Viviendo el vino con Javier Bañales

Publicado el 20/04/2017 a las 12:02
Para Javier Bañales el vino es una forma de vida. "Es la pura esencia de la realidad, a la par que una emoción única", dice. Asegura que el vino le lleva a estar siempre rodeado de personas que le aportan aprendizajes de todo tipo y le facilita encuentros que le marcan el rumbo a seguir. El hecho de vivir el vino día a día le ha convertido en embajador de uno de los elementos clave de nuestra cultura.
"El vino es un lenguaje universal que no tiene fronteras y del que siempre aprendo", aseguraJavier Bañales,Brand Ambassador de Bodegas Arzuaga y uno de los nombres imprescindibles si hablamos de vino en Navarra. Lepregunto, casi a bocajarro, qué libro está leyendo y me dice sin dudar que su lectura en este momento le apasiona y que se titula 'Tras las viñas. Un viaje al alma de los vinos', de Josep Roca e Inma Puig. Toda una declaración de intenciones para este"enófilo y enópata" -como él mismo suele definirse- que ha vivido a la par que ha bebido los mejores caldos de uva en su trayectoria de experto en el mundo del vino. Y esto entendido desde una concepción del vinoalejada del producto comercial o del mero consumo, y mucho más cerca de la idea deelemento de unión familiar y experiencia cultural.
"Los primeros recuerdos que guardo del vino tienen que ver con mi abuela Epifania y mi abuelo Leoncio. Mis abuelos maternos vivían en la montaña palentina, en los Picos de Europa y eran auténticos gourmets de la vida y de la alimentación sana, dentro de la humildad de aquella época. En su casa, no nos privábamos ni los más pequeños de nuestro vino con gaseosa o de nuestro culín de sidra diario. Aquello formaba parte del menú y de una concepción del vino o de las bebidas alcohólicas ligeras como producto de vínculo familiar diario y de uso alimenticio".
"Recuerdo que mi tíoy mi abuelo sacaban el jamón y el chorizo con el vino y ya no había quien los parara. Resultaba algo necesario para hombres que luego pasaban jornadas enteras trabajando a la intemperie, con temperaturas gélidas y condiciones climáticas muy adversas. Esa calefacción interior era su combustible y los mantenía durante aquellas jornadas de trabajo en el campo que hoy no podemos casi ni imaginarnos por su dureza".
Le pregunto por los datos preocupantes que sitúan a Navarra como una de las comunidades de mayor consumo de alcohol entre adolescentes,y Javier Bañales es muy claro en este sentido. Desde su punto de vista, el concepto de consumo responsable del vino va de la mano de la educación: "Con nueve o diez años ya iba con mi padre a las plantaciones de viña y le ayudaba a colocar los tubos de riego o a alinear las viñas. En mi relación con el vino siempre ha habido una naturalidad que creo que es muy importante para entender bien su naturaleza y para llegar a apreciarlo en su justa medida. Si fuésemos capaces de interiorizar esta relación natural con el vino y transmitirlo a los jóvenes, este fenómeno de abuso no se estaría produciendo".
Javier Bañales es un hombre que vive en el siglo XXI,inmerso en el mundo del vino, pero que tienealma de hombre del Renacimiento: inquieto, culto, emprendedor, epicúreo y racional; pese a haber estudiado economía, siempre ha trabajado cerca de empresas, yse ha movido en torno a sectores y lugares donde hubiera emoción. Y ése destino ha estado muchas veces alrededor del vino.Master en Enologia, Viticultura y Marketing del vino, suma ya15 años de andadura profesional en el sector (y algunos más mientras estudiaba en la universidad) que le han llevado a ser quien es hoy en día y a estar en el lugar en que está. Haciendo un recuento de catas, presentaciones, visitas y eventos alrededor del vino, dentro y fuera de España, Javier ha compartido su pasión y su expertisse con más de 28.000 personas y actualmente esBrand Ambassador de Bodegas Arzuaga, un nombre indisolublemente unido a la excelencia en moda y vinos de alto perfil de la Milla de Oro de la Ribera del Duero.
A Bañales le gusta hablar del vino entendido como placer y alimento, pero sin olvidar que puede ser un veneno y que es, en ocasiones, desencadenante de problemas de alcoholismo y adicción: "Mi madre siempre nos contaba que, en su infancia, en los días de fiesta, les daban a los niños como algo extraordinario una galleta de coco y un vasito de orujo y no por ello aquellos niños se convirtieron en adictos o en alcoholicos. La clave está en el equilibrio y en la educación".
Sus abuelos y sus antepasados marcaron la pauta en su infancia en lo que respecta a su relación con el vino, pero ha sido y es su padre, Pedro Bañales, quien le inculca a diario el amor profundo por este líquido elemento: "Mi padre me ha inculcado el amor y la pasión por el vino, y eso me ha ayudado a conocer a muchísimas personas de todo tipo y, en el fondo, eso me ha llevado a ser quien soy, incluso me ha facilitado esta sociabilidad que hoy forma parte de mi manera de ser, dejando atrás el niño tímido que fui. Con el paso del tiempo y la suma de las experiencias, he llegado a pensar que todos estamos unidos por el vino".
Un equilibrio, dice Javier, que nace en el hogar y continúa en la escuela y en los medios de comunicación. "Debería ser un aspecto cultural y emocional. Nuestros jóvenes no tendrían problemas con el alcohol si fuésemos capaces de llevar a la escuela el mensaje de que el vino es algo que debemos saber utilizar y disfrutar en su justa medida, como todo en la vida. Les enseñamos educación vial para que no se arrojen sin mirar a las calles y sepan que hay que cruzar la carretera en un paso de cebra. Si entendieran desde pequeños el proceso de elaboración del vino, entendieran su naturaleza, sus bondades y sus peligros, creo que estaríamos educando a bebedores de vino responsables de cara al futuro".
El peligro de que el vino sea tan solo un producto snob también acecha en los últimos tiempos, según Bañales: "A veces se ha llevado el tema del vino a algo tan exclusivo o tan técnico que lo aleja de la realidad y lo distorsiona desde otro ángulo. Hay que cuidar ese equilibrio, es más importante de lo que parece, porque lo esencial no es tanto saber de vinos sino estar abierto a la experiencia del aprendizaje".
Sensibilidad, arte, empatía con los demás, y respeto son las principales enseñanzas que Javier obtiene con cada experiencia relacionada con el vino. "Para mí un vino es un ser vivo, un ser vivo no racional, pero que late y hasta respira. Tengo una teoría que tiene que ver con las tres 'E'. Suelo hablar de educación, equilibrio y elegancia. Educar un viñedo como se educa a un niño y guiarlo y orientarlo de igual manera; equilibrarlo desde la base para que el vino tenga luego una estructura; y elegancia, imprescindible, porque es una forma de estar y los vinos que tienen elegancia, como las personas que cuentan con esta cualidad, siempre triunfan".
Javier Bañales podría armar su vida en torno a hitos que le vinculan de una forma o de otra al vino: "Mi primera experiencia inolvidable que tiene que ver con el vino me lleva la primera visita que tuve que hacer como guía en una bodega cuando tenía 18 años. Aún recuerdo la impresión de tener a 80 personas delante mía y, en ese momento, hay que ser capaz de transmitirles no solo el conocimiento puntual sobre ese lugar o sobre una cosecha, sino todo lo que he logrado aprender desde mi infancia en torno al vino. O la primera vez que tuve que presentar un vino en rueda de prensa ante periodistas inquisitivos y expertos de todo el mundo. O cómo olvidar la experiencia que tuve con el Reserva 2011 de Arzuaga, vino del que me enamoré a primera vista, o mejor dicho, a primera cata".
Humildad. Eso es lo que me dice que ha aprendido del vino a lo largo de su vida: "Atesoro un gran aprendizaje de humildad y de respeto. De todos y cada uno de los compañeros con los que he trabajado, de todos los clientes, de todos he aprendido algo relacionado con la humildad, pero también con la solidaridad, el respeto del que hablaba antes y la generosidad. Lo más bonito del mundo es compartir un vino", puntualiza Bañales.
Como dice el prestigioso enólogo Pierre Overnoy, Javier termina haciendo referencia a una de sus citas favoritas: "El vino es más que una bebida e incluso más que un alimento. Pero sobre todo es un placer".
Así que bebamos, con moderación, por supuesto.
Y vivamos.
Y luego brindemos.