Caos en Tennessee a -0

Publicado el 29/01/2014 a las 03:04
Son las once de la mañana, me encuentro en la redacción del periódico ylo que leo es un mensaje que acabo de recibir en el móvil: el Condado de Hamilton avisa de que, ante la llegada de un frente de nieve y con la caída de los primeros copos, se ha decidido cerrar todos los colegios hasta nuevo aviso.Toca salir pitando a recoger a los niños. Así ha comenzado la jornada de hoy: el caos y la falta de prevención han hecho el resto para convertir este martes anodino en un auténtico snowggedon.
Se sabía que iba a hacer frío: 8 grados centígrados bajo cero desde primera hora de la mañana. Pero no estaba claro que fuera a nevar. O al menos que lo hiciera con la suficiente perseverancia como para dejar un manto blanco cubriéndolo todo. Ha comenzado a caer sobre las 9. Para las 11, había unos tres centímetros de nieve y el pánico ha comenzado a cundir entre conductores y vecinos de esta zona de Tennessee donde, conviven perfectamente con el calor y los cerca de 40 grados que se alcanzan durante los meses de verano, pero no saben qué hacer en cuanto aparece el blanco elemento que cae del cielo en invierno.
Cuando nieva en Navarra, lo normal es que automáticamente se active el protocolo de nieve. Y bueno, salen los quitanieves a las carreteras y calles, echan sal, avisan y nos organizamos más o menos. Digamos que lo tenemos previsto porque estamos habituados. Lo mismo ocurre en tantos otros lugares, también en los Estados Unidos en los estados donde es frecuente la nieve. Aquí no. No tienen suficientes quitanieves para cubrir toda el área, ni sal, ni hay avisos hasta última hora. Los avisos son del tipo: vengan YA a recoger a sus hijos al colegio porque está nevando y vamos a cerrar. Claro, con esta estrategia el caos está garantizado. Cientos, miles de vehículos saliendo de todas partes para recoger a los niños a la misma hora, en unas carreteras ya de difícil tránsito por la nieve. Son situaciones que no presagian precisamente orden y concierto. Por no hablar del caos en las empresas. La cantidad de gente que ha salido de su oficina o lugar de trabajo a las 11 de la mañana y ya no ha vuelto. Y eso, quién lo paga, pregunto yo?
La cuestión de por qué las instituciones deciden cerrar los colegios tiene que ver con las largas distancias que existen entre los vecindarios. Aquí el grueso de la población no vive en el centro de la ciudad, sino que hay miles de vecinos que están diseminados en decenas de kilómetros alrededor. Pero sobre todo tiene que ver con la orografía del terreno. Las colinas, valles, montañas, ascensos y descensos de este paisaje obligan a tomar medidas drásticas cuando nieva: todos a casa y no salgan hasta nuevo aviso. Porque, como he dicho, no existe un plan de emergencia por nieve y los accesos no están acondicionados, por lo que las carreteras se convierten enseguida en auténticas trampas y pistas de patinaje. Cierto es también que algún quitanieves se ha visto hoy en algún momento por las carreteras, pero no funcionan bajo un plan establecido. Y a veces, no funcionan. Y punto.
Al parecer, la estrategia es sencilla: puesto que montar un plan de emergencia por nieve es caro y costoso ( el área urbana no se delimita a la ciudad y alrededores sino que hablamos de muchas decenas de kilómetros), y aquí apenas nieva un par de días al año, y eso el año en que nieva, pues sencillamente las autoridades deciden mirar para otro lado. Optan por capear el temporal como se pueda cuando llegue, mandar a todo el mundo a sus casas, y hasta la próxima.
El resultado: cientos de coches atrapados en las carreteras por la nieve; colegios y negocios cerrados durante días (porque ya he recibido otro aviso de que mañana los colegios también estarán cerrados); vehículos de todo tipo en las cunetas porque la falta de práctica de conducir con nieve ha hecho que sus conductores se salgan de la carretera o sencillamente porque no podían acceder hasta sus viviendas y han tenido que aparcar en zonas llanas; personas que han tardado seis horas hoy en recorrer una distancia que habitualmente realizan en media hora en coche, atascos, accidentes, nervios es el panorama de la nevada de hoy en esta zona de Tennessee.
Yo me pregunto si nadie aquí se indigna por esta inoperancia técnica. Y parece que no. La gente acata la manera de actuar: ante una situación de nieve y el aviso pertinente, salen como locos de los trabajos, se echan a la carretera, en ocasiones presas de una especie de pánico que a ojos de alguien acostumbrado a la nieve no deja de llamar la atención, y se recogen en sus casas hasta que el temporal pasa o hasta nuevo aviso. Os parece poco práctico a vosotros también o soy yo que me he levantado hoy con el ojo crítico más abierto de lo normal?
En contrapartida diré que, una vez más, las personas de esta ciudad y de este entorno me han sorprendido por su enorme solidaridad y la gran capacidad de ayuda que muestran en toda situación, pero especialmente cuando es necesario. Allá donde había un coche en una cuneta o una persona con problemas, alguien que conducía un coche detrás se detenía para ayudar o preguntar si podía echar una mano. Los policías han estado controlando el tráfico y ayudando a quien lo necesitaba. A esta hora de la noche, la web del periódico local sigue contando que hay decenas de kilómetros colapsados en los cinturones de la ciudad y principales accesos a zonas residenciales y ya hay grupos de voluntarios dispuestos a llevar mantas y bebidas calientes para estas personas atrapadas de noche en la carretera. En fin, esperemos que pase pronto el caos.
Pero mañana, todos en casa.