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Actualizada 24/07/2014 a las 02:37
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Hoy quiero mostraros algo. Pasad, no hagáis ruido. Tenemos acceso por un momento a la biblioteca de uno de los centros sociales por antonomasia en el sur de los Estados Unidos: estamos en la biblioteca de una iglesia. Pero os advierto que no es una cuestión minoritaria. Los datos dicen que8 de cada 10 lectores se nutren en estos centros de sus lecturas. Así que estamos en un auténtico templo de la lectura. Adelante, vamos a verla de cerca

 

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Ya sé que estáis pensando la mayoría. La biblioteca de una iglesia? Nos vas a hablar de lecturas sacras o algo así? Pues no. Tengo que decir, antes de nada, que las iglesias en este país, pero sobre todo en el sur, funcionan como auténticos dinamizadores sociales. Más allá del templo (lo que meramente consideraríamos nosotros como iglesia), cuentan con unas instalaciones fabulosas, en muchos casos tienen múltiples canchas deportivas, polideportivos, salas de actos, comedores sociales como los de las piscinas (incluso piscinas también tienen algunas por cierto), aulas, cocinas, salas de usos múltiples para todo tipo de actividades de encuentro y ocio... En fin, como digo, son centros cívicos en toda regla.

 

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Visto con nuestros ojos, esto es un poco extraño. Entonces, uno va a la iglesia a rezar o a practicar zumba, baloncesto y a comer con los amigos? Pues un poco de todo. Lo interesante del tema es que la iglesia acoge a su alrededor el culto, y por lo tanto a sus feligreses, pero además, la vida social, recreativa e incluso cultural de todos ellos. Esto incluye amigos, familias enteras, grupos de vecinos, etc De ahí que, en este país, la vida social no se haga como hacemos nosotros en torno a la calle, la gran familia, el bar, el ocio público o privado -muy segmentado en todo caso-, la sociedad gastronómica o incluso la visita del fin de semana al pueblo, sino que gira en torno a esta cita en la iglesia.

 

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Es alucinante, lo sé. Pero también os diré que, en esta zona del país, si no perteneces a una iglesia y no tienes un círculo en torno a ella, estás más colgado que un jamón. Porque aquí, la vida social por lo general es bastante reducida. Y las iglesias (a cientos en esta zona, y muy diversificadas, con cerca de 20 cultos mayoritarios distintos, siendo los Baptistas, los Adventistas, los Metodistas y los Presbiterianos los que cuentan con más número de fieles), catalizan y dinamizan la sociedad.

 

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Digo todo esto para que os hagáis una idea de que este centro de lectura en esta iglesia es un ejemplo, pero hay decenas en la ciudad y por aquítransitan miles de lectores. Además de en los libros, fijaros en todos estos símbolos: banderas americanas, crucifijos y lecturas inspiradas en la Biblia o en presidentes americanos y padres de la patria.

 

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Desde mi punto de vista, creo que este lugar ofrece una auténtica radiografía de la idiosincrasia de esta zona de los Estados Unidos. A los estados del sur, como Tennessee, se les llama la zona del “Bible Belt”, o lo que es lo mismo, el cinturón de la Biblia. Y en esta biblioteca queda de manifiesto de arriba abajo la fuerza de lo religioso y todo lo que conlleva. Claro, estamos en una iglesia, y por supuesto que las lecturas deben tener en buena parte un trasfondo religioso; y desde luego que la iconografía que la adorna también. Pero aún así, os aseguro que es una representación muy fidedigna de una parte importantísima de esta sociedad.

Prestad atención a la exaltación patriótica que rezuma este lugar. Los americanos me sorprenden siempre en este sentido. Provengo de una tierra donde no nos ponemos de acuerdo sobre las banderas, donde nos seguimos sintiendo acomplejados de ser lo que somos, donde no conseguimos superar las heridas que dejó la guerra civil o conflictos sociopolíticos dolorosísimos como el nacionalismo exacerbado o el terrorismo de ETA, y donde el tema de la patria sigue siendo tabú. De ahí que, mis ojos se abran como platos cada vez que observo aquí este permanente, impúdico y exhibicionista alarde de patriotismo americano. A veces los admiro, otras veces me da la sensación de que en medio de tanta exaltación a la bandera y a la patria, existen otros conflictos soterrados, como el miedo a todo el que es diferente o el apego excesivo a un pasado que ya no existe, incluso un extremismo que tiene que ver con un complejo tan feo como el de inferioridad: el de superioridad, el de creerse más que el otro.

 

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Una cosa más: quiero mostraros algunos delos libros del mes en esta biblioteca. Los libros seleccionados y recomendados, que leerán muchos de los cientos de lectoresque cada semana participan de las actividades de esta iglesia, y que, en su mayor parte, son usuarios de este templo de libros: “Abraham Lincoln: fe y coraje”, “Thomas Jefferson, el arte del poder”, “Reflexiones de Bárbara Bush”, “La generación más grande habla. Cartas y reflexiones” y “Campos de batalla bendecidos: historias de fe y coraje de las guerras en Irak y Afganistán”.

Yo me he quedado de piedra al ver esto. No sé vosotros. Pero esto es real. No es ni es un escenario ni una película americana. Es la vida misma.

 

 

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