Libro
"We Can Be Heroes", un mapa por la historia LGTBQ+ de la humanidad
Oscar Wilde, Mykki Blanco, Virginia Woolf, Marsha P. Johnson, Paloma Chamorro, RuPaul, David Bowie, Madonna o Marlene Dietrich aparecen en las coloridas páginas de esta obra de la artista plástica Roberta Marrero


Publicado el 07/07/2018 a las 13:51
"El mundo no es solo hetero, cis y blanco. Es negro, asiático, indio, gay, lésbico, trans, intersexual, bisexual, complejo, maravilloso... humano". Con esta declaración de intenciones, la artista plástica Roberta Marrero publica "We Can Be Heroes", un manifiesto sobre la contribución del colectivo LGTBQ+ a la cultura universal.
El libro, con tintes autobiográficos y con coloridas y espectaculares imágenes que rozan el collage, llega a las librerías editado por Lunwerg en pleno Orgullo LGTBQ+ (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales y queer), para formar un mapa de personajes ilustres del colectivo que han contribuido a la cultura mundial.
"Este libro es mi abecé de lo LGTBQ+, un homenaje a todas esas personas que desde las barricadas de lo fronterizo con lo heteronormativo me han enseñado que hay otras vidas posibles, otros mundos mejores", explica en el prólogo la artista trans Roberta Marrero (Las Palmas, 1972).
Oscar Wilde, Mykki Blanco, Virginia Woolf, Marsha P. Johnson, Paloma Chamorro, RuPaul, David Bowie, Madonna o Marlene Dietrich aparecen en las coloridas páginas de "We Can Be Heroes", un tomo prologado por Paul B. Preciado y que lleva por subtítulo "una celebración de la cultura LGTBQ+".
Esta celebración, o este viaje, comienza en los años 70, en plena dictadura de Franco y su fascismo, una "alucinación sobre la raza, concretamente sobre la supremacía de una raza sobre otra, de una patria sobre otra, de una verdad única sobre la belleza, la salud, la sexualidad o el amor", escribe la artista.
En esa "España negra", Marrero recuerda que del "número estimado de cinco mil personas víctimas de la represión franquista por homosexualidad o transexualidad, muy pocos casos eran lesbianas u hombres trans, aunque cuando se los castigaba se hacía con especial crudeza". José Pérez Ocaña, Lorca, David Bowie, Marc Bolan, Divine y John Waters forman parte de las revolucionarias personalidades que supusieron iconos durante esos oscuros años. Pero la historia queer se remonta a muchos años atrás, al principio mismo de los tiempos, y así deja constancia Marrero en "We Can Be Heroes" en el capítulo "Lo que vino antes".
La artista echa la vista atrás, a los tiempos de Juana de Arco -"su herejía se basaba en lo transgénero"-, de Erzsébet Báthory o a la época en la que Alfred Hitchcock consiguió burlar en sus cintas el código Hays de Hollywood (1934-1967), por el que la homosexualidad "no podía ser mostrada en pantalla".
Marrero va repasando el subtexto queer de "El Mago de Oz", a Virginia Woolf y su pionera novela trans "Orlando" -inspirada a su amante Vita Sackville-West- y la osadía de Oscar Wilde al afirmar ante un tribunal que "felizmente" no era un "hombre normal". O a Andy Warhol, la "primera superestrella marica del mundo-macho del arte", sin olvidar a Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson, dos de las activistas trans que comenzaron la revolución LGTBQ+ en 1969. Y entre medias, la artista dedica capítulos -siempre en primera persona- a los años 80, a los 90 y a los 2000.
En los 80, Marrero homenajea a Palomo Chamorro y a la "España que pudo ser queer", con Manolo Campoamor, Eduardo Benavente, Pedro Almodóvar, Tino Casal y Alaska y Dinarama. Y fuera de España, repasa la androginia y el travestismo de aquellos años con figuras como Annie Lennox y Lady Warhol.
Una década después, llegaron la drag queen RuPaul -ahora aún más popular por su show "RuPaul's Drag Race"-, Madonna y su libro "Sex" de 1992 o Marilyn Manson como una "queer superstar".
Virginie Despentes, John Grant, Anohni, La Prohibida, Beth Ditto, Candy Magazine, Laverne Cox, Chelsea Manning y Mykki Blanco se erigen como iconos ya en los 2000, la década en la que falleció Rocío Jurado, gran exponente de la "apropiación" queer de las copleras españolas como referentes para el colectivo.
"La cultura popular me salvó literalmente la vida en 1983, cuando vi a Boy George por primera vez en la tele", escribe Marrero en este libro al que invita a entrar "sin miedo". "No importa vuestra religión, clase social, color de piel, género o preferencias sexuales. Este libro es un lugar seguro".