VIVIR PARA SIEMPRE

Publicado el 28/11/2014 a las 13:15
Quién quiere vivir para siempre? No, no, baje la mano,que no es una pregunta.Tan solo es el título de aquella canción de Queen de bien entrados los ochenta. “Vivir para siemprebueno, con matices. Para siempre teniendo veinte años, siendo guapo, con salud, dinero y con lo que ahora sé. Y sin pasar otra vez por esto o aquello”. Vamos, asítambién yo firmo. Pero hasta que nos digan si realmente la proteína GDF11 es la clave, la realidad es que cada día nos hacemos más viejos y llagaremos a usar un bastón (lla, está bien escrito, como el champú dos en uno) si la muerte antes no lo remedia. Al fin y al cabo, también esto es vivir.
No se trata tanto de resignarse ante lo evidente como de aceptar lo inevitable. Pues aquí tenemos un problema. Algunas (muchas?) personas no quieren aceptar que los años no sólo pasan por su vida sino que, como en las casas de los ocupas, realizan pintadas varias para indicar que “hemos venido para quedarnos”. Y estas pintadas son muy variadas estéticamente, desde canas, arrugas, y ese dolorcito en la rodilla que será que me he dado un golpe sin querer. Y de esta manera, no es de buena educación preguntar la edad a una dama pero sí llenar los mercados de cremas antienvejecimiento. Que están muy bien, de verdad, que no saco la bandera anti todo, que no quiero ir por ahí. Que me parece fenomenal que las personas se cuiden y se vean estupendas delante de un espejo. Lo que quiero decir es que para algunas personas envejecer se convierte en una auténtica pesadilla, tal vez mediada por la enorme presión socialde premiar casi con exclusividad ciertas características propias del prototipo de juventud como son, el dinamismo, la energía, la competitividad, el riesgo, la imagen y el deseo.
Cuando una persona ha bajado la cabeza y los brazos y ha orientado su vida casi con exclusividad hacia este patrón, tal vez olvidando o ignorando otros valores de carácter más atemporal como son la entrega, la generosidad, el altruismo o el esfuerzo y comienza a comprobar que le cuesta seguir el ritmo del zumba,se coloca en riesgo deentrar en un peligroso juego de negación del tiempo que puede llevarle a padecer lo que técnicamente llamamos Gerascofobia, un miedo irracional y enfermizo a envejecer. No es un término nuevo, sino que ya en los años 60 del siglo pasado (cómo suena esto) los especialistas ya comenzaron a comprobar que cada vez acudían a sus consultas más personas que presentaban este patrón de fobia a hacerse viejos. No es de extrañar que a la vez surgiesen tratamientos estéticos y quirúrgicos que prometían lo imposible haciendo que las personas más vulnerables entrasen en una espiral de difícil salida. Personas con unos determinados rasgos de personalidad tipo ansioso y/o narcisista, con otras fobias, con una sobrevaloración de la imagen y un autoconcepto bastante distorsionado. Por esto, la Gerascofobia no aparece en cualquier persona.
Una cosa es el autocuidado personal, el bienestar y la salud física y mental, pero otra bien distinta es el cambiar de cara a base de bisturí o de veneno de serpiente porque no es posible aceptar que después de noviembre viene diciembre.
Alfonso Echávarri
Psicólogo. Coordinador de Programas de ASITES en Navarra