La sombra del pasado de Óscar Azparren

thumb

Belén Galindo

Publicado el 25/10/2017 a las 19:17

La primera vez que vi a Óscar Azparren era apenas un bebé que aprendía a andar y caminaba por una oficina de la mano de su madre. Era un niño precioso, con una sonrisa inmensa y unos ojazos expresivos que casi le hablaban. Luego, por la proximidad de trabajar en la misma empresa que su madre y por el cariño que siempre sentí hacia ella, tuve ocasión de volver a verlo y ser testigo de que se hacía mayor hasta convertirse en un adolescente alto, espigado y observador. Lo que nunca pude imaginar es que durante más de una década y sin que casi nadie lo supiera, Óscar fue víctima de un acoso escolar extremo que le llevó al límite del sufrimiento.

No lo habría imaginado ni entonces, cuando lo vi de niño, ni más tarde, cuando siendo ya estudiante de periodismo, lo invitaba a sumarse a la tertulia culturalque por aquel entonces yo dirigía en la radio local y él, animado y audaz, se sumaba sin dudar a aquellas charlas con escritores, periodistas, críticos de cine, abogados y gente de las artes. Se manejaba ya con una frescura y una naturalidad tal que, sumadas a su tesón y su decidida apuesta por ser periodista, hacían presagiar una rápida carrera de éxitos para nuestro Óscar.

No me equivoqué y los éxitos como periodista recién licenciado ya han comenzado a llegarle. Pero ha sido hace unos meses cuando supe esa otra verdad. Yo y tantos más que conocemos, queremos y apreciamos a Óscar Azparren nos enteramos de repente del infierno que tuvo que vivir en la sombra. Fue entonces cuando se atrevió a contar que estaba escribiendo un libro. Un relato en primera persona de su propia vivenciade bullying en varios colegios distintos, desde los cinco años hasta el final de los estudios de bachillerato.

El libro se titula 'Sombras de un pasado'. Ahora que lo ha escrito y puede hablar de ello, desahogarse y concienciar a otros de lo que supone sufrir acoso escolar, esa sombra se hace luz. La luz al final del túnel de un joven valiente que un día decidió pedir ayuda y dar un paso adelante.

 

Sopa de Letras:SDL: Acabas de publicar el libro 'Sombras de un pasado' en el que cuentas la dura experiencia que sufriste durante tu infancia y juventud tras sufrir acoso escolar. Cómo te sientes?

Óscar Azparren: Me siento realizado, siento que he hecho algo que está teniendo eco y me siento muy realizado. De no tener una respuesta, me habría sentido frustrado. En medio de tantas cosas que están pasando tras escribirlo y publicarlos, hay muchas experiencias buenas, aunque también el proceso es un poco abrumador. Todo está yendo muy rápido. De alguna manera, el proceso me arrastra, es como una filosofía de vida, ahora mismo soy una persona unida de una forma indisoluble a su libro. La gente me asocia al libro y me felicitan por dar visibilidad al bulling y a mi propia experiencia. Personas que me conocen, por supuesto, pero también mucha gente que no me conoce y que se ha sentido identificada. Creo que he sido capaz de elevar a categoría positiva algo que fue un sufrimiento y algo negativo. El mío es un pasado pesado, pisado y asqueroso que cuando le das la vuelta tiene una lectura de auto afirmación y de ejemplo para todo el que crea que pueda extraer un beneficio de eso.

SDL: Dices en el libro que la clave está en la fuerza y en la actitud.

OA: Tengo muy claro que la clave está en la fuerza y en la actitud porque cosas malas nos pasan a todos, pero la diferencia está en cómo lo gestionas. De todo lo malo se puede sacar una parte positiva, valorar los pequeños detalles, hacer que surja la empatía cuando hay un desencuentro con otra persona, buscar otros trabajos si nos quedamos en el paro, saber que siempre hay más gente ahí fuera, y no olvidar nunca que de todo lo negativo que nos pasa en la vida siempre podemos extraer algo positivo. Lo importante es que alguien te ayude a buscar esa luz que alumbre esa obscuridad que en algún momento de la vida nos agobia y abruma.

No te voy a decir que todo sea tan fácil, a mí no me alivia que todo lo malo tenga una solución. Yo no me he levantado un día y he deicidido que todo está bien, sino que me he guiado por el ejemplo de mi madre, por ejemplo. Mi padre también, aunque es menos expresivo igualmente me ha dado un ejemplo siempre de superación y de lucha. En eso consiste la educación y el legado familiar, no es algo que tú heredas, sino que lo aprendes de las personas que te están educando: padres, etc y cuando surge el problema, tienes ahí a mano su ejemplo, lo que siempre has visto que ellos hacían, y entonces sabes reaccionar..

SDL: Por qué has decidido desnudarte como persona y reflejar aquellos años en este libro?

OA: Porque, primero de todo, he querido darle visibilidad a todo lo que ocurrió y que las personas que me hicieron sufrir se den cuenta de que así no se puede ir por la vida, que sus actitudes hicieron mucho daño, me lo hicieron a mí. Les diría que la madurez no se demuestra con años sino con hechos. Uno de los hechos con los que uno demuestra madurez y agallas es hacer frente a los problemas cuando los tienes en la cara. El no querer ver las cosas es ejemplo de cobardía. Como padre, como madre, como profesor, como director, psicóloga o alumno. Es necesario hacer frente y solucionar los problemas.

El acoso deja una huella que te borra de la vida, te hace invisible. Eso desencadena una serie de elementos: te baja la autoestima, crees que no eres capaz, pones en duda tu valía, te crees lo que dicen los demás, te reflejas en lo que ellos te hacen ver. Eres como un molde de arcilla y te reflejas en su mirada maligna. Eso desencadena problemas psicológicos de todo tipo. En el ámbito familiar: te hace poner en duda si has sido o no buen padre, etc muy poca gente profundiza en esa situación y en ese dolor. Pero en algún momento es necesario meterse en ese drama y saber lo que pasa dentro, quizá lo consiga con este libro.

SDL: Creo que también querías hacer justicia.

OA: Justicia, que no venganza que es muy diferente. Si quisiera venganza habría puesto los nombres, y solo he puesto las iniciales. Soy una persona que lo que busca es la justicia, no la venganza. Cuando una persona hace algo bien hay que premiarlo y recordar lo que se ha hecho bien, pero cuando hace algo mal hay que castigarle y tiene que saber que fue el responsable de aquello.

SDL: Has sabido algo de tus acosadores?

OA: He recibido algún mensaje de algunos de los acosadores pidiéndome perdón. Otra persona me ha llegado a enviar algún mensaje como disculpándose, dando a entender que tenía mala conciencia y diciendo: “oye yo he sido muy hijo de puta y a lo mejor he hecho algo mal”. Pero yo no le guardo rencor y se lo he dicho.

SDL: Guardas rencor a alguien?

OA: Rencor no es la palabra, sensación amarga sí. Me da rabia no saber realmente lo que estás pensando ahora quienes me hicieron tanto daño. Me daría mucha rabia que alguien no se diera por aludido cuando son ellos los causantes.

Es doloroso que, lo que sí ocurre con los animales, no pase con los seres humanos. Es decir, cuando hay un perro que muerde a otros, se le pone bozal o se le aleja. En los colegios a veces ocurre al revés y se tiene que ir del colegio el acosado en vez del acosador. Y eres tú, el acosado, el que lleva una carga de dolor y sufrimiento a cuestas, mientras ellos siguen su vida como si nada. Eso es muy injusto.

 

SDL: Parece mentira, pero en realidad, todo empezó por no saber de fútbol

OA: Y más te voy a decir. Yo creo que a día de hoy, los equipos de fútbol, sabiendo la importancia que tiene este deporte en los colegios, deberían dejarse de chorradas y asumir que, si eres chico y no sabes de fútbol, casi automáticamente te dejan de lado en el patio y ya no tienes vida ni amigos. Deberían dar un paso adelante y que los futbolistas o la gente de los clubes diera charlas concienciando de la importancia de aceptar a todos, sin que prime esa figura del que mola mucho y escupe y mete muchos goles. Que el hecho de que no te guste el fútbol o seas malo cuando te pones a darle al balón no quiere decir que seas un bicho raro. Que se admita al diferente. Se están tomando muchas medidas contra la violencia, pero el acoso escolar es cosa fea y aún se da en muchos lugares a esta hora y en este momento. Pensar que hay alguien que vive martirizado como viví yo durante tanto tiempo, de 9 de la mañana a 4 de la tarde, día a día, martirizado, eso me remueve. Y pensar que quizá les ocurre como me pasó a mí, si te puedo tirar por la escalera, te tiraré, si te puedo tirar un cuchillo al ojo como me ha pasado a mí, te lo tiraré

Hay una regla que funciona: todos los acosadores son buenos a fútbol y todos los acosados son malos en este deporte. Así de claro y algo habrá que hacer con eso.

SDL: Tu salvación semanal, lo cuentas en el libro, está y estaba en tu pueblo, en Lezaun.

OA: Lezaun supone dos cosas diferentes. Por un lado, un oasis, y también era un entorno donde podía ser yo mismo. En su momento, cuando llegaba el viernes por la tarde, allí era libre, era yo, disfrutaba, tenía amigos de mi edad, me relajaba y era feliz, sin miedo sin tensiones, sin nervios. Pero era volver el domingo por la tarde- noche y llegaba el golpe brutal de la realidad, una angustia terrible. El fin de semana que no podíamos ir a Lezaun, yo lloraba, porque necesitaba desconectar. En Pamplona, mi fin de semana era sofá, televisión, andar con mis padres, pero siempre con personas mayores, no con gente de mi edad.

Eso se ha reflejado en que en Lezaun siga siendo para mí como un espacio mágico. Tiene una fuerza tremendamente positiva ese lugar.

SDL: Tus padres también han sido un apoyo fundamental para ti en todo este tiempo.

OA: Mi padres siempre han estado ahí para mí, con buena cara, a mi lado, haciendo lo que podían. El tema del acoso tampoco lo hemos hablado mucho. No por que no hayan intentado ayudar ellos sino porque yo me cierro y pocas veces les hablé de lo que me estaba pasando, aunque algo se imaginaban. Y no puedo olvidarme de Emilio, a la hora de hablar de apoyos. A él le debo el 90 % de todo. Yo si no hubiese pasado por las manos de Emilio Garrido no sería como soy ahora. Me ayudó a dominar a la loca de la casa, porque la mente es brutal. Me ayudó a decidir yo lo que tenía que pensar y como tenía que actuar, y a dormir solo: hasta primero de la ESO no podía dormir solo porque tenía terrores nocturnos, pesadillas terribles.

Ahora mis padres se sienten muy orgullosos de mí. Más allá del sufrimiento que suponga para ellos leer este libro y tener que reconocer lo que pasó aquellos años, ahora los tres nos sentimos unidos y con mucha fuerza.

SDL: Eres periodista y tu vocación por el mundo de la comunicación te ha servido también de salvavidas.

AO: Mi profesión ha sido mi terapia. Me ha ayudado a dar un paso adelante, a elevar la voz. A veces, esos pequeños gestos de hablar o de contar lo que te está pasando supone romper como una fina membrana que te separa de la vida y de la realidad. Te da vergüenza que te escuchen, hablar en público, y un día de repente decides romper ese muro de hielo. Yo siempre tenía interés en hablar en público, siendo casi un niño jugaba a escribir en mi propio periódico, imaginaba que tenía una radio para mí solo, porque me gustaba todo el tema de la comunicación. Poco a poco he ido dándome cuenta de qué era lo que necesitaba y lo que me gustaba. El hecho de que yo tuviese vergüenza no iba a pararme, pero no fue fácil ni fue un proceso lineal. Fue algo escalonado. El primer año de universidad fue de tanteo, de sentirme más cómodo, el segundo año hice un grupo muy intenso en la universidad, al que le debo mucho, hemos hecho una piña que sigue siendo muy importante para mí. Si no me hubiera encontrado con esas personas, no sería quien soy. Me dieron confianza, trabajos en grupo que eran más dosis de trabajo y alegría, y luego eso se fue convirtiendo en una unión que durará para siempre. Fue mi primera cuadrilla de Pamplona. La primera vez que podía hacer algo en grupo en Pamplona porque tenía unos amigos que me respetaban.

SDL: Crees en la causalidad, dices. Crees que las cosas pasan por algo, Óscar?

OA: Sí, estoy muy convencido de que las cosas pasan por algo. Llámalo como quieras, pero no hay nada en esta vida que suceda porque sí. Sin pretenderlo, yo repetí curso para tener una nueva clase y llegar a la universidad en el justo momento. Yo sufrí bullying como un proceso de crecimiento y llegar a ser mejor persona e incluso mejor profesional. Un periodista debe tener empatía y ser capaz de entender a todo el mundo, y ese sufrimiento me ha ayudado a llegar hasta aquí. Un camino de largo recorrido en el que yo he ido sacando aprendizajes. No ha sido algo casual ni lineal.

SDL: El libro comienza así: "15 de abril de 1994. Hospital de Navarra. Aquí comenzaba el reloj de una vida, la mía". Pero más de un lector habrá sentido como yo, pavor y escalofríos, al llegar al capítulo en el que dejas entrever que estuviste a punto de echar por tierra esa vida. Tan profundo era el sufrimiento y la desesperación que sentías?

OA: Uno piensa en terminar con la vida cuando es la única solución que ves en ese momento. Se te cae el techo, se estrechan las paredes, te sientes tan poca cosa, tan nada, que piensas: hay una forma de dejar de sufrir de un momento a otro. Es lo que se te pasa por la cabeza cuando ves que no hay nada más allá. Pero me salvó una llamada de mi madre. Casual o no casual, aquello fue el hilo que inclinó la balanza al lado de la vida. Y mi libro es también una llamada de auxilio para todos aquellos que no son capaces de elevar la voz, los acosados; y para los acosadores, para que vean el daño que hacen; y para las familias y educadores, para que sean capaces de identificar las señales desde el principio y corten de raíz el acoso venga de donde venga.

SDL: Seguirás escribiendo?

OA:Por ahora, me encantaría ser capaz de transmitir toda esta vivencia a padres, profesores, educadores para que se intente solucionar el tema del acoso escolar, que es terrible. Uno de los próximos eventos que voy a hacer es la presentación del libro en el Club de lectura de Diario de Navarra, el día 6 de noviembre; y otro, una presentación en el Parlamento de Navarra con representantes institucionales. Y no descarto que pueda haber otros proyectos relacionados con este libro, porque me está dando muchas satisfacciones. Mientras, quiero seguir dedicándome de lleno a mi profesión de periodista y aportar todo lo que pueda a la sociedad.

SDL: Un abrazo y todo mi apoyo y mi cariño, ahora y siempre, Óscar.

 

 

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora