El cuento de navidad de Zanahorio y Culosucio

Publicado el 26/12/2016 a las 10:50
Dicen que en Navidad los sueños se hacen realidad. Es lo que le ha ocurrido al escritor Montxo Larrañeta y ala pintora Laura Vicente. Ambos son pareja y hace meses decidieron crear un cuento de navidad para sus dos hijos, Pablo e Iñaki. La aventura que emprendieron entonces ha tenido un final más que feliz. La historia empiezaenPamplonauna mañana del 24 de diciembre. En el parque los niños juegan y dos muñecos de nieve, Zanahorio y Culosucio traman su huida al monte para evitar derretirse...
1-Un cuento de Navidad ambientado en Pamplona. Cómo surgió la idea?
Fue en un taller de escritura infantil con Marisol Artica en Civivox Condestable hace cinco años. Había que esbozar en unos minutos la estructura de un relato breve. Yo describí un parque de Pamplona en el que los niños jugaban y hacían muñecos de nieve. Al final, añadí una pincelada sobre qué pasaría si los muñecos, una vez solos, cobraran vida. La profesora me dijo que la historia empezaba justo donde yo la había dejado. Y así fue. Recuperé esa idea las navidades pasadas, mientras jugaba en un parque nevado con mis hijos, y empecé a darle forma.
2-A quién va dirigido este cuento?
En un principio iba dirigido a dos niños, en concreto nuestros hijos, Pablo e Iñaki. Quería escribirles un cuento de navidad con el que pudieran sentirse identificados. Que los personajes tuvieran sus mismas dudas e inquietudes, que jugaran a las mismas cosas y en los mismos sitios y pudieran reconocer los escenarios, las fantasías y meterse, de esta manera, más dentro del cuento.
Hace un mes pensamos que eso mismo podían sentir muchos otros niños de Pamplona y alrededores al leer este cuento. Así que decidimos ofrecérselo.
3-Qué es lo que queríais transmitir a vuestros lectores más allá de la historia lineal del cuento?
Principalmente ilusión. Nuestra ilusión, que nos hace crear un cuento e ilustrarlo y la ilusión de los niños al leerlo. Ambas unidas por la magia de la Navidad. Qué mejor escenario para transmitir ilusión que la Navidad?
Por otra parte, la historia trata de potenciar valores como la amistad, el compañerismo, la generosidad, la perseverancia, el esfuerzo, etc. Tratamos de mostrar que se puede tener miedo y no decirlo, y no pasa nada; que se puede ser diferente, y no pasa nada; y que, a veces los comportamientos nobles y generosos conllevan su recompensa. Si es que todo es posible en Navidad.
4-Los personajes creados desde la fantasía son unos muñecos de nieve que inspiran una sonrisa solo por el nombre. Quiénes son Zanahorio y Culosucio?
Zanahorio es uno de los nombres que más se repetiría si todos bautizáramos a nuestros muñecos de nieve. Es valiente y decidido, aunque quizás no tanto como intenta aparentar. Es unos centímetros y unos minutos mayor que su amigo y, quizás por eso, parece tener que cargar con el peso de las decisiones.
Culosucio debe su nombre a que la primera bola de nieve que se utilizó para crear su cuerpo rodó junto a un árbol, justo donde bajo la nieve no había hierba, sino barro. Es simpático, risueño y juguetón. Se toma las cosas con calma y no tiene miedo de expresar lo que siente. Es el contrapunto a su amigo, aunque en el fondo no son tan diferentes.
5-Y los niños? Cómo son los niños del cuento? Y cómo son desde vuestro punto de vista los niños de hoy en día?
Los niños del cuento básicamente juegan, se dejan querer por sus padres y disfrutan la navidad y de la vida. En resumen, disfrutan de ser niños.
La realidad de los niños, conforme van creciendo, suele ser un poco más compleja. A veces se parece más a la de los muñecos de nieve que a la de los niños del cuento. Es como si los niños, jugando con la nieve, hubieran volcado una parte de sí mismos en los muñecos, la parte de las inquietudes o dudas, la de enfrentarse a las dificultades. Los muñecos tendrán que aprender rápido, superar pruebas, tomar decisiones importantes Pero, por suerte, no están solos. Tampoco lo están los niños. Ni los del cuento ni los de la realidad.
6-Nos hace falta recuperar la tradición de los cuentos? A veces parece que tenemos excesivos estímulos tecnológicos que nos hacen perder costumbres como el arte de leer y contar cuentos, no crees?
Sí, por supuesto. Y además de leer y contar cuentos, yo les invitaría también a inventarlos, a potenciar la creatividad. O, mejor dicho, a no dejar que la creatividad se pierda.
Uno de los momentos más maravillosos de esta experiencia sucedió en un encuentro en un colegio, con niños de ocho años que habían leído previamente nuestro cuento. Querían más aventuras de Zanahorio y Culosucio y les dijimos que no se nos ocurría nada. Les preguntamos si ellos tendrían ideas para nuevas aventuras y las tenían ¡A docenas!. Muchas de ellas eran estupendas.
Los niños están deseando historias. Y los mayores también. ¡Compartámoslas!
7-Qué dicen los niños cuando les habláis de vuestro cuento y de sus personajes?
A algunos les hace gracia una escena concreta y te la cuentan. Otros se quedan con una palabra que les llama la atención, como “pompis” y se parten de la risa. Luego les oyes jugar llamándose entre ellos Zanahorio o Culosucio. En general, los nombres de los muñecos les hacen mucha gracia. Estos días hemos hecho un par de presentaciones del libro teatralizando unas cuantas escenas del cuento. Cuando los muñecos surgían de la nada de la nieve y empezaban a hablar entre ellos los niños se quedaban con la boca abierta. Era un momento impagable. Creo que en el cuento pasa lo mismo, los niños se enganchan a los personajes de Zanahorio y Culosucio.
8-Qué es más gratificante: escribir el cuento o contárselo a los niños?
Escribir el cuento está muy bien, es un desafío, un esfuerzo que hay que hacer para lograr crear algo de lo que te puedas sentir medianamente satisfecho, es un proceso muy bonito. Pero como las reacciones de los niños no hay nada. Estos días nos llegan por whatsapp comentarios de los niños, mensajes de audio, fotos posando sonrientes con el libro en las manos Ese es en verdad el pago de este proyecto. En las presentaciones y encuentros que hemos tenido hemos disfrutado más que ellos y eso que estoy convencido de que se lo han pasado muy bien.
9-Qué cuentos recuerdas en tu infancia? Te marcaron quizá hasta el punto de que ahora vea la luz uno propio?
Sí, sin duda. Cuando yo era pequeño, mis hermanas y yo nos colábamos por la mañana en la cama de mi madre para que nos contara cuentos. A veces nos contaba los clásicos, los que todo el mundo conoce. Otras veces se inventaba cuentos introduciendo en ellos personajes de nuestra realidad, como parientes, vecinos, etc., situándolos en escenarios que conocíamos o mezclando hechos reales con otros ficticios. Cuando ella iba a empezar un cuento, nosotros siempre le pedíamos que fuera “de los inventados”. Yo dejo mis cuentos escritos en papel, pero, quizás, los que nos contaba mi madre no se perdieron del todo.
10-Tenéis algún nuevo proyecto en mente?
Además de toda esta parte estupenda que tiene escribir un cuento y mostrarlo, la parte de la auto edición, y más si eres novato, es realmente agotadora y absorbente. Por otra parte, a no ser que, como en los cuentos o en las películas, al final ocurra el milagro de la Navidad, económicamente es difícilmente viable. En enero tendremos que reposar la cabeza y evaluarlo más fríamente. Yo seguiré escribiendo cosas y me encantaría seguir con esta historia, tengo un montón de ideas que me han regalado los niños, pero lo tendremos que pensar más despacio. Ahora estamos disfrutando del momento. El futuro, ya se verá
Fotografías de Jose Morillo (ArteZenPhoto)