Alerta de tornado

Publicado el 30/04/2014 a las 04:22
Vivir la experiencia de un tornado es algo bastante probable en la zona del medio este y sur de los Estados Unidos. Anoche uno de ellos pasó rozándonos. Permanecimos una hora metidos en el cuarto de debajo de las escaleras de casa, confiando en que el techo no saliera volando. Minutos que avanzaron lentos e inciertos, mientras nos mirábamos unos a otros en ese espacio de un metro cuadrado, intentando no ceder al miedo, aprovisionados con linternas, agua y barritas energéticas, y deseando que aquello fuera una falsa alarma.
Una de las primeras cuestiones que salen a relucir si vienes a vivir al estado de Tennessee tiene que ver con los tornados. Cada primavera, ocurre. Existe la posibilidad de que alguno se salga del conocido “corredor de los tornados”, que atraviesa varios estados del centro de los Estados Unidos, y se cuele a estos otros estados del medio este, como Alabama, Georgia o Tennesee.
Enseguida te dicen que hay que estar preparado porque cuando este fenómeno atmosférico se presenta, no hay mucho tiempo para reaccionar. Justo tienes unos minutos para correr a refugiarte en un cuarto seguro, a poder ser sin ventanas, en el centro de la casa o sótano; o a meterte en un baño, o debajo de algún mueble resistente y sujetarte bien. Un tornado se puede llevar una casa de las de aquí, frágiles y de madera en su mayor parte, en un abrir y cerrar de ojos.
Para que se forme un tornado son necesarias dos cosas: una masa de aire cálido y húmedo, y una masa de aire frío y seco. Las tormentas generalmente contienen grandes olas de aire caliente, así que en cuanto el aire caliente se mueve hacia arriba a una zona de aire frío, se empiezan a formar las inestabilidades. El casquillo de aire frío puede tomar forma, causando que los fuertes vientos empiecen a girary creen esa nube con forma de embudo que, si toca el suelo, se denomina tornado.
Así, explicado con rigor científico, no parece más que otro capricho de la meteorología. Pero, cuando lo vives de cerca, se convierte en una especie de amenaza impredecible y letal, que la pasada noche ha dejado más de 30 muertos en esta zona de los EEUU. La tormenta que vivimos ayer azotó partes de Alabama, Mississippi y Tennessee durante la noche, y los datos hablan de al menos 15 muertos en esos estados, aunque se calcula que otras 15 personas murieron en Arkansas, Iowa y Oklahoma. Los daños materiales han sido muy importantes, dejando arrasados barrios enteros de numerosas ciudades.
No es ninguna tontería desde luego, y eso que a nosotros como europeos nos pilla bastante incrédulos e inexpertos, al menos a priori. Si hemos visto u oído hablar de tornados, normalmente ha sido en las películas. Así que, vivir de repente una jornada como la de ayer suena como mínimo novedoso y surrealista.
Desde la mañana avisaban de que se esperaban fuertes tormentas en el área y que existía la posibilidad de tornado. Avisada por compañeros y amigos, aún me acerqué a un supermercado a comprar linternas, pilas, y agua embotellada. No estaba muy convencida de que de verdad fuésemos a vivir algo parecido a un tornado.
Pero por la tarde, el cielo se puso negro y la lluvia, fuerte y racheada, comenzó a caer en buena parte del entorno de Chattanooga. A las 9 de la noche aproximadamente, la televisión y las aplicaciones de los móviles comenzaron a marcar el avistamiento de tornado (tornado watch) que es como el primer aviso y te indica que hay que estar alerta. Pero sobre las 10, los móviles comenzaron a pitar y se escucharon varias alarmas en el entorno (tornado warning), que recordaban a las de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, lo que indicaba que había que ponerse a cubierto.
Dicen que, cuando llega el tornado, el cielo adquiere un color verdoso, y los vientos se hacen aún más fuertes, pudiendo llegar a alcanzar los 200 km/h. Cuentan que se suele sentir un importante descenso de la temperatura y, sobre todo, lo más aterrador que afirman quienes lo han vivido de cerca, es que se escucha un ruido profundo. En un principio, ese ruido se asemeja al zumbido que provocaría un millón de abejas al acercarse y cuando el tornado está ya próximo, tiene la fuerza del sonido de un ferrocarril cuando va a arrollarte.
Ni de lejos queríamos anoche que ocurriera nada de eso. Pero aún así, hubo que protegerse, dejar lo que estábamos haciendo y meternos toda la familia en el cuarto de seguridad hasta que las noticias y las alertas de las aplicaciones del móvil, notificaran que el tornado se alejaba de la zona. En el cuarto de debajo de la escalerahabía todo lo necesario para una emergencia. Las linternas y pilas, para el caso más que probable de que se vaya la luz cuando pasa un tornado por la zona; el agua en grandes cantidades y alimentos energéticos, por si la casa sufre daños y quedáramos atrapados en el cuarto bajo la escalera. También recomiendan tener algunas mantas y cojines, así como llevar encima documentos importantes y el teléfono móvil.
Por suerte, y salvo que esta noche haya que usarlas, ahí se quedaron todas las provisiones. Aproximadamente, una hora después de comenzar a sonar la alarma de alerta de tornado, los avisos señalaron que el peligro había pasado de largo, aunque rozándonos. Ojalá que no nos toque contarlo más de cerca.