Salón del Cómic 

Laura Pérez: “No sabes a dónde te va a llevar el dibujo: es un mundo mágico”

Es la autora del cartel de esta edición del Salón del Cómic de Navarra, que le ha dedicado en Condestable una de las exposiciones con bocetos y trabajos finales de sus ilustraciones. Ayer estuvo en Pamplona.

Laura Pérez, ayer, ante uno de sus trabajos expuestos en Condestable.
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Laura Pérez, ayer, ante uno de sus trabajos expuestos en Condestable.
Laura Pérez, ayer, ante uno de sus trabajos expuestos en Condestable.

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Laura Puy Muguiro

Publicado el 10/09/2021 a las 06:00

De adolescente, Laura Pérez (Valencia, 1983) quiso ser abogada, bióloga marina, psicóloga... “un montón de cosas”. Entonces no pensó en ser dibujante -“no tenía el concepto de que el dibujante es una persona que trabaja de dibujante”-. Para descubrirlo debió tener antes unos cuántos trabajos, como ser camarera o palomitera en unos cines; estudiar Bellas Artes en Valencia y salir al extranjero, a una universidad de arte de Canadá. “No sabía que la ilustración existía, y allí vi que los profesores eran ilustradores activos. Aquello me abrió los ojos”, recordaba ayer en Pamplona. 

Tras once años en el ámbito de la ilustración para publicaciones y editoriales nacionales y extranjeras y firmando varias historietas, en 2019 presentó su primera novela en solitario, Ocultos, sobre otros mundos en el mundo en el que vivimos, sobre historias, sensaciones, momentos y reflexiones acerca de esas otras realidades “ocultas a nuestros ojos pero presentes en nuestras vidas”. El libro se llevó el Splash Sagunt al mejor álbum nacional, el premio El Ojo Crítico de Cómic y el Ignotus al mejor tebeo nacional. Es la autora del cartel de esta edición del Salón del Cómic de Navarra, cuyos personajes están basados en la mezcla de las mitologías vasca y nórdica. “Ha sido un disfrute total”.

¿Tanto disfrute como, tras diez años ilustrando para otros, ilustrar para usted y crear su primera novela gráfica sola, Ocultos?

Sí. Es un cambio muy bonito haber estado ilustrando para otras personas, editoriales, libros... y decidirme a contar una historia en Ocultos. Es dar voz propia a lo que me gusta contar, abrirme y mostrarlo. Ha sido un trabajo muy gratificante que me ha cambiado la trayectoria, sin duda.

¿Y qué le gusta contar?

Pequeños detalles, cápsulas de emociones, de momentos, pequeñas historias. Me gusta contar fragmentos de cosas. Creo que viene de haber ilustrado tanto tiempo, pues la ilustración son imágenes que extraes y expones. Creo que eso me ha influido para que me guste lo breve y para que lo que hago en el cómic sean fragmentos de escenarios y de emociones. Me siento impostada si intento alargar las historias.

En ese querer contar, ¿estaba hablar de presencias no humanas, como las que rodean a sus personajes en Ocultos?

Básicamente, sí. Los temas sobre si estamos solos o no son muy particulares, pero personalmente creo que no lo estamos, y me gusta tratar estos temas en los cómics porque vienen de experiencias personales. Cada uno cuenta según ha vivido y tiene un tipo de reflexión según el trayecto o la mirada que ha tenido a lo largo de su vida. En mi caso, me parece un tema fascinante, muy enriquecedor y del que siempre va a haber cantidad de material e de historias que narrar.

En el Salón expone bocetos de Ocultos, algunos con textos que luego no están el libro. De hecho, Ocultos es muy mudo.

Es muy mudo porque cuando las cosas se salen de nuestros esquemas no suelen tener palabras. Seamos más o menos crédulos, o incrédulos, en algún momento se nos ha salido algo de los esquemas, una intuición muy fuerte, una sensación... y todo es mudo. Es algo experimentado de manera muy íntima y personal. Si se puede mostrar esa inquietud con secuencias de imágenes, las palabras sobran. Y trato de hacer eso.

¿Son cosas en las que piensa de siempre?

Desde pequeña, el contacto con situaciones extrañas, incluso en el campo de lo paranormal, ha sido continuo. Cuando me hice más mayor, me puse a dibujar cosas más costumbristas, pero luego me fui interesando por las situaciones que se salen de lo cotidiano, que se van a lo inmaterial, a lo intangible, lo invisible. Y poco a poco he ido descubriendo que era mi fuente de inspiración y que había dejado un poco sumergido, tapado: durante mucho tiempo he estado trabajando para el mundo editorial y comercial de manera frenética y había pocas oportunidades para pensar realmente qué me gustaba contar. Con unas ilustraciones anteriores a Ocultos empecé a meter ingredientes que eran más yo y ya con Ocultos me lancé.

¿A qué se refiere con experiencias paranormales de niña?

Hay personas con ciertas cualidades extrasensoriales que las normales no tenemos, o sí pero muy apagadas: hay quien sabe curar, quien tiene telepatía, quien tiene cierta clarividencia..., personas a las que el cine, la literatura, ha hecho mucho mal por haberlas estigmatizado. De pequeña visitaba con mi padre a una mujer, Marina. Era excepcional. Pero hasta que no fui más mayor no me di cuenta de la magia que estaba viviendo con Marina. Acudían a ella a pedir todo tipo de cosas, y presencié una serie de momentos, circunstancias, que ella podía resolver; presencié que podía ver situaciones del momento y del futuro con pelos y señales, dar nombres y apellidos y describir a personas sin tener contacto alguno con ellas. No he vuelto a ver a nadie similar.

¿Es Ocultos un homenaje a ella?

Lo es más el libro que estoy haciendo ahora porque describo aquellas escenas, cómo te hablaba, cómo te contaba las cosas. Yo no era consciente de lo que me marcó esa naturalidad del contacto con lo desconocido desde muy pequeñita hasta que fui mucho más mayor y reflexioné. Pienso en mi suerte por haber tenido ese punto de vista. Luego te encuentras con gente totalmente racionalista, muy ligada a lo que la ciencia demuestra. Y la ciencia es fiable, por supuesto, pero hay otros elementos que forman parte de nosotros y me parece muy interesante reflexionar sobre ellos sabiendo que es muy difícil obtener respuestas.

Y lo ha integrado en su vida y en su trabajo...

Durante un tiempo viví en un estrato más racionalista de las cosas. Pero después he reflexionado mediante lecturas, comparaciones, indagaciones de gente que se dedica a estudiar estos temas toda su vida, intentado averiguar por qué biológicamente hay quien tiene ciertas conexiones que los demás perdemos. La influencia aquí del catolicismo ha tenido mucho peso y no va a ser lo mismo la percepción sobrenatural que en otras culturas donde se fomenta y conviven muy bien con ello.

El jurado del Premio El Ojo Crítico dijo que se merecía el premio por Ocultos porque usted era “gráficamente muy poderosa”. ¿Se siente así cuando ilustra?

No me siento muy poderosa cuando ilustro o hago cómic. De hecho, me siento con muchas inseguridades y siempre creo que lo puedo hacer mejor que lo que lo estoy haciendo. Pero en cierto momento siento ese empuje constante de seguir haciendo cosas, aunque tenga crisis de estilo, de motivación. Hay muchísimo trabajo que realizo con dudas e inseguridades, pero la seguridad que siempre tengo es que quiero hacerlo a pesar de.

En la Semana Negra de Gijón de hace tres años, un grupo de autoras señaló que la irrupción de las mujeres como creadoras de cómic había provocado la apertura de este género. ¿Lo comparte?

Totalmente. Cuando iba al instituto, el mundo del cómic me quedaba un poco lejos. Solía ir a una tienda donde todos los cómics eran de autores masculinos, japoneses, americanos, algunos españoles... Pero un día descubrí el manga, que ya no consumo, y me abrió los ojos: había cómics hechos por mujeres, y simpatizaba con sus historias. Ahora hay muchas más mujeres que hacen cómics y sirven de referentes para otras creadoras de cómics que están saliendo. Es una suerte para las chicas que estén ahora estudiando o investigando el cómic porque pueden ver que hay una temática muy amplia, no solo el hombre salvador de la chica: ciencia ficción, fantasía, autobiográficos... He visto una evolución tremenda.

¿Cuándo supo dónde podía llevarle el dibujo?

Nunca lo sabes. Me decían que qué bien que dibujara, pero que me buscara una carrera. Los chicos y chicas pueden ver ahora que la carrera creativa es posible, sobre todo si creen cien por cien en ellos. Es completamente abstracta, no como un despacho o un lugar en el que tienes plaza tras hacer oposiciones: es un sitio donde tu imaginación y tu mente deben estar siempre funcionando, y cuando no funcionan, debes contar con recursos para hacer magia igualmente. Mi último trabajo publicado no es cómic, sino ilustraciones para los títulos de crédito de Solo asesinatos en el edificio, una serie de televisión para Disney, donde Selena Gómez hace que dibuja mis ilustraciones. Me ha encantado. No sabes adónde te va a llevar el dibujo, a un cómic, a una ilustración, a un cartel, a una actriz que toma tus dibujos... Es un mundo mágico.

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