Javier Moro y su olfato de novelista

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Belén Galindo

Publicado el 26/06/2018 a las 13:02

La hora del café puede tener un aliciente añadido dependiendo de la compañía. Puede ser especialmente interesante si el café te lo tomas, por ejemplo, con un escritor que te cuenta los entresijos de su novela y te descubre algunos de los secretos que se ocultan en las páginas de sus libros. Este café literario nos lo tomamos con el escritor Javier Moro en plena promoción de su nueva novela titulada 'Mi pecado'.

Javier Moro es un caballero. Tiene un aire de galán de otra época, como si perteneciera a una saga de viajeros o estuviera emparentado con aristócratas o descubridores de tierras lejanas. Y en parte es un poco así si tenemos en cuenta que su tío el escritor Dominique Lapierre, hijo de diplomático francés, reportero de Paris Match y gran viajero, fue una de las personas que más le influyó y de quien heredó el gusto por los viajes y por la escritura.

Esta tarde compartimos café y conversación con Javier Moro en el marco del Club de Lectura de Diario de Navarra y en un rincón acogedor del mirador de la cafetería de El Corte Inglés de Pamplona. Ha venido a presentar su nueva novela titulada ‘Mi pecado’, obra con la que ha logrado el premio Primavera 2018, y que recrea la vida de Conchita Montenegro (1911-2007), la actriz española que con apenas 19 años llegó a ser una de las principales artistas de Hollywood en la década de los años 30.

En medio del calor de este mes de junio, la conversación fluye apasionante acerca del proceso que supone escribir una novela, entre las confidencias del escritor y las preguntas de los lectores.

 

Javier, Cómo es el proceso de escribir una novela?

La escritura de un libro se divide en tres etapas: lo primero es la idea, siempre hay un germen, un primer indicio, como una semilla que hay que alimentar. El libro crece desde ese momento en tu cabeza y, te puedes equivocar en el desarrollo, pero ese primer peldaño siempre está ahí. Luego, cuando ya tienes el tema en la cabeza, la historia va saliendo sola, es un desarrollo que parece que tiene vida propia, como un proceso de decantación, un ejercicio de concentración donde es muy importante también el método. El método es importante para no distraerse, para poder seguir un ritmo y que tenga coherencia lo que escribes. Es un tiempo de reclusión que puede ser en torno a un año, lo que yo llamo "la vida monjil", porque apenas salgo y escribo una media de tres folios al día.

Es ése el momento más complicado?

El principio es lo más difícil. A veces tienes que tirar las primeras cien páginas porque no encajan, no tienen la consistencia necesaria para enraizar la historia, o porque es difícil encontrar el tono de la novela y esas primeras cien páginas suelen darlo. Es lo que me ocurrió con 'El Sari rojo', que lo recomencé cuando ya había escrito más de un centenar de páginas.

Suele haber un momento, un detalle en la novela, a veces algo nimio pero definitivo porque da el tono y marca el rumbo del corazón de la historia. En esta novela, 'Mi pecado' es el momento en el que la protagonista, Conchita Montenegro, describe que tiene una arruga y entonces se pregunta qué va a ser de su vida en los próximos diez años y ahí se define todo.

Otras veces, la estructura no funciona, porque un libro es como un esqueleto y tiene una estructura interna, como un edificio. Si hay algo que no funciona es porque la base está mal puesta y entonces es necesario ir para atrás y volver a levantar la estructura hasta que se mantenga en pie fuerte y sólida. Cuando eso ocurre, los personajes van solos y ya no tienes que tirar del carro sino que es la propia historia la que marca el rumbo según una lógica propia e interna. Ese momento es muy placentero, la novela entonces es casi independiente, hay algo mágico ahí. Y todo encaja como un puzzle, como un tapiz de hilos o un mosaico de piezas de cerámica.

 

Tienes una estructura de lo que vas a escribir, algún tipo de guión o boceto que vas siguiendo en el proceso de escritura?

No hago bocetos. Antes hacía: daba igual en un corcho, en una cartulina, usaba colores y papeles donde colocaba la historia en pedazos para visualizarla mejor. Ahora ya no lo hago. Me guío más por el olfato: sé cuáles son los personajes que van a funcionar y los que no. Y todo fluye.

Cuál es el momento más satisfactorio de escribir una novela?

Quizá cuando llega ese momento en que la novela se acaba y con ella se termina también la "vida monjil". Es cuando envío el manuscrito al editor y nunca sabes qué va a ocurrir después, pero lo que está claro es que te sientes feliz, aunque la felicidad de haber terminado te dure apenas diez días porque entonces empiezas a echar de menos a los personajes después de haber vivido con ellos durante dos o tres años.

Eso es porque el escritor, durante todo ese tiempo, está viviendo dos vidas. De ahí que a veces pasen cosas extrañas como cuando, tras escribir 'El sari rojo' quise entregárselo a Indira Gandhi y le dije algo así como: "Señora, llevo tres años durmiendo con usted. Me voy a dormir y pienso en usted y en todo lo que la rodea...". Aquello debió de sonar muy extraño pero lo que yo quería era que entendiera mi nivel de implicación en la novela y en la historia y que no quería que se publicara sin su beneplácito. Al final, me miró y me dijo que a ella y a su familia no les preocupaba lo que se escribía sobre ellos, lo que supuso un auténtico jarro de agua fría para mi ego de escritor y luego, supuso algún quebradero de cabeza para ella: la novela dio mucho que hablar y en medio de la polémica tuvo que prestar la atención que no quiso otorgarle cuando yo se la ofrecí.

 

De dónde viene tu fascinación por la India?

Mi fascinación por la India se remonta a la infancia. Con 14 años viajé a ese país por primera vez. Era 1968 y aún recuerdo la gente montada en elefante por las calles, los osos amaestrados, la muchedumbre en los mercados, los saris, los santones... era (y es) pero entonces aún más, un lugar fascinante...

Fue en ese país donde tomaste la decisión de ser escritor?

Yo no tomé la decisión de ser escritor. A mí se me daba bien escribir, pero quería ser director de cine o productor. Sin embargo, no estaba hecho para eso, aunque fui a Estados Unidos y le vendí una historia a Ridley Scott.

Tenía 35 años cuando me brotó un libro como solo brota algo natural, algo que se impone porque está en su naturaleza. Ahí entendí que yo iba a dedicarme a esto. Provengo de una familia de escritores y de alguna forma estaba en mi ADN. Mi tío Dominique Lapierre ha sido una de las personas que más me ha influido: recuerdo los veranos con él en St Tropez, recibiendo a gente interesante; mi tío abuelo era guionista de cine y mi abuela se hizo escritora cuando se jubiló y llegó a publicar su primera novela a los 76 años. Se titulaba aquel libro 'Un esposo exigente' y aunque contaba una historia convencional de una señora muy sofisticada y tenía la mirada de una mujer que había nacido en 1900, por el título en ocasiones llegó colocarse en la zona de las novelas más procaces y eróticas de la época.

 

Cómo surgen las buenas novelas?

Las buenas novelas no surgen: están ahí afuera esperando a ser contadas. Están en el mundo. Sólo hay que encontrarlas y también hay que saber mirar y escuchar. Surgen de las personas interesantes. Yo no sé hacer pura ficción, no me interesa tampoco. Con la cantidad de historias reales que merecen ser contadas, me interesa lo que está sucediendo y me interesa que el tema me arrolle, una historia que me la crea aunque escribir sobre hechos reales es difícil porque exige cierta investigación y apego a la realidad. Yo escribo historia novelada. Intento ser lo más cercano a los hechos. Es mi interpretación, por eso es novela, aunque se base en una historia.

Qué opinión te merecen las adaptaciones al cine de tus novelas?

Las adaptaciones al cine, depende. Una película buena te ayuda, pero una mala película puede hundir una buena novela. Al fin y al cabo, leer una novela cuesta entre 15 y 17 horas y ver una película alrededor de 2, es lógico que pierda mucha información.

Mucha suerte con tu nuevo libro, Javier.

 

 

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