Algo pequeñito

thumb

Belén Galindo

Publicado el 17/08/2014 a las 23:35

El refranero español está lleno de referencias al valor de lo pequeño y lo esencialfrente a lo grande. Lo encontramos en lemas del tipo “La buena esencia, en frasco pequeño se guarda”. Sin embargo, la sociedad de consumo nos empuja a comprar y a poseer el mayor número de cosas y del mayor tamaño posible. En contra de este sinsentido, recuperando la sabiduría de nuestros ancestros y propiciando la cordura del desarrollo sostenible en cuanto al tamaño de las viviendas, ha surgido con fuerza un movimiento en los Estados Unidos que responde al nombre de “Tiny House Movement”: el movimiento de las casas diminutas.

 

101129_tiny_house_1

Esta moda poco a poco ha pasado de ser una extravagancia de jóvenes alternativos para convertirse en un movimiento cultural con implicaciones psicológicas, sociales o económicas aún por determinar, que está calando con fuerza en un sector de la sociedad norteamericana.

Hace unos días tuve ocasión de ver un documental titulado “Living small: the tiny house movement” (Viviendo en pequeño: el movimiento de las casas diminutas). Me interesó mucho el hecho de que una sociedad como la americana, donde todo se vive y se compra a lo grande, alumbre con fuerza una tendencia que propicia precisamente lo contrario.

 

TINY_DocNYC_Promo

Parece claro que el americano medio (y el ciudadano medio de buena parte del planeta) considera el hecho de tener una casa grande como el ideal de reconocimiento social, reflejo de un estatus económico holgado. Se acepta mayoritariamente esta forma de percibir la vivienda en la que se asume siempre que el aumento de dimensiones implica una mejora. Pero la situación económica inestable que sufrimos en la actualidad y un proceso de crecimiento en el tamaño de la vivienda sin precedentes (en términos de tamaño promedio por familia) ha llevado a una situación en la que cada vez es más común encontrarse con familias que tienen problemas para cubrir con sus ingresos los pagos vinculados a las hipotecas. Todo esto, unido a un incremento en la conciencia medioambiental de grandes grupos de la población, ha hecho que cada vez más gente esté dispuesta a reducir la escala general de su forma de vida, viviendo en pequeño, de una manera mucho más sencilla, barata y esencial.

 

smallhouse

El Tiny House Movement afirma que la gente se siente más feliz reduciendo su espacio vital y disfrutando de una vida mucho más sencilla. La típica vivienda norteamericana tiene unos 2.600 pies cuadrados (unos 240 m2), mientras que una casa “tiny” ronda los 100-400 pies cuadrados (9-37 m2). Las casas diminutas tienen todo tipo de formas, tamaños y configuraciones, pero la lógica que impera en estas construcciones es la de la reducción del espacio y la simplificación de la forma de vida.

Los que se unen a este movimiento lo hacen por varias razones, aunque las más frecuentes tienen que ver con la conciencia ambiental, las preocupaciones financieras o la búsqueda de tiempo libre y libertad. La mayoría de los americanos dedica entre un tercio y la mitad de sus ingresos para pagar el techo que tiene sobre sus cabezas, lo que se traduce en 15 años de trabajo a lo largo de su vida laboral. Esto ha provocado que el 76% de los americanos viva al día, trabajando para pagar facturas y sin posibilidad de ahorro.

 

Psychology major Ashley L. Haugstatter and mechanical engineerin

Poder vivir para desarrollarse, dedicar menos gastos al mantenimiento y al pago de la casa, pensar en pequeño, perseguir la simplicidad como objetivo principal y consumir menos recursos naturales son algunos de los ejes principales en los que se basa el leitmotiv de Jay Shafer, un californiano considerado el padre del movimiento "Tiny" en los Estados Unidos.

Los verdaderos seguidores de esta filosofía de vida realmente viven a tiempo completo en estas viviendas pequeñas. Otros, en cambio, simplemente plantan una de estas viviendas en el jardín y la utilizan como casa de invitados, como oficina supletoria o la transportan sobre un remolque hasta su destino vacacional (como si de una caravana en forma de casa se tratara).

 

tack09

Una de estas casas de unos 12 metros cuadrados puede costar entre 25.000 y 45.000 dólares (entre 18.000 y 34.000 euros), dependiendo del equipamiento de la casa, incluyendo mano de obra y materiales, según indica Shafer. Pero existen algunos condicionantes legales y económicos que impiden que el movimiento “tiny”, precisamente, “crezca”. El precio del terreno en Estados Unidos, las leyes y las condiciones de los préstamos son algunos de ellos. Los requerimientos legales para que la construcción de una casa de tamaño reducido sea permitida en algunas zonas pueden ser muy engorrosos; además, los bancos normalmente no conceden préstamos para la construcción de estas viviendas por considerarlas activos “no tradicionales”.

 

Katrina-Cottage-drawing-from-Lowes

A pesar de todo, surgen las preguntas: Puede ser una alternativa al modo de vida imperante de gasto y consumo imparable? Sí, desde el punto de vista de que una casa "tiny" es una casa en la que el espacio se utiliza correctamente y en su totalidad. También, porque promueve la construcción de la casa por parte del propietario, con lo que se invierte tiempo, ilusión y esfuerzo en algo tan importante como es la vivienda. Sí, porque permite dedicar menos dinero a los gastos de la vivienda y entonces la presión del pago de facturas no coarta hasta el extremo el desarrollo de la persona como sucede hoy en día. Y especialmente, porque promueve una forma de pensar que valora las cosas en su justa medida, respeta el entorno y el equilibrio social y personal.

Y la otra cuestión, mucho más complicada. Aunque nos seduzca la idea, seríamos capaces de cambiar nuestra forma de vida, nuestra mentalidad, para acostumbrarnos a vivir en una casa así de pequeña?

Yo no sabría qué deciros, aunque me gustaría. Así que ahí lo dejo, para reflexionar

 

tinyhouse

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora