El jefe de la base Juan Carlos I explica en Pamplona la vida en la Antártida: "La visitan más turistas que científicos"

Joan Riba, que participó en una charla en el Planetario, lleva 16 campañas en el polo: "Más allá de pingüinos o hielos, la Antártida te pone al alcance personas que no conocerías en tu día a día"

Joan Riba, junto a la maqueta de la base que dirige en la Antártida y que se muestra en el Planetario de Pamplona
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Joan Riba, junto a la maqueta de la base que dirige en la Antártida y que se muestra en el Planetario de Pamplona
Joan Riba, junto a la maqueta de la base que dirige en la Antártida y que se muestra en el Planetario de Pamplona

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Jesús Rubio

Publicado el 02/06/2024 a las 05:00

Joan Riba García lleva 16 de sus 54 años viviendo entre tres y cuatro meses en la Antártida. Es el responsable de la base Juan Carlos I, una de las dos que tiene España en este punto extremo del planeta. Es el técnico encargado de organizar una instalación por la que pasan decenas de científicos todas las temporadas. Recientemente viajó a Pamplona, para contar su experiencia en el Planetario.

¿Por qué es importante que España tenga bases en la Antártida?

La única justificación de tener una base en la Antártida es hacer ciencia. Hay una ciencia más aplicada, cuyo resultado que se ve rápidamente en la sociedad y hay otra que no, que da conocimiento. En la Antártida somos un poco mixtos. Se estudia el permafrost, se estudia el campo magnético, se estudian un montón de cosas.

¿Cómo se hace para convivir entre tanta gente tan diversa?

La confianza es clave. Pero como jefe de la base yo salgo ya con el partido medio ganado, porque todo el mundo está en la Antártida porque quiere estar ahí. Con gente con esa ilusión, que vive la experiencia de su vida , todo es muy fácil. Yo sólo tengo la presión de no estropearlo. Los complicados podemos ser los técnicos, que estamos toda la campaña. Los científicos vienen menos tiempo con cosas muy concretas que hacer. Si acaso, puede haber roces entre proyectos que usan el mismo laboratorio o los mismos equipos. Entonces, aquí entro yo a gestionar . Y después hay momentos de descompresión, un vermut, una barbacoa o una mini excursión...

¿Cómo se consigue tener vermú o carne de barbacoa en la Antártida?

Generalmente traemos de casa todos los productos congelados y los secos. Lo fresco lo compramos en Ushuaia, en Argentina, o en Punta Arenas, en Chile. Nos llega un barco cada mes, cada cinco semanas, con verduras, frutas, yogures... En la época del covid sí llegamos a estar al límite, incluso de congelado. Tuvimos que hacer una compra de congelado, de pollo, de pescado.... pero cuando el barco con todo el pedido estaba apenas a un día de la base, les saltaron unos casos de positivo y se dio la vuelta para Ushuaia con ellos.

¿Qué hicieron?

Tenemos una base búlgara cerca. Les pedimos, pero como cerraban en una semana, apenas les quedaba nada. Entonces, empezamos a mandar mensajes. Y al final nos llegó comida con algún crucero turístico. Nos dieron algo de comida. Nos tocó racionar.

¿Hay por cierto mucho turismo de crucero en la Antártida?

Sí, sí, vienen turistas. De hecho hay muchos más turistas que científicos o técnicos. Lo que pasa es que su estancia es mucho más corta.

¿Son visitas controladas?

Sí. España tiene dos bases. Una en Isla Decepción, gestionada por el Ejército de Tierra y otra en Livingstone, la Juan Carlos I, del CSIC . Decepción es un cráter de mucho interés turístico y están constantemente entrando cruceros . En cambio, Juan Carlos I solo tiene un punto de interés que ni vemos nosotros. Nosotros no percibimos la presión, pero sí hay proyectos científicos que estudian el impacto del turismo en la Antártida.

¿Qué es lo que visitan?

Las pingüineras, por ejemplo. En Decepción, una antigua base ballenera. También se visitan las fumarolas o aguas termales. Y después, los paisajes impresionantes. Pasar por una zona estrecha con glaciares, con hielos... todo esto es impresionante.

¿Qué es lo que tiene la Antártida?

Algo tiene. Después de tantas campañas, tú acabas viendo a gente a la que le pica el veneno de la Antártida y otra a la que no. La primera campaña a todo el mundo le gusta. La clave es la segunda, cuando ya no tienes esa novedad. Entonces, o te ha picado el veneno.... No sé qué es lo que tiene: las condiciones extremas, el aislamiento, y que se forma una nueva familia. Están muy bien los hielos, los pingüinos, las ballenas, pero la Antártida te pone al alcance gente que en tu día a día no conocerías. Yo me siento en una mesa con guías de montaña, con marinos que han hecho travesías con sus veleros.... y con un montón de científicos que estudian cosas curiosas y que han tenido vivencias y campañas por todo el mundo.

¿Cómo llegó usted a la Antártida?

De forma curiosa. Yo estudié Ciencias del Mar en Cádiz y tenía un profesor de una asignatura, teledetección, que era militar y había sido comandante de un barco militar en la Antártida. Nos empezaba a contar temas de teledetección, pero enseguida pasaba a hablar de la Antártida. Cuando me fui a la mili, pedí embarcarme en el Hespérides para ir a la Antártida. Pero me dijeron que para ir a la Antártida iba a tener que hacer la mili en Cartagena y que un día, cuando preguntaran quién quería ir a la Antártida, iban a levantar la mano 500. De eso, irían los 20 que conocían a alguien. Yo no conocía a nadie. Así que me hice objetor y encontré trabajo en el Instituto de Ciencias del Mar como técnico. Estaba en la Unidad de Tecnología Marina, con científicos que iban a hacer ciencia en la Antártida. Empecé a relacionarme con ese mundillo y un día me llamaron porque buscaban un perfil como el mío para ser responsable de medio ambiente de la base antártica.

Y le picó el veneno.

Me dijeron, muy sabiamente, que no dejara del todo lo que tenía en España por si no me picara el veneno. Y así lo hice. Hasta que vi que me quedaba con esta vida.

Es decir, ¿tras la campaña 16, vendrá la 17?

Sí. Pero desde el primer día supe que habrá un día que yo sentiré que se acabó. Todavía no ha llegado, pero algún año será.

¿Le queda algún rincón de esa zona de Antártida por conocer?

Sí, hay zonas que todavía quedan. Además, en las campañas es muy importante minimizar los riesgos y no lo haría si yo fuera a determinados sitios.

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