Arte y escultura

Navarra, una Meca de la piedra de cantería

La Comunidad foral cuenta con grandes ejemplos de un viejo oficio que quiere pervivir. Una charla en Pamplona permitirá mañana conocerlo mejor

Miguel Sobrino, trabajando una piedra ayudado de un trápano de arco.
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Miguel Sobrino, trabajando una piedra ayudado de un trápano de arco.
Miguel Sobrino, trabajando una piedra ayudado de un trápano de arco.

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Jesús Rubio

Actualizado el 02/09/2021 a las 11:43

Navarra es “casi la Meca para quien trabaja la piedra”, tanto que Miguel Sobrino González, escultor y dibujante, experto en la escultura y la construcción medieval, autor de dos libros sobre monasterios y catedrales españoles, cree que la Comunidad foral, podría ser la impulsora de la recuperación del oficio de la cantería.

Miguel Sobrino González (Madrid, 1967) no solo es un buen conocedor y un enamorado de este oficio que suenan a tiempos antiguos, cuando trabajar la piedra y darle la forma era requisito obligado para construir edificios, o para esculpir las figuras que adornan fachadas y paredes. Navarra es un gran ejemplo. “El gótico navarro es el mejor de la Península Ibérica. La mezcla de excelencia en la escultura y la construcción tiene muy pocos paralelos”. Pero Sobrino también defiende que se trata de un oficio que tiene todo el sentido hoy en día, que deberían seguir contratándose a canteros que se afanen a mano con las piedras, para reparar los edificios dañados de antaño y construir los nuevos. De hecho, él mismo sabe trabajar este material y les enseña cómo hacerlo a sus alumnos de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid.

Parte de ese conocimiento, y de esas ideas, las trasladará este viernes en una conferencia en el Refectorio de la Catedral de Pamplona (19 horas, entrada gratuita), que se titula La reinvención de la escultura en la Edad Media y que tendrá su continuidad en una demostración sobre cómo trabajan los canteros. Se trata probablemente del acto estrella de un ciclo de charlas y conciertos, Caminos de Santiago de Navarra. De todos, para todos, que busca profundizar en el conocimiento de la ruta jacobea. Coordinado por la Asociación de Amigos de la Colegiata de Roncesvalles y la Asociación Dos Navarras en colaboración con otras diez asociaciones culturales navarras, el ciclo comenzó ya el lunes y se prolongará hasta el viernes 10 de septiembre con actos que se celebran en Pamplona, Roncesvalles, Puente la Reina, Los Arcos, Estella, Tudela y Elizondo.

SEMILLAS Y COSECHA

Es seguro que en su conferencia en la Catedral Miguel Sobrino muestre las herramientas de las que el miércoles ya echó mano en una presentación para la prensa. El experto reparó por ejemplo en la relación de los nombres de esos útiles con los que se emplean en la agricultura. Así, los surcos que se hacen con los punteros se llaman rejos y remiten a las rejas de los arados, que también hacen surcos en la tierra. Y la gradina, un cincel con dientes que sirve para dar forma a la piedra después de usar el puntero, tiene su referencia agrícola en la grada, que se pasa tras el arado para preparar el terreno para la siembra. “Es una nomenclatura agrícola, porque estoy sembrando formas que luego voy a cosechar y recoger en forma de capiteles, sillares, estructuras o dovelas”.

Habló de la piedra como un material exigente pero agradecido, y con el que no se puede ser impaciente, que requiere tiempo. Trabajarla con las propias manos, decía, es la única manera de saber cómo trabajaban los que hicieron templos o castillos, trabajadores de la piedra que abarcaban desde los que eliminaban grandes partes de la piedra que no se iba a utilizar a los que creaban las formas más delicadas. “Cuando sabemos cómo se hacen las cosas, las apreciamos muchísimo más”, explicaba en una presentación en que estuvo acompañado por Carmen Alba, concejala especial de Turismo, y Juan Ramón Corpas, presidente de la Asociación de Amigos de la Colegiata de Roncesvalles.

E insistió en su idea de conservar este oficio. “No hay manera de conservar el patrimonio sin conservar también los oficios que le hicieron posible”, afirmó. “No puede ser que estemos entregando los edificios construidos en el siglo XVI con tecnologías informáticas o con sistemas mecanizados”. En la actualidad el mercado para el cantero es poco porque falta, dijo Sobrino, la capacidad para apreciar ese trabajo con la piedra, y exigirlo, de modo similar a como se puede hacer con un producto de moda.

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