Libros a pie de calle

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Belén Galindo

Publicado el 18/11/2013 a las 05:14

Parecen casitas de pájaros llenas de libros, pero son mini bibliotecas a pie de calle. A partir de ahora, esta ciudad americana donde me encuentro va a contar con una docena de pequeños puntos de intercambio de libros, en varios centros estratégicos del entorno urbano. Herederos del fenómeno del book-crossing, esta especie de bibliotecas en miniatura pretenden incentivar la lectura y tentar a los lectores cuando van y vienen paseando por cualquier calle.

La idea es del joven de 26 años, Trevor Slayton, quien asegura que se hizo lector leyendo en su camino a la escuela y se muestra firme partidario de mover a la lectura en cualquier momento y situación. Tanto es así, que hace unos meses puso en marcha este proyecto sin ánimo de lucro. Montó cuatro pequeñas cajas, como casas de pájaros, pintadas de llamativos colores, las llenó de libros que a él le habían marcado, que le habían emocionado a lo largo de su vida, las colocó en cuatro cruces de los barrios del norte de Chattanooga y esperó.

 

LIBRITOS

 

Él asegura que a lo que realmente aspira es a que la lectura no se detenga en el umbral de casa, de la biblioteca o del centro escolar sino que avance al paso de cada cual: "creo que si alguien lee cuando está caminando y en ese transcurso comienza a meterse en el libro, es más probable que siga leyendo y que continúe con esa historia al llegar a casa”, dice Slayton. "Si se coloca una pequeña biblioteca en la esquina de la calle, la gente lo ve todo el tiempo. No pueden dejar de verla. Creo que van a estar más dispuestos a parar y decir : Qué es todo esto ? Y es probable que escojan un libro. "

Puede que tenga razón. Cuenta la prensa local que esta iniciativa se ampara en el concepto de la pequeña biblioteca libre, una organización no lucrativa con sede en Wisconsin, que comenzó su andadura en 2009 y que inició una moda de infinidad de micro- bibliotecas que dieron origen a más de 5.000 intercambios de libros en todo el país.

Los diseños para las bibliotecas de Slayton tienen también su atractivo. Los niños se acercan. Los adultos también. Cómo no hacerlo? Son bonitas. Llamativas. Están pintadas en colores vivos y parecen grandes pajareras con puertas de vidrio. Además, se han colocado en zonas de tránsito intenso. Cada una de estas pajareras puede almacenar hasta 40 libros, que cualquier persona puede tomar prestado o añadir a través de un sistema de “honor y confianza en la buena fe de los intercambios” puesto que no se requiere registro, ni tarjeta de la biblioteca ni ningún tipo de identificación.

Aunque el objetivo principal con el que nace esta iniciativa es el de incrementar la lectura, Slayton señala que no le importa ni espera que los libros sean devueltos en todos los casos. De hecho, prefiere que no lo sean si son los niños los que se los llevan: "Nuestra conclusión general es que muchos niños no pueden comprar libros y no pueden permitirse el lujo de pagar 50 dólares por una tarjeta de la biblioteca si no viven en los límites de la ciudad, así que no pueden acceder a ellos fácilmente. Queremos asegurarnos de que esos libros disponibles lleguen a los lectores y en especial a los niños que de verdad los necesiten. No esperamos que los libros siempre sean devueltos, pero nos gustaría que se devuelvan en la mayor parte de los casos una vez leídos y que se utilicen con responsabilidad".

 

la foto

"Cada vez que alguien me pregunta qué libros deben donar, les digo que donen los libros que a ellos los han ayudado a crecer, a desarrollar su imaginación o su espiritualidad o que les han hecho compañía cuando estaban solos , que donen un libro que ha significado realmente algo para ellos ", dice.

En cuanto al precio de las pajareras de Slayton, cada una cuesta alrededor de 100 dólares en materiales de construcción; además, supone un costo de 30 dolares en acabado y pintura. Como estamos en Tennessee, el estado del voluntariado más activo de los Estados Unidos, aquí también tenemos el ejemplo: Home Depot ha donado los materiales de construcción y los está instalando. Siete estudios de arquitectura locales donaron su tiempo para diseñar y construir el diseño de las mini bibliotecas. Y pintores locales le pusieron sus colores. Qué os parece? A mí todo esto me encanta.

Los siete pequeños contenedores de libros deben estar listos antes de Navidad. Esperan que otros lugares se unan al proyecto:"Esperamos que esto no sea como un sarampión, que permanezca y ojalá que la gente reaccione de forma activa y diga :"Yo quiero uno de estos en mi barrio “. El éxito futuro de estas pequeñas bibliotecas en Chattanooga dependerá de cómo reaccione el público.

A pesar de ser un defensor entusiasta del programa, Slayton dice que vivió un momento de angustia la noche en que se colocó la primera instalación: " Esto se basa en el concepto de que no se puede robar algo que es gratis ", dice . "Pero inevitablemente, la noche anterior a ponerlo en marcha me daba miedo y no dejaba de pensar Y si alguien viene y se lleva los libros? Y luego terminaba sonriéndome y diciéndome a mí mismo" Oh , bueno, quizá sea esa la clave: Para compartir libros de una forma tan libre, existe un riesgo que debemos correr. Habrá que intentarlo para comprobarlo".

Han pasado las semanas y los libros no solo siguen ahí yendo y viniendo, sino que siguen aumentando las donaciones y varios barrios ya han pedido la instalación de estas originales pajareras de libros.

Estoy pensando cuál va a ser mi aportación. Porque me han convencido. Y pienso llevarles al menos un libro.

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