producir películas de autor.
Juan Huarte fue el segundo hijo de Félix Huarte, empresario y figura clave en la expansión industrial de Navarra, y de Adriana Beaumont. La suya siempre fue una familia ligada a la economía y el arte. Así como dos de sus hermanos, Jesús y Felipe, destacaron sobre todo en el ámbito económico, Juan y su hermana pequeña lo hicieron en el mundo del arte. María Josefa fue de hecho una importante mecenas y legó su gran colección de arte al Museo Universidad de Navarra.
En una entrevista en Diario de Navarra en 1998, Juan Huarte aseguraba que la afición por la cultura le vino de su gusto por los libros de filosofía, que tuvo desde sus años de bachiller. “De la mano de los filósofos griegos aprendí yo que la belleza no es sólo un sentimiento sino un camino de perfección espiritual y personal”, decía. Sus primeros pasos profesionales, sin embargo, los dio al lado de su padre, como secretario en la empresa de construcción de su familia, a la vez que comenzaba a estudiar ciencias económicas. De hecho, siguió ligado al mundo empresarial y tuvo entre otros cargos el consejero delegado de Imenasa.
En todo caso, ya de joven comenzó a interesarse por el arte y a comprar piezas de artistas cuyos nombres todavía no eran muy conocidos. Fue así como conoció a Jorge Oteiza. Contaba que cuando paseaba un día por Madrid con su mujer, Charo Giménez Altolaguirre, vieron en el escaparate de un anticuario una figura abstracta maravillosa que les cautivó. “Entramos, lo compramos y nos dijeron que era de un tal Oteiza”.
Al cabo de un tiempo, el escultor vasco llamó a la puerta de la casa de Huarte para conocer al comprador de su obra. “Aquel fue mucho más que el encuentro con una personalidad genial: fue mi encuentro con todo un mundo enriquecedor, deslumbrante y fantástico que él me puso como un cesto de cerezas”. Huarte no solo compró esculturas a Oteiza. También le ayudó, proporcionándole un espacio y ayudantes, para que preparara las obras que llevó a la Bienal de Sao Paulo de 1957, donde el artista de Orio logró el premio extraordinario de escultura.
La amistad de Oteiza le acercó además a otras figuras clave de la cultura, como el arquitecto navarro Francisco Javier Sáenz de Oiza o Rafael Moneo, que entonces era su ayudante. En torno a Huarte se formó todo un grupo de vanguardia. En la que llamaban sala H de encuentros culturales, recordaba Huarte que “hubo discusiones apasionadas y emocionantes entre Oteiza, Ferreira (Carlos, escultor), Palazuelo, Marta Cárdenas (pintora), Luis de Pablo (compositor), Santiago Amón (escritor) o Juan Daniel Fullaondo, el arquitecto que dirigió la revista que sacamos, Nueva Forma, donde se publicó lo más más vanguardista que producía la cultura española del momento”.
LOS ENCUENTROS DEL 72
Con todos estos artistas colaboró Juan Huarte, aunque cabe destacar el apoyo que dio a Luis de Pablos para crear el grupo Alea, “que revolucionó el mundo de la música de su tiempo”. Con el respaldo de la familia Huarte, fue precisamente el que se encargó de organizar en 1972 los Encuentros de Pamplona, aquel conjunto de actividades artísticas y vanguardistas que revolucionaron por unos días la ciudad, con la participación de casi 350 artistas plásticos, cineastas, músicos e intelectuales.
Aunque residió gran parte de su vida en Madrid, donde tuvo a sus cuatro hijos, Juan Huarte siempre estuvo ligado a Navarra. De hecho, fue durante trece años, el presidente de la Fundación Jorge Oteiza, y promovió la idea de construir el museo que hoy guarda las obras de su amigo escultor.