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Laura Arnedo da alas a la poesía

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Laura Arnedo da alas a la poesía

Actualizada 06/04/2018 a las 13:22
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"¡Oh capitán mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha terminado". Así comienza uno de los poemas más famosos de la historia. Un poema que habla de liderazgo y superación personal y que Walt Whitman dedicó como homenaje a Abraham Lincoln después de su asesinato. Hoy, ese verso ha inspirado a la escritoraLaura Arnedo para poner en marcha un proyecto que persigue dar alas a la poesía y hacerla visible en objetos de uso cotidiano como una forma de reivindicar el pensamiento propio, la mirada elevada e incluso la esperanza.

Cuando Laura vio por primera vez la escena de la película 'El club de los poetas muertos' seguramente se quedó prendada del momento en que el profesor protagonista, interpretado por Robin Williams,recuerda a sus alumnos que la vida es breve y merece la pena aprovecharla. En esa maravillosa escena, les invita a llamarle "Oh capitán, mi capitán", aludiendo a ese poema de Walt Whitman sobre Abraham Lincolm y les regala también un verso de Robert Herrick: "recoged las rosas mientras podáis y aprovechad el momento".

Tomandoel testigo de esa película y de esos versos, la poetaLaura Arnedo nos regala la poesía en entornos y objetos cotidianos, no solo para hacerla más visible sino para darle alas y que su presencia nos inspire a la hora de valorar cada instante y apreciar cada momento. Su lema "Que vuele la poesía", es toda una declaración de intenciones que presenta el proyecto integral¡Oh capitán, mi capitán!.

 


Sopa de Letras: Qué tiene este verso de Walt Whitman que se ha erigido como lema de tu empresa?

 

Laura Arnedo: ¡Oh capitán, mi capitán! es ya más que un verso, es un grito de guerra, una actitud ante la vida. La película 'El club de los poeta muertos' lo popularizó y lo dotó de connotaciones como idealismo, humanismo, pensamiento crítico, rebelión, y entusiasmo, valores todos ellos que deseo que se identifiquen con mi marca.
Además, desde el principio tuve claro que si el objetivo principal de mi proyecto era contribuir a divulgar la poesía, lo idóneo era que el nombre del mismo funcionase como una declaración de intenciones. Entonces, qué mejor que denominar el proyecto con un verso o con el título de un poema?
¡Oh capitán, mi capitán! es perfecto: por su fuerza, por los valores que implica y por formar parte de 'Hojas de Hierba', uno de los poemarios más importantes de la modernidad, un monumento épico en el que Walt Whitman, un poeta de cabecera, celebra la existencia, el cuerpo y el momento presente; todo ello sin renunciar a una mirada crítica que es consciente y también denuncia los desajustes sociales.

SDL:Qué es en realidad ¡Oh capitán, mi capitán!? lo definirías como una empresa o es más bien un proyecto integral?

 

LA:¡Oh capitán, mi capitán! es un proyecto integral, amplio y abierto a ramificarse y expandirse, pero asentado siempre sobre un pilar fundamente: la divulgación del pensamiento. Su visibilización. El vehículo elegido por el momento es la poesía, porque es un medio que conozco mejor que otros y porque es un género literario que tiene un potencial tremendo en este sentido: la poesía amplía horizontes, cuestiona, enriquece la visión de la realidad. Su materia prima es la palabra, el lenguaje desplegado en su máximo potencial.
Creo que estamos en un momento en el que la posibilidad de pensar por uno mismo cada vez es más reducida puesto que, ya no desde uno, sino desde mil frentes simultáneos, nos bombardean con mensajes más o menos subliminales sobre cómo debemos pensar, qué debemos leer o qué es lo correcto. En definitiva, nos imponen una visión de la realidad. Creo que, en ese sentido, la poesía es revolucionaria porque, en mi opinión, no hay otro lenguaje que subvierta más el discurso imperante, que tenga tanta capacidad para ampliar la propia mirada y, por tanto, fomentar el pensamiento propio.

 

SDL: Cuándo surgió?

LA: Los elementos que hicieron germinar la idea pululaban en mi cabeza desde hacía años: el afán por compartir la poesía –me encanta recomendar todo aquello que creo que merece la pena, desde un disco hasta una peli o un libro–, la constatación de que en España no existía un merchandising literario (sí presente en otros lugares), el deseo vital de virar mi carrera profesional hacia una dirección más sintonizada con mis pasiones (poesía, diseño, creatividad).
Y de repente, un día, todas estas piezas del puzzle que desde hacía tiempo trataba de colocar de forma coherente en mi mente, encajaron formando la imagen de ¡Oh capitán, mi capitán!

SDL: Tú eres poeta. Cómo nació en ti el amor por los versos? cuándo comenzaste a escribir?

LA: No fue un enamoramiento, sino más bien un hallazgo. Un “identificarse” con esa forma de expresión, con el lenguaje poético. Me siento más cómoda expresándome a través de él.
Creo que es más rico, más inclusivo, tiene más matices. Desde pequeña me gustaba expresarme a través de canciones, cuentos, o cómics que inventaba (bueno, más bien amagos de todo eso), y después ya siendo adolescente, comencé a escribir poemas, siendo más o menos consciente de ello. Siempre digo que la poesía tiene un potencial mágico, un “superpoder” que es funcionar como un sentido extra, un sexto sentido que percibe todo aquello a lo que los otros cinco están vetados, y que, a su vez, también crea desde todo aquello a lo que los otros cinco están vetados.

SDL: Háblame de tu obra literaria.

LA: Sí, recientemente he publicado 'Historia de los niños luciérnaga' (Playa de Ákaba), un poemario que, sobre todo, habla de la vida como viaje: por un lado el viaje desde la infancia a la edad adulta (con las metamorfosis que conlleva), y por otro el viaje interior de búsqueda, un viaje iniciático que se desarrolla en los espacios simbólicos de la noche, el bosque y el mar.
Y en 2014 publiqué 'Elogio de la Sed' (Ediciones Eunate), un poemario más intimista que gira en torno al concepto de “deseo”.

SDL: Cuál es tu objetivo con ¡Oh capitán, mi capitán!?

LA: Puede parecer conformista, pero el hecho de haberlo lanzado y puesto en marcha algo a priori tan utópico, ya me satisface. Desde luego que me encantaría –y trabajo para ello- que se consolidase como proyecto empresarial sostenible, pues aspiro a que mi medio de vida tenga más de “fin”, que de “medio”. Pienso que esa debe ser una de las mayores satisfacciones: poder vivir de algo en lo que crees, algo que, como digo, sea un fin en sí mismo, y no un mero medio de vida.

 

 

SDL: Crees que la poesía está suficientemente representada en el mundo?

LA: Sí, pero a veces no ponemos el foco en ella. No sabemos verla porque quizá, actualmente, nuestra mirada está sobre estimulada y ha perdido la sensibilidad de poder percibirla. La poesía no está solo en los libros o en los recitales. La poesía está allí donde hay una emoción, del tipo que sea. Por tanto hay poesía en cada acto cotidiano, y también en cada acto excepcional. En cada ser, en cada objeto, en cada fenómeno de la naturaleza, en cada relación humana. Pero es la forma de mirar la que es capaz de percibirla. Por eso me parece enriquecedor leer poesía y cultivar la mirada poética: te permite contemplar el mundo de manera más poliédrica.

SDL: Puede echar a volar la poesía, tal y como sugieres en el manifiesto con que lo presentaste?

LA: ¡Claro! Y puede volar de muchas maneras. Una de ellas es saliendo de los libros, que es la que yo fomento con ¡Oh capitán, mi capitán! La poesía vuela cuando se comparte, cuando conquista espacios cotidianos, en formatos y objetos que no son su soporte habitual. “Que vuele la poesía” es el lema de ¡Oh capitán, mi capitán! porque creo que es una forma muy gráfica de expresar esta idea.

SDL:Y cómo están siendo estos primeros momentos a nivel de organización y desarrollo?

LA: Emocionantes y vertiginosos: porque por fin sale a la luz algo en lo que llevo mucho tiempo trabajando. Y también complicados: en cuento a organización, a veces resulta difícil repartir los esfuerzos de forma equilibrada entre todos los frentes que implica un proyecto de este tipo: selección de los textos, diseño y adaptación a los productos, búsqueda de proveedores, gestión de la web y las redes sociales, fotografía, difusión, envíos

 


SDL: Qué podemos encontrar en ¡Oh capitán, mi capitán!?

 

LA: Comencé con tazas, láminas, camisetas y tote bags y recientemente he añadido collares tipo camafeo. Se trata de objetos de uso cotidiano que permiten llevar la poesía la vida diaria y a espacios que no son los habituales. Obviamente no es lo mismo ver un verso de determinado poeta impreso, por ejemplo, en una tote bag de alguien que pasea por la calle, que leer un poema, en soledad, en un libro. Son experiencias distintas, claro está. Pero si gracias a un producto de ¡Oh capitán, mi capitán!, se despierta en una sola persona la curiosidad por la poesía, por leer el poema completo de un autor, por acercarse a él, yo ya me doy por satisfecha.

SDL: Cuáles son los versos que más están gustando de todos los que utilizas?

LA: Ya que los versos están vinculados a objetos, no puedo valorar hasta qué punto lo que más gusta es el verso, el objeto, o la conjunción de ambos. Sí que está funcionando muy bien el clásico de Bécquer “Poesía eres tú” (disponible en taza, tote bag, lámina y collar), y -en este caso no es un verso- el “Poetry its not dead”, un diseño más punk (disponible tanto en tote bag como en lámina).

SDL: Si te pido que me regales uno, para ilustrar este blog que habla de vida, de literatura y de gente que inspira, cuál sería?

LA: Pues te regalaría un verso de Cavafis, el mismo que yo tengo muy presente, cada día, con este proyecto: “Ten siempre a Ítaca en tu mente”: ten presente por qué haces esto (el blog Sopa de Letras, en tu caso), hacia dónde quieres ir, cuál es el destino que impulsa tu viaje, el que te hizo emprenderlo y te lleva a “remar” cada día, y dirígete siempre hacia Ítaca, hacia ese destino; pero no dejes de disfrutar del viaje, de estar atenta a todas las experiencias y enriquecimientos que te aporta la travesía. Afróntala con optimismo y sé consciente de que lo que te va a nutrir, lo que va a quedar en ti, será el viaje y no el destino. No importa si este te defrauda. En cierto modo, el “destino” es el “viaje en sí mismo”.

SDL: Gracias y feliz viaje, Laura.

 

 

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