Barack Obama de blanco y rojo?

Publicado el 11/06/2016 a las 11:13
La idea de que Obama pueda estar en Pamplona este año en San Fermín no se me va de la cabeza. Tengo la sensación de que él acaricia este viajehace mucho tiempo y yo deboconfesar que la posibilidadde poder tenerle en estas calles participandoen nuestras celebracionesme motiva y me entusiasma, mucho más allá del show mediático que se podría montar.
Si Hemingway levantara la cabeza y viera que el primer presidente afroamericano de la historia de los Estados Unidos es a su vez el primer presidente norteamericano que podría pisar Pamplona en sus amados Sanfermines, es posible que instantáneamente se diera media vuelta y volviera a su tumba. Al autor de 'Fiesta' se le ha acusado de racista en alguna ocasióny, por otra parte, Hemingway, que entendía los Sanfermines como una celebración de la espontaneidad y del instinto, seguramente no aprobaría tallío de protocoloen medio de la locura festiva, si es que al final el mandatario estadounidense viene a Pamplona enesos días.
No obstante, me consta que se está elucubrando mucho sobre este posible viaje no solo en nuestro entorno sino también en la prensa americana, en los mentideros más o menos fiables y en las redes sociales de medio mundo. A mí la posibilidad de Obama en el balcón de la casa consistorial, o viendo un encierro o participando en cualquier otro momentico me parece algo entre increíble, surrealista, deseable,arriesgado, atractivo y muy muy sugerente.
Más allá de todo lo que se diga, yo tengo la impresión de que Obama es el que más ganas tiene de venir a los sanfermines. Tiene toda la pinta de estar fascinado con nuestras fiestas. Me consta que Hemingway es uno de sus escritores de cabecera, que se ha leído 'Fiesta' en algún momento de su vida y estoy casi segura de que tiene la impresión que tienen muchos americanos de que los Sanfermines son, más que unas fiestas, una experiencia única, una vivencia romántica, algo primitiva y muy literaria.
Por ahora, ni la Casa Blanca ni nadie ha confirmado el más mínimo extremo de esta opción, pero es cierto que Obama estará en España entre el 9 y el 11 de Julio y que seguro visitará Sevilla y Madrid. Y me atrevo a apuntar que, si al final viene, no se hará público hasta el último momento o directamente no se hará público, para que el presidente norteamericano pueda disfrutar por unas horas decierto anonimato de la fiesta.
Así que todo esposible esos días en medio de la vorágine festiva de Pamplona. Pocas fiestas ofrecen como las nuestras la posibilidad de mimetizarse con el ambiente, pasar desapercibido en esa marea blanca y roja en que se convierten las calles y lograr ser uno más entre la multitud. Así que a mí no me extrañaríaque alguien se encuentre a Obama tomándose unos pintxos y pidiendo un vino navarro en cualquier bar del casco viejo de Pamplona.
Puedo imaginarlo camuflado entre la multitud, rodeado de escoltas y personal de seguridad pero él a lo suyo, actuando y disfrutando como uno más en medio de la fiesta, acercándose a la barra de un mostrador a pedir algo y saludar espontáneamente al camarero no pudiendo disimular lo bien que se lo está pasando en Pamplona.
O almorzando a media mañana, después de bailar hasta caer rendido en el baile de la alpargata; o tomándose un chocolate con churros después de ver el encierro, o merendando en el tendido, camuflado entre los mozos de sol; o perdido en la muchedumbre de los jardines de la Ciudadela a la hora de los fuegos artificiales...
Un Barack Obama de blanco y rojo. Es como una imagen imposible y tan posible al mismo tiempo. Una imagen que podría resultar un imán que atrajera aún más visitantes en Sanfermín. Lo cual no sé hasta qué punto nos hace falta ya... pero, al mismo tiempo, quizá podría ayudar a darla a conocer desde otros ángulos, otras lecturas y perspectivas.
Tengo 'Fiesta'en mis manos. Y releo algunos párrafos que me reconcilian con Hemingway y que esteaño más que nunca preparan mi estado de ánimo para dar la bienvenida a unas fiestas que no tienen comparación en el mundo entero.
"...Volví a rezar por mí mismo y entonces empecé a sentir una agradable sensación de somnolencia, así que le pedí a Dios que los toros salieran buenos y que las fiestas se desarrollaran a pedir de boca"
Que así sea, querido Ernest. Y, si se da el caso, bienvenido Mr. Obama. Aquí le esperamos.