Brindo por los libros

Publicado el 10/01/2015 a las 21:51
Nada más bonito que ver crecer un proyecto, una criatura literaria, una actividad lectora que un día solo fue una idea y que ahora se ha consolidado entre lectores y escritores. Tras casi 8 años de vida, el Club de Lectura de Diario de Navarra, crece y florece. Estas navidades, poder volver a participar en uno de sus encuentros, en este caso con el escritor Gonzalo Giner, fue mi primer regalo de reyes.
A veces me han preguntado por la razón de que Diario de Navarra impulsara allá por 2007 un proyecto de Club de Lectura que, aún hoy, sigue siendo pionero entre los medios de comunicación escritos en nuestro país. Creo que en el fondo, lo que nos animó fue la idea de fomentar la lectura desde la base. No queríamos hacerlo como se había hecho hasta entonces en otros periódicos, con campañas de promoción o de venta de libros, más o menos interesantes. Sino que aspirábamos a ser promotores de otro tipo de lectura: una actividad que fuese de lo privado (la lectura individual del libro) a lo público (escuchando las opiniones de otros lectores y de los propios autores).
Buscábamos una lectura compartida, orientada, enriquecida con las voces de los escritores, enraizada en el hábito de leer y en el hecho de poner en común lo leído. Y nos estimulaba la idea de pensar que el periódico (en papel y desde la web) sirviera de plataforma de difusión de esta actividad. Para llegar incluso a aquellos lectores que se encontraban lejos, o que en tiempo real no podían participar en nuestras actividades, eliminando así las barreras de espacio y de tiempo.
De ahí que una tarde de noviembre de 2007 nos liáramos la manta a la cabeza y presentáramos en sociedad, acompañados por un buen puñado de amigos y lectores, aquel proyecto de club de lectura. Estuvimos apadrinados por el mejor de los padrinos: el gran Luis Landero, que vino a Pamplona a hablarnos de vida y de literatura. Aún recuerdo los nervios, la ilusión, la emoción de echar a andar un proyecto en el que habíamos trabajado durante meses para darle forma, tanto en lo material, como en su formato web, para darle forma y lugar en la edición digital del periódico.
Desde entonces hasta ahora, el tiempo parece que nos ha dado la razón y la actividad del club de lectura de Diario de Navarra sigue ofreciendo encuentros con los mejores escritores del panorama nacional y, por supuesto, también abriendo la puerta a los que comienzan, o a los escritores locales; pero además afronta 2015 con nuevos retos y proyectos. En concreto, con la organización de tres talleres de lectura y escritura de poesía y otros dos de narrativa; además de seguir adelante con la tercera edición, la próxima primavera, del Certamen de Relato Breve del Club de Lectura de Diario de Navarra.
Disculpadme si me he ido muy atrás en el tiempo, no era mi intención, lo que quiero es recordar brevemente los comienzos y contaros que cada vez que tengo la oportunidad de participar en uno de los encuentros del club, vuelvo a sentir la misma magia, la misma emoción de la primera vez. El hecho de estar ahora fuera, viviendo en otro país, no ha hecho estas navidades sino intensificar esa sensación al volver a vivir en primera persona un encuentro en el club (gracias José Ignacio Roldán por cederme la silla hace unos días).
Cada una de las presentaciones de libros, cada uno de los encuentros, cada visita de un autor, cada charla con los lectores luego en nuestra sede del periódico, en la biblioteca de Diario de Navarra en la calle Zapatería es y ha sido siempre una pequeña gran aventura. Desde el momento en el que proponemos el libro en la web y planeamos la visita del escritor o escritora, hasta el día en que llega a la ciudad. Cada pequeño paso es gratificante. La comunicación con las editoriales o a veces directamente con el autor, nos permite siempre aprender algo nuevo de un mundo (el editorial) tan controvertido como apasionante.
Es curioso, lo cercanos que pueden llegar a ser muchos de los escritores a los que tenemos encumbrados o endiosados. No me creen cuando he explicado la naturalidad con que en muchas ocasiones, un escritor te coge el teléfono y accede gustoso a viajar a Pamplona para participar en un encuentro con lectores, que posteriormente se refleja a modo de artículo en las páginas del periódico. Ese binomio en la propuesta, encuentro con lectores-prensa, les fascina.
Los hay callados e introvertidos, otros son pura verborrea. Pero todos los escritores y escritoras que han pasado por el club hasta el momento ( y son ya cerca de 80), nos han ofrecido lo mejor de sí mismos y de su obra. El momento de ir a buscarles a la estación de tren o al aeropuerto; las presentaciones y la ruptura del hielo con la primera conversación; la comida o el café antes de encontrarse con los lectores; la puesta en escena; la conversación ya en el club... no sabría con qué momento quedarme. O sí. Probablemente, uno de los mejores es el de las preguntas de los lectores, al final del acto de presentación de un libro. Cuando ya todos estamos metidos en harina, el escritor ha abierto la caja de Pandora de su mirada de autor y los asistentes se animan con preguntas que a veces tienen que ver ya no solo con el tema del libro, sino que van a lo personal, a lo trascendente, a la vida. De esos momentos y del intercambio de impresiones con los lectores, he llegado a extraer tesoros impagables y recuerdos de esos que no se olvidan.
El pasado día 30, el escritor invitado fue Gonzalo Giner, quien presentó "Pacto de lealtad". Una novela sobre la influencia que tuvieron los perros en la II Guerra Mundial, pero también una historia de superación, de amistad, de amor y de lucha, en medio de la contienda, en medio del fracaso humano de una guerra. Fue un disfrute de principio a fin. Y lo que más me gustó del encuentro, fue el hecho de tener la oportunidad de conocer a Gonzalo. Un veterinario vocacional, gran amante de los animales, que un día comenzó a escribir y se ha dado cuenta de que desde que la literatura forma parte de su vida, vive dos veces, y lo que es mejor, hace vivir a sus lectores en la misma progresión.
Me doy con un canto en los dientes si nosotros, desde el Club de Lectura de Diario de Navarra, hemos contribuido en estos años a generar ese flujo de vida y de literatura entre escritores y lectores.
Hoy brindo por los libros y por el Club de Lectura de Diario de Navarra. Feliz año nuevo y felices lecturas.