Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Sopa de Letras
Sopa de Letras

Me pone un cortado y un libro, por favor

Sopa de letras
Me pone un cortado y un libro, por favor
Actualizada 03/09/2013 a las 05:54

 

Leer es un placer. No hay más que detenerse un momento a pensar en la sensualidad que trae consigo el hecho de oler el papel en que ha sido impreso un libro, observarlo, tocarlo y acariciarlo, mirarlo, leerlo en alto o escucharlo en voz de otra persona. Pero aún hay más. Si a todo esto, le sumamos el sentido del gusto, y la posibilidad de saborear un buen café, tenemos ya una auténtica sinfonía sensorial que suena a las mil maravillas en los deliciosos cafés-librería que proliferan en Europa y en especial en Estados Unidos.

 

la foto

 

Ya no es cuestión de modas. Hará unos veinte años que llegaron a España los primeros cafés-librería con la intención de seguir una tendencia fundamentalmente americana, pero también francesa y alemana, y con el ánimo de rejuvenecer un sector que entonces podía parecer algo achacoso y apolillado en algunos casos, como es el del libro. Los aires nuevos de aquellos espacios donde el aroma a café recién molido se fundía con el clásico olor del papel, fueron acogidos con entusiasmo por buena parte de los lectores que vieron cómo se fusionaban dos de sus aficiones en una sola.

La mayoría de los lectores y consumidores habituales de las librerías adoran tomarse un café o una infusión, detenerse a leer al cobijo de una taza humeante con un libro al lado, compartir mesa y charla con otros lectores y poder alternar sorbo y página: es un binomio perfecto. De ahí que, lo que comenzó siendo una tendencia un poco experimental y que podía encontrarse sobre todo en las grandes ciudades, se extendió poco a poco también a las provincias. Pocas son las ciudades españolas que no han visto abrir las puertas de uno de estos cafés-librería.... aunque fuera para volver a cerrarlas en breve al darse cuenta de que no siempre el negocio resultaba viable. En parte porque nos falta cultura de este tipo de establecimientos y la mayor parte de los clientes acudían a tomarse un café, con su propio libro bajo el brazo, atraídos por el ambiente intelectual y bohemio que crean estos locales, y la buena compañía que propician, pero se olvidaban de comprar.

 

la foto2

 

La culpa de que estas librerías-café no siempre prosperaran en buena parte hay que echársela a la falta de costumbre. Como digo, aún no estamos habituados a pasar por una librería y comprar un libro, en un mismo local donde también se toman cafés. Y muchos de estos establecimientos terminaron convertidos en bares o cafeterías, porque a eso de alternar y de tomar un pincho y charlar (con o sin libros), a eso sí que estamos acostumbrados.

Aún así, hay honrosas excepciones que dan muestra de que una idea buena, bien desarrollada termina dando sus frutos. Y de hecho, ahora mismo, en pleno boom emprendedor como antídoto para salir de la crisis, de nuevo proliferan los negocios híbridos. Bien sea con este formato del café-librería, sumado a las actividades culturales y de fomento de la lectura; bien sea el del café-bar-degustación, donde el maridaje entre la literatura y la gastronomía está servido, estos locales llenos de encanto siguen haciendo las delicias de los lectores amantes del ambiente intelectual que suma, además, los placeres culinarios a los literarios.

 

la foto3

 

Pienso en todo esto y miro el lugar donde me encuentro: estoy en B&N, una de las tiendas de la mayor librería de los Estados Unidos. Con sede central en Nueva York, cuenta con más de 700 establecimientos en todo el país, además de 640 librerías universitarias y sigue facturando cantidades impensables para el sector del libro en nuestro país. Cuál es la clave de su éxito? Difícil dar con la respuesta adecuada así de buenas a primeras. Pero echo un vistazo alrededor y observo.

La librería cuenta con una cafetería, perteneciente a otra de las grandes cadena americanas, donde a esta hora de la mañana se dan cita personas de toda índole. No solamente veo al perfil de lector al uso, sino que en la mesa de al lado hay estudiantes haciendo un trabajo con un ordenador portátil, en la de más allí veo un par de jóvenes mamás con sus bebés, un poco más al fondo, un anciano. Heterogeneidad.

 

la foto4

 

Y en la librería, también la observo: la gente entra y sale, a veces compran, otras tan solo han hojeado un par de libros, quizá estaban de paso en el centro comercial; y no solo hay libros. En esta librería venden casi de todo lo que tiene que ver con el ocio, los juegos, la didáctica, las manualidades, papelería, electrónica. Pienso en que quizá la clave es que han logrado un espacio abierto, a modo de terraza, de calle de paso, de lugar de encuentro, donde al fin y al cabo, también venden libros.

Etiquetas

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE