¡Viva Sanfernooga!

Publicado el 08/07/2014 a las 05:40
Lo de estar el día 6 de julio en la playa de Salou y ver a lo lejos un tipo en bañador con un pañuelo rojo al cuello tirando un cohete y gritando a las 12 de la mañana ¡Viva Sanfermín! no es una novedad. Quién no lo ha vivido en alguna ocasión? Lo que quizá es un poco más raro es verlo en un jardín de una casa de Ooltewah, en pleno Tennessee. Y no era un tipo en bañador, éramos 25, vestidos de blanco y rojo y alborotando el vecindario con cohetes y pañuelos rojos al viento.
A medida que se ha ido acercando la fecha del inicio de los sanfermines, los que conformamos la pequeña comunidad de navarros en Chattanooga, acompañados por algunos amigos, nos hemos ido poniendo nerviosos y hemos iniciado nuestra particular cuenta atrás. Este año, Chattanooga ha estado más cerca de Pamplona, porque desde hace semanas habíamos previsto lanzar el chupinazo el 6 de julio y organizar un típico almuerzo sanferminero, para sentirnos casi casi como si estuviéramos en casa.
La llegada de algunos familiares de Pamplona, ha sido lo que nos faltaba para darnos alas y montar unos pequeños sanfermines con todas las de la ley. La infraestructura no podía fallarnos, empezando por el almuercico sanferminero que debía contar con huevos fritos, magras y tomate, lomo con pimientos a la navarra y txistorra.
Todo un reto. En un país donde el chorizo es un producto casi tan raro de encontrar como la criptonita, ni que decir tiene lo que nos costó localizar txistorra. Pero la encontramos. Hubo que pedirla por internet y su llegada a casa en paquetes de plástico al vacío fue una alegría.
La búsqueda de ropa blanca no fue algo tan complicado. Ahora bien, a los más olvidadizos hubo que conseguirles a última hora los pañuelicos rojos y las fajas.El proveedor, el último en hacer un viaje a Pamplona: Gracias, Miguel Angel. Estos sanfermines en Tennessee no habrían sido lo mismo sin ti.
Cuando el almuerzo y la ropa blanca estuvieron listos, nos quedaba el tema del cohete. Eso ha sido más fácil. Se da la circunstancia de que en esta zona se encuentran al menos tres de las más importantes tiendas de material pirotécnico de los estados del sur (o al menos eso dicen sus letreros luminosos). Así que José Luis, el patriarca de la familia, se encargó de comprar unos petardos lo más ruidosos posibles, y hasta se consiguió un tabla de madera con tal de ejercer de cohetero de la forma más adecuada. Objetivo conseguido. La cara de los vecinos era todo un poema. ¡Mira que están locos esos españoles!
El día 6 a las 12 en punto en Chattanooga (6 horas más en España), cuando la mayoría de los mozos en Pamplona ya no saben si están en Pamplona o en Chattanooga, nosotros, los pamplonicas en el exilio,vivíamos ignorantes del desfase horario, nuestro momento chupinazo.
Paralos vecinos,un grupo de marcianos vestidos de blanco y rojo estaba a punto de tomar el vecindario. Pero parael grupo de navarros y amigos que nos dimos cita allí, por un momento, el porche de una casa cualquiera se convirtió enla Plaza Consistorial,y la Estafeta, y nuestras fiestas se hicieron un poquito más próximas al grito de Viva Sanfermín, en Chattanooga.