Un economista con alma de músico

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Belén Galindo

Publicado el 28/01/2018 a las 12:27

La primera vez que vi a Carlos Medrano fue en un evento donde él iba a interpretar un par de piezas musicales al saxo. Le recuerdo entrando por el pasillo central de aquel auditorio con una gran sonrisa en el rostro y una energía inusual, como un torbellino luminoso y arrollador que fue a más en el momento en que se dispuso a tocar el saxofón y comenzaron a sonar aquellos acordes maravillosos que nos dejaron a todos con la boca abierta.

Luego supe que, además de músico, Carlos es economista y, desde esa perspectiva, ha escrito el libro titulado 'Los clientes no caen del cielo'. También es gestor musical, fundador de la banda de música de su localidad natal, Azagra, y desde niño, su vida ha estado intensamente conectada a la música hasta el punto de que siempre tiene un proyecto resonándole en mente. El próximo: organizar un festival de salsa y latín jazz en Pamplona.

 

Sopa de Letras: Eres un músico metido a economista, es posible encontrarle algún tipo de ritmo a algo tan frío como el dinero?

Carlos Medrano: Pues claro, te paso una canción que tiene un ritmo bien caliente: 'Money'.De todas formas el dinero es un invento de los hombres como medio de pago. Una bici es un medio de transporte. Si tienes una bici no es, normalmente, para guardarla en casa, aunque algunas no salen del trastero. Si compras una bici es para ir a algún sitio. Pues el dinero es igual, es un medio de pago para otros propósitos... Y luego ya, podemos analizar si los propósitos son buenos, malos o regulares...Al dinero se le ha cantado mucho: 'Pennies from heaven', 'Money, money', 'Money' de ABBA, etc. La lista sería interminable.

SDL: Y en qué entorno hay mejores vibraciones: entre los músicos o entre los financieros?

CM: Good vibrations... entre músicos claro. Entre financieros hay tablas excel principalmente. El músico en directo depende de los demás y la emoción que se debe conseguir en el público surge de que la emoción llegue al público. Y lo máximo que se puede conseguir es que el público devuelva esa emoción a los músicos, creando momentos únicos de conciertos que se nos graban para toda la vida como músicos o como oyentes.

SDL: Es posible compaginar dos perfiles tan diferentes en uno solo?

CM: Me costó más de 30 años darme cuenta de que soy esas dos cosas y alguna más. Nos educan para ser una cosa en la vida: periodista, pintor, modista... y hay gente a la que le funciona, pero luego, estamos otros que no conseguimos dedicarnos a una sola cosa. Y que vamos entregando nuestras habilidades a distintas disciplinas.Durante muchos años esta especie de dicotomía profesional me ha creado dudas, como si fuera una especie de infidelidad. Porque, en el fondo, tenemos muy arraigada la idea de que lo que nos pide la sociedad es que seamos una cosa. Lo contrario es una especie de poligamia.

SDL:De dónde te viene esa pasión por la música?

CM: Mi familia me contaba que ya cantaba casi antes de hablar. Yo no me acuerdo pero me dicen que me subían a la mesa de la cocina y yo les daba el recital. Lo que sí recuerdo es cuando el tío Miguel Virto me reclutó, entre otros jóvenes azagreses de mi edad, para comenzar la escuela de música de Azagra en el año 1984. Fue el prólogo de la Banda Municipal de Azagra, desaparecida hace ya algunos años. No olvidaré el día de la virgen de agosto del año siguiente cuando salimos por primera vez esa nueva banda formada por niños de 12 años. Y, a partir de ahí, solfeo, armonía, canto, saxofón, coral, mi vida entera ha girado alrededor de la música.

 

 

SDL: Háblame de tu recorrido como tenor, saxofonista, director de entidades culturales... te ha dado la música muchas satisfacciones?

CM: Por orden cronológico, mi primera pasión fue el saxofón. Cuando me lo compraron, mis padres tuvieron que esconderlo para que no lo tocara antes de la primera clase. Y claro, yo lo busqué a escondidas y lo abrí para disfrutar viendo aquella joya plateada. Pude estudiar hasta 4º de saxofón pero luego tuve que dejarlo porque nuestro profesor valenciano se marchó a su tierra. Cosas de estudiar en los pueblos.

Con el saxofón toqué en la banda del pueblo, con la que gané mis primeras 1.000 pesetas. Con las charangas debuté a los 15 años en Milagro y nos pagaron 7.000 pesetas por tocar para los quintos. Luego toqué en muchos pueblos de la Ribera hasta que empecé en la universidad. A los 16 años me ficharon para jefe de cuerda de tenores de la Coral de Azagra. A los 18 años empecé a estudiar dirección coral porque era necesario para sustituir al director de la Coral. Ibamos tres azagreses a estudiar con la Federación de Coros del País Vasco. Gracias a aquello pude entrar en el Coro Europeo de la Juventud, con el que dimos conciertos por toda Europa durante los meses de julio de 1992 a 1995. En la universidad me enteré por un amigo de un amigo que querían montar un coro universitario. Hablé con ellos y me nombraron director con el apoyo de la universidad y una beca que pude disfrutar cinco años. Con aquél coro pudimos actuar varias veces en Madrid, Galicia e incluso hicimos un 'Gloria' de Vivaldi con la orquesta de la Universidad Autónoma de Madrid. Te paso el enlace que está entero en Youtube.

También canté varias óperas con el coro de la AGAO. Incluso traté de ser cantante profesional e hice una prueba con Alfredo Kraus. Mi inexperiencia me hizo ensayar por encima de mis posibilidades y llegué a la prueba afónico. Cuando me vi delante del maestro Kraus le dije lo que me había pasado y que no quería cantar, pero él, muy amablemente me hizo cantar dos obras y vio que era cierto, que estaba afónico... en fin, que me emplazó para el año siguiente pero no volví. Después de aquello canté otros cinco años con la Coral de Cámara de Pamplona y colaboré con el Orfeón Pamplonés varias veces. El no poder ser cantante profesional me paró en mi dedicación musical y me centré más en el trabajo hasta que en 2008 me ficharon Los Compadres, un grupo que habían montado unos amigos amantes de la música latina, boleros y alguna jota. Rompiendo el refrán de 'lo mismo me da jota que bolero'... Tuve que dejar el grupo en 2016 por motivos laborales y en este tiempo solo he podido hacer colaboraciones con la Banda de Azagra a la que siempre vuelvo. En septiembre pasado pude cantar un concierto con mi querida banda que me ha vuelto a poner delante de un micrófono. Aquí el enlace.

A nivel de gestión, como economista, destacaría la dirección general de la Orquesta Sinfónica de Navarra y la gerencia de la Coral de Cámara de Pamplona. La verdad es que sí, la música me ha dado muchas satisfacciones, experiencias y buenos momentos.

SDL: Y la economía? De verdad no es aburrida hasta decir basta?

CM: En absoluto. Si tienes esa impresión, como la tiene mucha gente, es porque muchos economistas no se dignan a usar un léxico sencillo para explicarse. Quizás porque no se enteren ni ellos. Hay asuntos inabarcables, como el hecho de intentar entender la economía como un todo. Eso ya supondría conocer las decisiones económicas de cada uno de los seres humanos del planeta. Pero lo que sí es claro es que hay certezas y zonas oscuras como en todas las ciencias. La culpa de que sea aburrida es de los que la hacen aburrida. Por sus incompetencias pedagógicas o peor aún, por no querer que se entere el populacho. La célebre economista Joan Robinson decía que había estudiado economía para que no le engañasen los economistas. Y es que en Wall Street se ha hecho más dinero por las habilidades comerciales que por las financieras.

 

SDL: Por qué y cuándo escribiste el libro 'Los clientes no caen del cielo'?

CM: El libro está dedicado a los emprendedores que se enamoran de su invención y creen que su producto lo va a comprar todo el mundo. Son miopes que no se dan cuenta de que el mundo está muy bien sin sus descubrimientos y que de primeras no le va a interesar a casi nadie. Este pequeño detalle de exceso de confianza les hace invertir y comprometer los patrimonios propios y de familiares y amigos. Y luego viene la quiebra y el desastre. Es una barbaridad el montón de emprendedores que se dedican a buscar inversores para financiar sus proyectos en vez de conseguir el dinero de los clientes. ¡Los clientes son los que pagan las facturas, las nóminas y la deuda¡ Lo contrario es una aberración derivada del exceso de liquidez de la economía post crisis... y algunos lo van a pagar muy caro. Mi libro trata de que los emprendedores se orienten a servir a sus clientes, a enamorarles y conseguir su fidelidad y agradecimiento en forma de compras continuadas. Lo escribí en el verano de 2015 y lo publiqué en abril de 2016, pero debo decir que el motivo por el que lo escribí no solo no ha mejorado sino que estamos peor. Por si alguien tiene curiosidad e interés, el libro está disponible en la tienda virtual de Amazon aquí: 'Los clientes no caen del cielo'.

SDL: En el libro también hay mucho de tu espíritu optimista, curioso y emprendedor. Cómo te definirías a estas alturas de la vida, Carlos?

CM: Soy optimista de nacimiento. Así que no hay que hacerme mucho caso con mi opinion cuando las cosas van mal, ya que siempre me escoro hacia el lado positivo. Soy emprendedor por el entusiasmo con el que se vive. Entusiasmo etimológicamente es algo así como que tenemos a Zeus dentro de nosotros, que estamos abducidos por Zeus, pero una abdución positiva no una posesión demoniaca. Es el sentimiento divino de poder volar, de despegar de nuestras limitaciones mortales y hacer algo grande... En cuanto a cómo me defino yo, la verdad es que no lo sé. Prefiero que me definas tú o la gente que me conoce jejeje.

SDL: Sé que tienes en mente un gran proyecto que aunará dos de tus pasiones: la música y el emprendimiento. Me lo cuentas?

CM: Por supuesto, en el coche oigo la radio o salsa y latin jazz, es la música que más me divierte. Es alegre, vital, optimista, motivadora, rápida y ágil. Un solo de saxo de Paquito de Rivera te puede alegrar un mal día. El proyecto es un festival de Salsa y Latin Jazz en Pamplona, en reconominiento este 2018 del fallecimiento hace 15 años de la reina de la salsa, Celia Cruz. Un festival con música en directo para bailar, disfrutar, maravillarse con el dominio de grandes músicos... Mi ilusión sería poder hacer conciertos al aire libre con grandes grupos y aportar un certamen anual que fuera creciendo año tras año. Creo que sería un éxito pues es una música que nos encanta, disfrutamos y nos hace gozar de grandes momentos.

SDL: Se puede vivir sin música? De qué músicos no podrías prescindir?

CM: Mi mujer me dice que tengo una canción para cada cosa. Tengo la habilidad de tomarle el pelo contestándole cantando la canción que viene al caso del asunto de que se trate. En cuanto a músicos, depende del estilo: Michel Camillo para Latinjazz, Robbie Williams para pop, Queen en rock, Sinatra en Jazz, Handel Oratorio, Puccini, Verdi y Bizet en opera, Beethoven en Sinfonías, Cantatas de Bach, etc... pero música, siempre la música.

 

 

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