Libros
Mikel Lorda plasma cuatro décadas de trabajo en una guía que actualiza el inventario de flores en Navarra
Mikel Lorda López, botánico pamplonés, recoge en el libro ‘Lirios, narcisos e iris en el País Vasco y Navarra’ el análisis de 121 especies de plantas que él mismo ha fotografiado y estudiado durante cuatro décadas de escapadas a la naturaleza


Publicado el 29/12/2021 a las 06:00
Todos los domingos, el botánico pamplonés Mikel Lorda López fijaba un espacio natural y se escapaba junto a su mujer Pilar Alfaro, su cámara fotográfica y de vez en cuando su hijo Iñaki para buscar las especies de plantas de los diferentes sitios y posteriormente estudiarlas. Hace 35 años, este profesor ya jubilado del C.I. Agroforestal de Pamplona centró su búsqueda de plantas en las familias de Liliaceae, Amaryllidaceae, Iridaceae y Smilacaceae. “Vas saliendo al campo, recopilas información y tratas de sacar contenido que puede resultar útil para los demás”, explicaba en su herbario de la Milagrosa.
Para Lorda “el conocimiento no tiene que quedarse solo en uno mismo”. Ese es el motivo por el que edita y pone a la venta 'Lirios, narcisos e iris en el País Vasco y Navarra'. A pesar de que el libro incluye los resultados de cuatro décadas de búsqueda fue en 2010 cuando realmente se animó a lanzarse a la aventura y elaborar un libro de 898 páginas en solitario. Anteriormente ya había editado otros ejemplares como el Catálogo florístico de Navarra y colaboraba en artículos. “Ha sido un proceso de elaboración muy largo por el tiempo con el que he contado”, explicaba.
Hasta hace tres años, la edición del libro la tuvo que compaginar con su trabajo de profesor en el C.I. Agroforestal. “He sido botánico a tiempo parcial. Trabajaba en otras cosas y este asunto solo podía atenderlo durante los fines de semana. Por eso se ha dilatado tanto en el tiempo”, justificaba. Fue hace tres años cuando llegó su jubilación y pegó un acelerón con el libro al verse con más tiempo libre.
Hubo salidas con más frecuencia y más rato en el laboratorio para secar, dibujar, estudiar sus medidas, sus partes y registrar todo en una base de datos en el ordenador. 121 especies para 35 años de recopilación no pueden parecer muchas, pero esa cifra se entiende cuando Lorda explica todo el proceso detalladamente.


LA 'EXCURSIÓN' Y EL ANÁLISIS
El libro incluye ejemplares ubicados desde los cero metros sobre el nivel del mar en el litoral atlántico vasco hasta los 2.446 metros que determinan el punto más alto de la Comunidad foral en el Pirineo. El pamplonés, que presentó este martes 28 su libro en el Condestable, ha estado en gran parte de la geografía del País Vasco y Navarra en busca de plantas. Reconoce que “aún quedan puntos por mirar”, pero durante el trabajo también ha tenido que salir de estos territorios.
“Para tener una visión más general de la distribución de las plantas no te puedes limitar al territorio en el que vives o al que tienes más acceso”, apuntaba. Por esto mismo, Lorda ha viajado hasta Portugal, Comunidad Valenciana, Andalucía, Extremadura o Castilla en busca de especies comparativas con lo local. “Las plantas de esas zonas me han servido como referencia o comparación con lo que tenemos aquí”, añadía.
A la hora de elegir lugar para acudir a recopilar las especies, lo primero que hace es mirar “poblaciones interesantes” recomendadas por otros profesionales. Ya en la naturaleza, Lorda realiza un estudio del campo. “Veo cómo son las especies, qué hay, cuántas hay, su posición y lo apunto todo en una libreta”, explica. En este momento aprovecha para fotografiar las flores que incluye en el libro. Después de esto recoge algunas especies para analizarlas con más detalle en su laboratorio.
'Lirios, narcisos e iris en el País vasco y Navarra'
Autor: Mikel Lorda López.
Páginas: 898.
Precio: 94 euros.Venta: librerías o a domicilio hablando con mikel.lorda.lopez@gmail.com
“En la bajera estudio las medidas de las plantas, saco datos, realizo tablas y comparo con otras especies para sacar las diferencias entre unas y otras”, comenta. Con la investigación realizada llega el momento de guardar el material “por si algún otro botánico quiere verlo” y se clasifican las flores en un herbario acompañadas de una ficha con el nombre científico, el lugar de recogida, la altura y otros datos. La planta se seca y Lorda aprovecha para realizar el dibujo calcándola. Las ilustraciones aparecen en el nuevo libro junto al análisis completo de la especie.


ESTRUCTURA DEL LIBRO
El ejemplar se divide en dos partes. “En la primera realizo una presentación del territorio donde hablo de la geografía, el aspecto del terreno, la climatología y la flora”, señala. Con esta fórmula, el autor busca ubicar al lector en la zona en la que se mueve antes de empezar con la guía de especies. Un atlas. “Después está la parte más gruesa del libro donde se explican con detalle las especies de las distintas familias”, destaca.
Lorda ha utilizado para informar sobre cada planta una ficha que oscila entre cuatro y seis páginas que incluyen imágenes, dibujos, mapas de elaboración propia y resúmenes sobre la protección de las especies acompañados de los usos que se les da a los ejemplares descritos. Es difícil saber si las casi mil páginas que componen el ejemplar son directamente proporcionales al tiempo que ha pasado en la naturaleza este pamplonés. “Es muy difícil de calcular los días que he realizado salidas, pero multiplica los 54 domingos anuales por los 35 años que llevo yendo y saldrá algo aproximado”, reía. A esa cifra habría que sumar otras fechas festivas y desplazamientos por otros motivos que aprovechaba para avanzar con el libro. “Tengo que acudir al mismo sitio más de una vez para conseguir información en diferentes estados: cuando están en flor, en estado vegetativo, en fruto...”, contaba sobre la costosa tarea.
La afición por la naturaleza empezó cuando de pequeño se juntaba con grupos montañeros para ir al monte. “Llegó un momento que pensé que esas excursiones eran buena ocasión para estudiar y ver cosas con cierto interés”, recordaba. De ese pensamiento surgió un ingeniero técnico agrícola, un licenciado en Ciencias Ambientales y un catedrático de Ciencias en el C.I. Agroforestal.
Si Lorda tuviera que destacar algún punto de la geografía que ha estudiado durante este tiempo señalaría diversos puntos. “No tengo sitios favoritos porque lo son todos. La flora de la costa es espectacular. Aunque está muy maltratada y humanizada aún quedan lugares curiosas”, confesaba. En Navarra, los primeros entornos a los que hizo referencia fueron las sierras prepirenáicas. “La sierra de Leyre, Illón, Orba aunque sea aragonesa, Izco, Perdón, Urbasa... yo qué sé”, ríe. “Son zonas que acogen una gran cantidad de estas especies. Espacios muy recomendados y visitados por gente, pero que ni las ven a no ser que sean plantas muy espectaculares”, afirmaba.
Precisamente a esas personas, el concepto de lirio, narciso o iris aunque sea les sonará de oídas, de ahí que Mikel Lorda eligiera ese nombre. “Si hubiese puesto Liliaceae, Amaryllidaceae, Iridaceae y Smilacaceae iban a pensar que era algo muy científico”, bromeaba. De esta forma “más accesible”, el botánico pamplonés lanza un libro que aporta información valiosa sobre lo que hay ahora y que ni mucho menos es “un punto final” del estudio de estas especies. Lorda deja claro que no es “la guía definitiva de” como aparece muchos libros. Es un punto de partida para seguir indagando porque en la naturaleza no hay nada que sea definitivo.
DNI
Mikel Lorda López nació en Pamplona en 1959 y desde pequeño se aficionó a la naturaleza. Estudió Ingeniería Técnica Agrícola en Villava y posteriormente se licenció en Ciencias Ambientales en la UNED. Ha sido profesor en el C.I. Agroforestal de Pamplona, del que es catedrático. Ha trabajado en numerosos proyectos sobre botánica. Destacan el Catálogo florístico de Navarra, Flora Ibérica, el Atlas de la Flora de Aragón o el Atlas de la Flora del Pirineo. También ha participado en congresos y estudios. Es socio de Gorosti, la Sociedad de Ciencias Ambientales de Navarra. Está casado y tiene un hijo.